El FPV presentó el proyecto para ceder a Terapia para Niños la casa de Panocetti

En una sesión que no superó los diez minutos, el bloque de concejales del PJ-Frente para la Victoria presentó el jueves un proyecto que impulsa la entrega en comodato, a la asociación civil Terapia para Niños Tandil, de una casa ubicada en 9 de Julio al 1300 y que fue donada recientemente por la señora Azucena María Iluminada Panocetti. La institución lucha por instalar una casa hogar -similar a la del hospital Garrahan o a las de Ronald Mc Donalds- para contener a pacientes en recuperación y sus familias, procedentes de localidades de la zona o de barrios periféricos.
En su artículo primero, el proyecto de resolución solicita al Departamento Ejecutivo que deje sin efecto el contrato de comodato suscripto entre la Municipalidad y la asociación civil Terapia para Niños Tandil, con el cual le cedía un inmueble municipal ubicado en 9 de Julio 1250. Ese convenio, que le entregaba la antigua casona donde funcionaba Aluba, fue convalidado a través de la Ordenanza 14.683.
En tanto, en el artículo siguiente le pide al Ejecutivo que ceda en comodato a la asociación civil Terapia para Niños Tandil el inmueble recibido por legado de parte de la señora Azucena María Iluminada Panocetti, que fue aceptado por Ordenanza 14.870 y se encuentra situado en la calle 9 de Julio 1320, con el objeto de implementar en el mismo su proyecto casa hogar.

Contención

En principio, los ediles del FPV consideraron que la casa hogar “persigue sostener las necesidades habitacionales y emocionales de los pacientes y sus familias que son atendidos en el Hospital de Niños Debilio Blanco Villegas y en el servicio de neonatología que funciona en el Hospital Ramón Santamarina”.
Detallaron que a partir de su implementación albergará a familias que deben permanecer lejos de sus hogares, debido a que sus hijos necesitan recibir tratamientos complejos intrahospitalarios o tratamientos médicos ambulatorios.
Además, resaltaron que la casa que ya fue cedida a la entidad en comodato por el Municipio “requiere para implementar el proyecto de importantes obras de refacción, evaluándose incluso la demolición del inmueble”, lo que implica “significativos recursos económicos” e imposibilita la concreción del proyecto a corto plazo.
Sumado a esto, consignaron que “uno de los inmuebles recibidos en legado por la señora Azucena María Iluminada Panocetti cuenta con las características necesarias para llevar adelante el proyecto, sin requerir de importantes inversiones ni obras de infraestructura y que el destino para el cual fueron legados los inmuebles mediante testamento es el Hospital Municipal Ramón Santamarina”.
Tras consignar todos estos argumentos, los concejales del bloque opositor le solicitaron al Intendente que les asigne la casa de 9 de Julio al 1300, como vienen reclamando los integrantes de la asociación civil que gestionó para que se abriera la terapia pediátrica en esta ciudad. u

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EXPRESARON DESDE LA ONG

“Lo que estamos pidiendo es
una solución ante tanto dolor”

Sandra Bruno, de la asociación civil Terapia para Niños Tandil, le escribió por estos días un mensaje al jefe comunal a través de las redes sociales. “Señor intendente Miguel Lunghi, comencemos de cero y hablemos con el corazón. Sé que no estamos por mal camino y lo que estamos pidiendo es una solución ante tanto dolor”, expresó en el remate, a modo de reflexión.
Las madres que lucharon por la apertura de la terapia infantil en el Hospital de Niños idearon el proyecto de una casa hogar de tránsito para pacientes en recuperación y sus familias. Si bien el Municipio les entregó un inmueble en comodato, está destruido. Lo tomaron porque era lo único que tenían.
Con el correr de los meses, fueron a pedirle al Ejecutivo que les otorgara la casa de Azucena María Iluminada Panocetti. Las autoridades, que no estaban al tanto de esta donación, no les prometieron nada. Semanas después comenzó a circular la idea de trasladar a la casa de 9 de Julio al 1300 las oficinas de la Secretaría de Salud.
“Sabíamos que estaba en malas condiciones, pero era lo que teníamos cercano”, dijo Sandra Bruno en relación a la casa donde estuvo Aluba, y explicó que intentaron tramitar un subsidio de Desarrollo Social de la Nación pero los plazos se vencieron porque demoraron en obtener las llaves del inmueble.
Por otro lado, sostuvo que el espíritu de alguien que realiza una donación al Hospital seguramente está más vinculado con un proyecto como la casa hogar que con oficinas administrativas. “Muchos amigos de la señora y vecinos nos contaron que Azucena no tenía hijos, quizás tampoco se dio cuenta de haberla donado al Hospital de Niños, porque amaba los chicos”, resaltó.

Una necesidad

En cuanto a la demanda de pacientes y familias, explicó que aún no cuentan con los datos de 2015 pero los casos se suceden. Incluso, contó que los médicos de la terapia pediátrica las han contactado para solicitarles apoyo cuando han llegado familias de la zona.
“Cuando hay algún papá de afuera les pagamos la habitación en algún hotel o departamento, mientras dura la estadía en la terapia intensiva y los ayudamos con dinero si se trata de gente más carenciada. No nos importa si tienen obra social, porque cuando pasan estas cosas, puede que no tengan dinero por más que tengan obra social”, describió.
Sandra Bruno confió que hasta el momento en que el Intendente tome la decisión sobre el destino de la casa de Panocetti, la intención es dialogar ya que se había anunciado que la Secretaría de Salud se ubicaría en el segundo piso del nuevo edificio de los consultorios externos.
“Si la intención es usar provisoriamente la casa y luego deshabitarla, también sería bueno hablar sobre eso”, destacó, y convocó a los funcionarios municipales a estudiar la posibilidad de un compromiso a mediano plazo para sacar adelante el proyecto.

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