El abogado Claudio Castaño a juicio, acusado de abuso sexual

En las últimas horas, la delicada instrucción penal preparatoria que llevó adelante el Ministerio Público contra el abogado Claudio Castaño arribó a sus conclusiones, ratificando la imputación al letrado por abuso sexual contra un joven, presentando consecuentemente la requisitoria a elevación a juicio.

El propio Castaño fue el encargado de confirmar la novedad a este Diario, tras recibir la notificación de la fiscalía sobre el trascendental paso al que llegó la causa que ahora quedó en manos del Juzgado de Garantías 2, quien ofrecerá al propio abogado la posibilidad de presentar sus objeciones y, a partir de allí, trasladar el caso a manos del Tribunal Criminal para fijar fecha de un eventual debate.

La calificación penal que pesa para el delito endilgado fue tipificado en la figura de “Abuso sexual con acceso carnal en los términos del artículo 119 tercer párrafo del Código Penal”, que contempla una pena en expectativa de 6 a 15 años de prisión (no es excarcelable).

El caso

Como oportunamente se informó, la grave denuncia data del mes de julio, cuando un joven de 26 años con un cuadro psiquiátrico expuso en la Comisaría de la Mujer haber sido sometido sexualmente por el abogado. Pasaron los días y el expediente avanzó con la incorporación de más testimonios que solventarían la denuncia, por lo que desde el Ministerio Público fiscal se pidió la detención del señalado, a la vez que se lo citó a declaración indagatoria. También se realizó un allanamiento en la vivienda del acusado, diligencia que sirvió para corroborar la veracidad y credibilidad de los dichos del denunciante.

Respecto del pedido de detención que por esos días el fiscal Marcos Eguzquiza solicitó, el juez de Garantías José Alberto Moragas la denegó, considerando -a grandes rasgos- que el cúmulo de probatoria en aquel estadío del expediente aún resultaba inconsistente para adoptar una medida coercitiva (prisión) para un delito que no resulta excarcelable.

El delicado caso que es investigado en la Justicia tuvo repercusiones mediáticas a partir de los propios dichos de Castaño, quien tras la exposición del suceso primero adujo algún interés detrás de la denuncia del joven y después reconoció el haber mantenido relaciones con el denunciante, pero que habían sido consentidas, incluso con más protagonistas dentro del acto sexual.

De hecho, en el expediente consta la declaración de una travesti para comparecer en la instrucción y avalar la versión de Castaño, acerca de un encuentro sexual entre varias personas en un hotel alojamiento, a diferencia de lo que expuso el denunciante, que habló sobre el abuso sexual en la propia casa del abogado.

La acusación

Según reza la instrucción sobre el delicado suceso ventilado, el 11 de julio de 2016 momentos antes de las 22, Castaño “accedió carnalmente, haciendo uso de la fuerza física, mediante intimidación y en contra de su expresa voluntad a joven denunciante”.

La acusación detalla que para ello previamente el letrado citó a la víctima a su domicilio sito en calle Alem 573, departamento B, donde el imputado le manifestó `vení vamos a hacer algo entre nosotros, vamos a la pieza a estar más cómodos vamos a ver una película a la cama´, y ante “la inequívoca oposición de la víctima, Castaño lo agarró de sus brazos conduciéndolo al dormitorio donde lo tomó del cuello, cerró la puerta y comenzó a forcejear para bajarle los pantalones al tiempo que le manifestó en forma intimidante: `si no la querés pasar mal quedate quieto´, atemorizando a la víctima dada su condición de abogado, e influencias y la posibilidad de que tuviera un arma de fuego en el lugar –al decir de la denuncia- .

Allí y una vez que logro bajarle los pantalones con significación sexual y para desahogar su sexualidad, le comenzó a practicar sexo oral contra su voluntad, para luego y con la misma significación, previo trabar las piernas de la víctima, lo colocó boca abajo sobre la cama y lo penetró, mientras lo acarició, lo intentó besar y le reiteró `quedate quieto o la vas a pasar mal´, al tiempo que sostenía mediante el uso de la fuerza de los brazos de la víctima hacia atrás quien continuó oponiendo resistencia y manifestarle su negativa, hasta que logró zafarse de su atacante que lo estaba violando “.

Como suele suceder en este tipo de hechos, se trata de la versión de la presunta víctima y victimario que, a la hora de sustanciar una imputación, además de la credibilidad de los protagonistas se vale de indicios varios y demás elementos, como pueden ser la opinión de los peritos que entrevistan al denunciante y el denunciado.

Precisamente la imputación devino no sólo de los dichos del joven denunciante, sino también de lo que se desprendió de las entrevistas que propiciaron los peritos psicólogos y psiquiatras del departamento judicial, quienes plasmaron en el expediente que el testigo víctima, más allá de sus dificultades psíquicas (presenta un cuadro de esquizofrenia) pudo relatar los hechos y sus dichos resultaron creíbles y contestes.

Si bien en tren de la prudencia que el caso obliga se omiten mayores precisiones de los hechos investigados, puede informarse que el joven denunció que tras mantener una charla vía mensajes de texto con Castaño acordaron encontrarse para formar parte de una noche con mujeres en pos de mantener relaciones sexuales.

Bajo ese contexto el joven aceptó y acudió a la invitación del letrado que, al decir de la denuncia, terminó siendo engañosa, puesto que una vez en la casa del abogado estaban ellos solos y allí fue sometido sexualmente.

Más allá de las expresiones mediáticas del acusado Castaño una vez ventilada la denuncia y su exposición en la declaración indagatoria bajo la imputación descripta, más el aporte de testigos que el mismo letrado ofreció, el fiscal no creyó en su coartada y sí en la del joven denunciante.

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