El alza de los costos de la construcción provocó una retracción en las inversiones

En Tandil son 115 los arquitectos matriculados en el Distrito VIII del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires. Algunos no ejercen, otros trabajan en el Estado o consideran la actividad como secundaria, pero cerca de setenta profesionales acuden a la delegación local tres o cuatro veces al año para presentar expedientes. El 60 por ciento trabaja activamente; algunos en forma asociada, lo que ocurre cada vez más.
El encargado de graficar la situación del sector fue Pablo Bonavetti, delegado local, al repasar la actualidad de la construcción en el Día del Arquitecto. En la institución trabaja junto a los consejeros Claudio Coletta y Diego Riva; el secretario administrativo Martín Gandolfo y el visador Ricardo Fanucci.
-¿Por qué se da el fenómeno de la asociación?
-Porque presenta más capacidad de volumen de trabajo, se puede llegar a resoluciones más efectivas. También para distribuir el trabajo, uno se queda en el estudio y el otro va a la obra. Hay arquitectos que son más de estudio, por su formación o por su personalidad, y hay gente que se encuentra más cómoda en la obra, tratando con la gente y con los gremios, saliendo a comprar materiales. Es una tendencia que tiene cada profesional.
-¿Se asocian con gente joven o son grupos de distintas generaciones?
-Hay de todo. Algunos ya eran conocidos de la facultad y demás, y otros muchos se asocian con profesionales de más trayectoria, con muy jóvenes, gente recién recibida. Hoy se da un mix entre el que tiene experiencia en obra, trato con los clientes, y el más joven que llega con toda la parte digital, que se sabe que es necesario. En 2006 teníamos pedidos de personas jóvenes que llegaban a matricularse y les pasábamos el dato del que buscaba arquitectos que dibujaran en CAD.
-¿Qué actividades están desarrollando en el Colegio? Porque hace unos meses hablaban de fomentar la participación de los profesionales jóvenes…
-Siempre a todos los que vienen los invitamos a las reuniones. Ahora tenemos asambleas mensuales, ponemos a tono a la matrícula con lo que se viene desarrollando en el colegio, qué viene de La Plata, porque la central está allá y decide los temas administrativos, honorarios, nuevas disposiciones internas que salen del Colegio para visar, porque lo que regula es la profesión.
Por otro lado, tenemos los temas nuestros que le hemos dado bastante importancia al Plan de Ordenamiento Territorial, que nos ha mantenido ocupados en los últimos años, tratando siempre de informarles a todos.

El Plan de Ordenamiento

El Colegio integra una comisión, la de Gestión Territorial, creada en el marco del Plan de Ordenamiento Territorial. Esto conduce a un contacto fluido y permanente con la Secretaría de Planeamiento y Obras Públicas. Las reuniones se realizan cada quince días, e intercala temas generales con casos puntuales.
De todas formas, la implementación ha generado algunos problemas ?con los planes es muy difícil dejar contentos a todos?, consideró Pablo Bonavetti. ?Políticamente es muy complicado dejar contentos a todos. Si yo no puedo dejar contentos a cien que son todos arquitectos, con la misma formación, imaginá la Municipalidad… dejar conformes a 170 mil habitantes?, agregó.
-¿Cómo van con la adaptación a la nueva normativa?
-Ese plan entró en vigencia los primeros días de julio de 2007, pero hasta que todo el mundo se entera… Hay gente que hacía dos años que no hacía una obra y ahora tiene que ponerse a tono, entonces viene a preguntar al Colegio.
-¿Ha generado problemas a los arquitectos esta legislación?
-Era de esperarse, porque cualquier ley nueva hasta que entra en marcha, se difunde, un plan de ordenamiento que tiene muchos detalles, siempre algo se escapa y ahí vienen los conflictos. El Municipio tiene buena voluntad de ir corrigiendo sobre la marcha, pero los tiempos del Municipio no son los tiempos de los profesionales, ése es el conflicto de siempre en todos los municipios, en todos los estamentos del Estado. No digo que no se mueva, es burocracia. Para cuando el privado comprende que el que maneja la ciudad es el Estado y que la burocracia tiene otros tiempos, eso genera algunos conflictos con los profesionales y los clientes.
-¿Cómo marcha el problema de la obra no declarada? ¿Es un problema en Tandil?
-Obviamente, es un problema en Tandil y en Sudamérica. Estuve mirando unas estadísticas que decían que en el Mercosur, el 70 por ciento de la vivienda construida es de autogestión, es decir, que son los mismos propietarios los que llaman a los albañiles y las hacen. Es una cuestión cultural también.
Nosotros como colegio no podemos hacer nada, porque no tenemos el poder de policía sobre las obras, lo tiene la Municipalidad, pero a la Municipalidad la pasa por arriba la situación. Por más que ahora tenga cuatro inspectores, pero la ciudad es enorme, con muchísima actividad en construcción y cuando querés acordar en un fin de semana levantan cuatro paredes y tenés una habitación arriba de un garaje.

El costo de la construcción

Lo que querían con el Plan al aumentar las densidades era que bajara el precio de los lotes, diría que de mitad de julio del año pasado hasta ahora, el aumento de la tierra debe haber sido arriba del 60 por ciento. El plan no logró lo que esperaban. Manejar el precio de la tierra desde el Municipio es muy difícil.
-Es oferta y demanda…
-Y en tanto haya cada vez menos lotes disponibles, cada vez valen más. Me hice mi casa en octubre de 2005, pagué el lote 30 mil pesos. Tengo uno igual enfrente y ya va por los 90 mil. O sea que en menos de tres años, triplicó el precio. Es complicado.
-¿Cómo afectó la actividad el conflicto entre el Gobierno y el campo?
-En el colegio no vemos que haya bajado, estamos igual. De todas maneras ya sabíamos el año pasado que éste no iba a ser igual. Lo que se trabajó en 2006 y 2007 fue impresionante, y ya el año pasado sabíamos que este año iba a ser menor. Los costos aumentaron muchísimo.
-Hay inflación en materiales…
-Obviamente, tenés llamadas todos los meses, que la chapa aumentó un 10 por ciento. La inflación real en una obra debe ser en un año entre un 50 y un 60 por ciento. Hice una obra que terminé en febrero de 2007 y estaba en 1.200 pesos el metro cuadrado, hice el mismo presupuesto en marzo y estaba en 1.800 el metro cuadrado.
Todavía no vemos que la construcción esté frenada, pero hasta que llega a la obra… para que se note pasa tiempo porque hay mucha obra comenzada y el que ya arrancó tiene que terminar.
-¿Tuvieron problema con la llegada de materiales?
-Sí, no había cemento, faltó piedra, arena, por el corte de ruta de la 30 y la 226. Estuve una semana esperando puertas que venían de Buenos Aires. Madera no había, todo viene por ruta. Había lo que quedaba en stock y ladrillos por Loimar.
Hasta que llega acá, tiene que pasar el tiempo. Probablemente el sacudón lo veamos en agosto, octubre, igual se comentaba el año pasado que el alza de costos hace que los inversores se retraigan. El precio en el mercado inmobiliario aumentó alrededor del 20 por ciento en un año cuando los costos se incrementaron un 80 por ciento, eso hizo que los márgenes de ganancia bajen y que cada vez menos gente participe del negocio de la construcción.
La gente está expectante y el primer rubro que acusa los golpes es la construcción, porque las inversiones son de largo aliento, una obra por más pequeña que sea demora seis meses y encima todo lo más caro viene a lo último, con revestimientos, sanitarios, grifería, pisos; el desembolso grande viene a lo último. Hay un montón de gente esperando que se resuelva el conflicto entre el Gobierno y el campo.
He sentido el comentario acá de que hay gremios dando vuelta por los estudios, buscando obra, porque se ha caído un poco, cosa que no se veía desde 2003. Además  hay mucha gente de afuera trabajando en Tandil, mucha cuadrilla de Juárez, Rauch, Mar del Plata, de todos lados, acá y en el campo.*

 

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