El bar La Pacha consiguió la habilitación y retoma las actividades

La polémica por la clausura del bar cultural La Pacha, de Rodríguez 862, finalmente halló la salida esperada. Los responsables del lugar avanzaron con el cumplimiento de los requisitos exigidos por la Dirección de Inspección General y Habilitaciones y lograron la autorización para retomar con las actividades programadas, mientras aguardan por la resolución del plano final del lugar en acuerdo con las partes involucradas.

Al dar cumplimiento con los aspectos correspondientes la titular del Juzgado de Faltas levantó el cierre ordenado el sábado 14 y ayer por la tarde personal de la repartición que dirige Alejandra Marcieri concretó el retiro de la faja.

La directora confirmó a este Diario que logró el permiso para funcionar como espacio cultural y como boliche, rubro que el titular del emprendimiento no había incluido en su solicitud inicial pese a que allí realizaba eventos encuadrados en esa figura.

Repasó que “presentó todo lo que se pedía y ahora está habilitado para realizar las actividades que figuran en los rubros que solicitó”, y adelantó que la dirección hará un seguimiento en relación a las actividades. En función de su desarrollo “vamos a ir trabajando en la insonorización del lugar”, dijo.

Ahora deberán resolverse aspectos vinculados a la carátula del plano final del inmueble, para lo cual se le otorgó un plazo de seis meses en convenio con la Dirección de Obras Privadas y los titulares del lugar.

 

Habilitación final

 

Por su parte, el responsable del bar cultural La Pacha, Emilio Pérez, celebró el avance y atribuyó la situación a “reglas burocráticas” que deberían ser puestas en análisis.

En primer término recordó que, previo a la clausura, se produjo un avance en el trámite para lograr el permiso para funcionar encuadrado en la normativa, que sufrió un freno al encontrar irregularidades en los aspectos dominiales y de los planos del céntrico inmueble. La realización de eventos no encuadrados, sumado a esa irregularidad, impidió el otorgamiento de la habilitación por lo que se llegó al cierre del lugar.

En medio de gestiones, Pérez logró que “se haga un convenio con la Dirección Obras Privadas” por medio del cual “me otorgan un plazo para presentar el documento.

“Teníamos todo presentado, no quedaba nada, pero lo del plano pertenecía a la dueña del lugar”, dijo. Con la clausura impuesta Pérez redobló los esfuerzos para solucionar el inconveniente y logró un acuerdo que le permitió un plazo para que presenten la documentación.

“Llevé todos los otros papeles de nuevo y me dieron la habilitación”, resumió y garantizó que la falta del plano “no será motivo para que clausuren”.

Destacó la predisposición de las áreas involucradas y confirmó que logró la habilitación como “boliche bailable, salón de evento, peñas folclóricas, entre otros”.

Renegó de las “reglas burocráticas” al expresar que “no puede ser que por la carátula de un plano, que no tiene que se agrandó un poco el techo, pero que sí está todo lo demás, clausuren un lugar”.

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