El comedor Ña Amanda, en un sencillo festejo por el Día del Niño a cambio de una sonrisa

El comedor solidario Ña Amanda celebrará durante todos los lunes de agosto ?El mes del niño?, con espectáculos y merienda en el salón del Pasaje 2 del barrio de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). La organización prolongó los festejos gracias a las ayudas que recibió para llevar adelante la fiesta por el Día del Niño.
Los chicos de la barriada se acercaron hasta el lugar, en la apacible tarde de ayer, para disfrutar de chocolate y platos dulces, cantar y hacer palmas con un tributo al grupo Pimpinela; y recibir un pequeño presente, que despertó una sonrisa en cada uno de sus rostros.
De encomiable labor social, la responsable del comedor, Amanda Luro, junto a Rosana Starc, recibió a este Diario en medio de los festejos.
En un momento en el que la crisis nos castiga con las peores imágenes y la necesidad se apropia cada día de una nueva familia, Amanda optó por ser optimista, llamó a acentuar las acciones solidarias y sólo atinó a reconocer durante un pasaje del diálogo que ?no funciona el asunto económico?.
?Sí tenemos muchas ganas de ayudar a los chicos y tenemos mucho cariño para darles, pero también necesitás dinero?, dijo.
Al respecto, Rosana apuntó que a pesar de que pueden obtener los alimentos a ?un precio simbólico por el Banco de Alimentos, hay que juntarlo?.
?Tenemos 55 familias a nuestro cargo y acabamos de poner un cartel diciendo que no podemos tomar más, así que hay que calcular los kilos de comida que necesitamos y los recursos que tiene el banco. Hay gente que nos ayuda hace años, lo agradecemos, pero los aportes no han crecido?, señaló.

La salud

Amanda y Rosana incluyeron durante la entrevista una nueva iniciativa de la organización. ?Ahora estamos preocupadas, con todo lo que generó la Gripe A, por el aseo y la higiene personal?, marcó Starc.
?A la gente le faltan alimentos, pero también productos de limpieza, tanto para el cuerpo como para sus viviendas. Por eso estamos iniciando una campaña para recaudar estos insumos?, indicó Luro. Y agregó: ?La higiene personal y del domicilio son cosas muy importantes?.
Starc pidió la colaboración de la comunidad para llevar adelante esta colecta y recordó que antes en el comedor fabricaban jabón, tomando como base el aceite utilizado en las cocinas. ?Llevaba mucho tiempo y no dábamos abasto?, dijo.

Esperanza
para seguir

Amanda no citó al papa Benedicto XVI ni al discurso de Hugo Biolcati en la Sociedad Rural para hablar de la pobreza. Es más simple, conoce a quienes padecen las necesidades y trabaja cada día para ayudarlos. Sus lágrimas, las que volcó ante este cronista, son prueba fiel de la honestidad de su tarea.
?Están pasando cosas tremendas. Esta es una crisis espantosa, pero yo no le tengo que decir a la gente ?no te voy a dar la comida porque a mí no me alcanzó?. Yo tengo un compromiso moral con la gente y la voy a seguir ayudando. No le hago caso a eso. Pongo todas mis energías en poder darle a la gente lo que necesita?, explicó.
Y en el final, se guardó como recuerdo la carita de cada uno de los nenes que ayer, gracias a la tarea de este grupo de gente, pudo festejar el Día del Niño: ?Da mucha satisfacción. Hay que mirarle los ojitos a los chicos y ver la alegría de las madres, que a lo mejor en todo el mes no les pudieron comprar un caramelo. Ese es el regalo más grande, un sentimiento único. Yo no lo hago para recibir nada, sino para que ellos se sientan felices. Si tienen una niñez fea, que recuerden que alguien, alguna vez, les pudo dar una mano?.
?Mientras tenga vida, voy a tener esperanza y mucha fuerza para seguir adelante. A veces, mucha gente me ve llorar. Pero después reflexiono y me doy cuenta que esas lágrimas se convierten en fuerzas?. Palabras de una luchadora. *

 

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