El asombroso Pacman

El sábado, en el MGM de Las Vegas, se produjo el enfrentamiento tal vez más esperado del año. El filipino Manny Pacquiao iba a buscar su quinta corona en diferentes categorías ante un rival que en los papeles no parecía nada fácil, el boricua Miguel Cotto. La mayor expectativa estaba concentrada en la incógnita de si el filipino podía repetir sus dos espectaculares triunfos consecutivos ante Oscar de la Hoya y Ricky Hatton. Al primero lo demolió y al segundo lo anestesió en dos rounds. Otra misterio era saber si el Pacman que debutó de profesional con 48,100 kg. ahora, cargado con 17 más, podría mantener la velocidad, la resistencia y la pegada ante un boxeador que había sido campeón del mundo y que combatía prácticamente en el peso con que lo hizo toda su carrera.
No era el atrevimiento de Paquiao una novedad, De la Hoya (6 títulos, 13, 900 kg. de diferencia entre una y otra punta). Ray Sugar Leonard 5 y 10,700; Tommy Hearns 5 y 13,100 kg.; Roberto Durán 4 y ¡25,500 kg.! arriba en su última pelea. De viejas épocas también hay ejemplos. El mayor es el de Henry Armstrong campeón del mundo en tres categorías simultáneamente (único caso) de gallo a medio mediano con 180 peleas sobre sus espaldas. Ted ?Kid? Lewis, 235 combates, 3 títulos de pluma a mediano y el europeo semipesado aumentando en su carrera 18 kilos. Micky Walker hizo 117 peleas, empezó en welter con poco más de 66 kg. Fue campeón welter, mediano y medio pesado, luego en pesado empató con Jack Sharkey (fue campeón del mundo de los completos) y le ganó Paolino Uzcudún con 17,2 kg. más que en su comienzo. Un caso excepcional fue George Carpentier, que militó desde mosca a pesado, siendo campeón del mundo de los semipesados y de los pesados de la raza blanca. Como se ve, nada nuevo hay bajo las luces del ring.
El primer round marcó un atisbo de superioridad de Cotto, con boxeo pulido y buen uso de la izquierda no dejó llegar a su rival. Al llegar a su rincón el segundo le dijo ?muy bien?. Pero a partir del segundo Paquiao salió decididamente a atacar y a pesar de que Cotto le peleó como se debe hacerlo con un zurdo, empezó a recibir los impactos de este pequeño demonio que dispara desde todos los ángulos a una velocidad infernal y ataca con una bravura incontenible. El combate empezó a desequilibrarse en ese round. En el siguiente la tónica fue parecida y se presentía que ese tifón oriental iba a terminar más rápido que ligero cuando en medio de un implacable cruce de golpes, la derecha cayó sobre la sien de Cotto que trastabilló y fue al suelo. Las 16.000 personas que estaban en el estadio y los que veíamos el combate por televisión, ya dábamos poco por la vertical del boricua, que increíblemente salió renovado en el cuarto Se. llevó por delante al filipino conectándolo con una combinación de cross y uppercut al mentón que hubiera dado vuelta un colectivo y que no hizo ni mosquear a Pacman, que replicó y, en un cambio, nuevamente mandó a Cotto a la lona con una zurda en el mentón. El rincón de Cotto debió esforzarse por sacarlo de un estado de semisopor. Esa resistencia al castigo en la zona alta, un aguante casi extraterrestre, marcó que por esa vía el asiático no iba a ser doblegado. Entonces, Cotto castigó con fuerza y buena llegada a la zona baja de su rival. El éxito de la maniobra estuvo ausente, el pequeño luchador aguanta tanto arriba como abajo. Y si faltaba algo para convencerse, en el quinto, mal parado recibió una mano tanto o más poderosa que la supuesta letal combinación y ni se conmovió. De allí en más todo fue para el filipino. Su velocidad y potencia anularon a un Cotto que no atinó nada más que a retroceder y tratar de aguantar las embestidas del explosivo boxeador. La formidable paliza no tenía razón de ser más allá del sexto round, en el que la mujer de Cotto se refugiaba detrás de su pequeño hijo, espantada al ver cómo se iba deformando la cara de su marido. En el séptimo abandonó el estadio. El rincón fue cuestionado, pero el propio Cotto dijo en la conferencia de prensa que él quiso seguir, jugándose todo al azar. Así hasta que el árbitro Kenny Bayless paró la pelea cuando Cotto, ya sin respuesta, llevaba casi seis rounds disparando y recibiendo brutal castigo.
Pacman es el tercer hombre en conquistar cinco coronas en distintas categorías. Ha asegurado que no subirá más. A la vuelta de la esquina está el imbatido Floyd Mayweather Jr. ¿Se hará esa pelea? Esta  especie de mangosta, por su velocidad y seguridad en el ataque, ¿tendrá lo suficiente como para atrapar a esa anguila? Serán dos estilos de boxeo totalmente opuestos. Allí se verá cuál de ellos prevalece. Hay algo que es seguro: si los ponen sobre un ring van a necesitar varios camiones para juntar el dinero que por todo concepto se va a recaudar. El Golden Boy será más ?Golden? que nunca.

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