El Centro de Vías Respiratorias celebra los diez años del Programa de Cesación Tabáquica

Al cumplirse 10 años de implementado en el Servicio de Neumotisiología (Dispensario), el Programa de Cesación Tabáquica realizará un festejo el próximo viernes 2 de diciembre a las 19 en Juan B. Justo 93. Se trata de un encuentro recreativo a fin de compartir experienciasa partir del paso por  esta experiencia.

En el Centro de Vías Respiratorias (exdispensario), ubicado en Alberdi entre Mitre y España, un grupo de profesionales lleva a cabo una importante tarea para que quien lo desee pueda dejar de fumar. En el lugar funciona el Servicio de Neumotisiología que depende de la provincia de Buenos Aires que en estos 10 años cerca de 500 personas dejaron de fumar.

En diálogo con el programa La Ciudad de Eco Tv, la trabajadora social Josefina Cereseto recordó que este año cumplen el décimo aniversario del servicio de neumotisiología, también llamado Dispensario, el cual está brindando el curso de cesación tabáquica ayudando a las personas a dejar de fumar.

Resaltó que es un trabajo complejo que llevan adelante un gran equipo y que hace que la persona pase por el tratamiento. “No es de un día para el otro sino que lleva varios meses y que de a poco van reduciendo el consumo, luego se deja de fumar y por último tienen todo un tiempo de acompañamiento para construir herramientas y no decaer”, explicó.

Son alrededor de 500 las personas que dejaron de fumar con la ayuda de la institución en estos años. Al principio eran pocos, había 10 o 15 personas por año, de a poco fueron aumentando el número y en estos últimos años, alrededor de 70 personas.

“Es un trabajo gratificante porque vemos los logros. Muchas personas también recaen y cuando esto sucede, los invitamos a volver porque sucede igual que con cualquier enfermedad ya que esto es una dependencia”, detalló Cereseto.

 

Estar comprometido

Por su parte, Graciela fue paciente del programa hace cuatro años. Cuenta que comenzó en el mes de agosto con su primera entrevista y para septiembre ya había dejado de fumar. Estimó que por día fumaba entre 15 y 20 cigarrillos, por lo tanto “para mí fue una experiencia muy interesante porque estuve acompañada a través del trabajo con una dinámica de grupo”.

En lo que respecta al programa, indicó que siempre fue acompañada por los profesionales: en una primera instancia por el neumonólogo, el psicólogo y la trabajadora social; en la segunda etapa está el cardiólogo y en la última, la nutricionista. “Es enriquecedor contar con los profesionales porque van explicando qué sucede y cuando decaemos nos dan su apoyo junto al grupo para poder continuar”, destacó.

Agregó que una vez que se conforma el grupo, se sostiene y lo más importante es el apoyo de las personas que están con el paciente. “Cuando llegué la primera vez, comencé a contar algunas cosas ya que todos tenemos un espacio para contar lo que nos pasa y me fui dando cuenta que a todos nos sucedía lo mismo”, indicó.

Adelantó que lo que ayuda mucho es armar una pequeña tablita donde se escribe cuántos cigarrillos se prenden y la situación que te lleva a hacerlo; por lo que eso ayuda a reconocer el impulso que siente de prenderlo.

“La idea es que antes de encender el cigarrillo, haya un pensamiento; por lo que utilizamos esta herramienta para que la persona muchas veces prende por prender. De esta forma, si primero escribe la hora en un papel, va a tener un momento de reflexión para analizar si realmente tiene ganas de fumar”, agregó la trabajadora social.

No obstante manifestó que también existe una medicación ya que al hablar de tabaquismo se piensa en una triple dependencia: física, emocional y social. En lo que respecta a la física, la neumonóloga indica medicación para que no se tenga tantas ganas de fumar o frente a la necesidad, se transite mejor y sin sufrimiento. “Por supuesto que hay personas que les cuesta más y a otros menos, pero en general dicen que si hubiesen sabido de este tratamiento, hubiesen ido antes”, destacó.

Por su parte, Graciela reconoció que en su caso no fue difícil ya que estaba muy comprometida con lo que había decidido hacer. En otros momentos intentó y no lo logró a pesar que había motivaciones para hacerlo; pero “creo que en esta oportunidad lo distinto fue el método que elegí a través del acompañamiento de los profesionales y el resto de las personas del grupo”.

Por último, Josefina Cereseto recordó que hay lista de espera para inscribirse en el programa pero el que quiera se puede anotar en España 101 (y Alberdi), “sobre todo porque ir es una primera iniciativa para dejar de fumar”, concluyó.

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