El caso Bello y el peor recuerdo

El lunes 3 de diciembre de 2001, el tandilense Matías Bello, de 26 años, se suicidó pegándose un tiro en la boca minutos después de hablar con el secretario privado del municipio, el encargado de Vialidad y un par de policías, quienes así se convirtieron en la involuntaria platea del horroroso incidente. Murió en el despacho del jefe comunal y frente a los periodistas que habitualmente cubren la información que se genera en la Municipalidad.
A media mañana, Matías Bello, con dos hijos, separado, convocó a los medios de prensa para relatar su drama.
El joven trabajaba en Vialidad Municipal, pero su salario estaba embargado por las deudas.
Mientras hablaba, Bello ya se había encañonado con una escopeta calibre 12 en la zona del mentón. Ante la angustia y desesperación de los periodistas presentes en el despacho del intendente Julio Zanatelli, Carlos Capodicci, a cargo de la Secretaría Privada, intentaba persuadir al hombre para que desistiera de tomar la drástica determinación de matarse. No lo lograron.
Pero, según sus amigos, hubo otra razón, acaso el verdadero motivo que empujó a Matías al desánimo absoluto. Tiempo atrás ?dijeron-, en el Hospital de esta ciudad los médicos le habrían diagnosticado que era portador del virus del sida.

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