El clásico platense quedó igualado

Anoche se disputó una nueva versión del clásico platense. Esta vez, se puso en juego la Copa Amistad Ciudad de La Plata y no los tres puntos oficiales. Sin embargo, tanto los jugadores de Gimnasia como los de Estudiantes, jugaron como si el partido no se tratase de ninguna copa amistosa. Dentro de ese contexto, Gimnasia hizo mejor las cosas en la primera parte. Pero no pudo sostener la diferencia que había sacado con el penal de Lucas Licht. Estudiantes, que se recuperó en el segundo tiempo, logró igualar el partido por la misma vía por intermedio de Guido Carrillo. El 1 a 1 dejó las cosas como estaban. Ahora, el domingo 2 de febrero, en esta misma ciudad, habrá revancha.
 
Mucho mejor parado amaneció el equipo de Troglio en el Minella. Lo tuvo al minuto de juego. El fondo de Estudiantes dudó y el centro cruzado de Franco Musis, de derecha a izquierda, pasado, encontró a Erik Correa en soledad. El colombiano puso la cabeza y la pelota se fue apenitas desviada. Esa situación fue una especie de advertencia: segundos más tarde un vertiginoso contragolpe terminó con una falta de Gerónimo Rulli ante Licht (el arquero de Estudiantes dio un rebote largo tras un remate de Correa, quien arrancó la jugada en posición adelantada). Penal. Y gol de Licht, en apenas tres minutos…
 
Los volantes de Gimnasia, con Omar Pouso (salió por un fuerte golpe en el gemelo de su pierna derecha) y Musis como abanderados, corrían de acá para allá. La presión arrancaba bien arriba. Los medios y defensores de Estudiantes, asfixiados, una y otra vez se sacaban la pelota de encima. Puros pelotazos frontrales que generalmente terminaban en la cabeza de Blengio y Osvaldo Barsottini, o en las seguras manos de Fernando Monetti.
 
Sobre el final de la primera parte, Gimnasia bajó un poco la intensidad y Estudiantes logró llegar al área rival con más frencuencia y más gente. De todas maneras, el conjunto de Pellegrino arrimó pero no supo crear ni una sola jugada de peligro. Apenas algún que otro centro que generó zozobra.
 
No había pasada casi nada en el arranque del complemento cuando Carlos Maglio volvió a pitar la pena máxima. Esta vez a favor de Estudiantes. Córner desde la derecha de Joaquín Correa para la cabeza de Desábato. El defensor cabeceó y la pelota, claramente, dio en la mano de Blengio. Guido Carrillo fue el encargado de poner el empate a los tres minutos.
 
Entre el cansancio de Gimnasia, el viento y el parate de 4 minutos por culpa de los ¿hinchas? de Gimnasia (desplegaron una bandera de su rival), el partido ya no fue intenso. Abundaron los errores, las pelotas divididas y varios gestos patoteros de los propios protagonistas.
 
Recién a los 22 minutos, el colombiano Correa, desde la puerta del área, sacó un derechazo que terminó en las manos de Rulli. En la jugada siguiente, Licht intentó sorprender por arriba: la pelota terminó en los guantes del 1 de Estudiantes. La respuesta fue inmediata: Jonathan Silva habilitó en las alturas a Carrillo; el juvenil saltó solo pero al cabezazo le faltó convicción.
 
El final lo encontró más entero a Estudiantes, buscando más, pese a que terminó con un jugador de menos por la expulsión de Israel Damonte. Cerca del final, casi lo consigue: un bomba de frente de Gil Romero dio en la base del palo derecho de Monetti. El rebote le quedó a Patricio Rodríguez, pero el Patito levantó el remate. Así, el primer acto entre Gimnasia y Estudiantes terminó sin ventajas.

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