El engañapichanga de la baja de los importados

Por Mauricio D´Alessandro

No soy especialista en impuestos, precisamente. Pero el tema de los impuestos internos a los autos importados despertó mi curiosidad. No ahora, sino cuando el kirchnerismo sediento de dólares, aumentó la alícuota.

El gobierno con gran pompa ha anunciado, en forma retroactiva al 1 de enero de 2016, la baja del 50% al 20% y una escala diferente según los montos del valor FOB.

Tomemos como ejemplo un alta gama de valor $1.000.000. Eso era antes de la fuerte devaluación, U$S100.000.
Es decir que ese auto ya vale $1.300.000 después de la devaluación.

Ahora bien: la gran trampa del impuesto interno es que la base imponible es el valor del auto más el impuesto. Un auto de millón con 50% de impuesto, era una base imponible de millón quinientos más un 50% de impuesto (750.000), resulta un valor de $2.250.000

Ese mismo auto que ahora vale $1.300.000 con 20% de impuesto (260.000), tiene base imponible de $1.560.000. A eso debe sumarse ahora el 20% de nuevo. Total para el mismo automóvil: $1.872.000. Parece un alto ahorro.

Ahora bien, mirémoslo en dólares, moneda a la que acuden quienes compran esos autos de lujo. $2.250.000 dividido un dólar de 15,50 U$S145.161,29. $1.872.000 dividido un dólar de 14 (valor blue hoy), U$S133.714,28.

Es decir, más menos, que el ahorro con la baja de la alícuota tan promocionada es de unos U$S11.000. Un “engañapichanga”, por donde se lo mire.

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