El fuego en Cerro Leones arrasó con un trigal y una vivienda

Varias dotaciones de los dos cuarteles de bomberos de Tandil trabajaron en la zona, pero el foco ígneo de proporciones imponentes ya afectaba a sectores rurales cerca de la rotonda de Cerro Leones, escapando a lo humanamente posible. 
Las llamaradas se vieron favorecidas por el intenso viento que reinó en la jornada y se pudieron observar desde diferentes sectores de Tandil. Si bien los servidores públicos centraron sus esfuerzos en limitar la zona afectada, en tanto que personal policial trabajó sobre la ruta para evitar accidentes, la fuerza de la naturaleza pudo más y en pocos minutos una importante cantidad de metros estaba ardiendo.
El tremendo siniestro se inició minutos antes de las 12, por causas que aún se deberán esclarecer, aunque hay sospechas sobre el posible descontrol de una quema en un cerro. Por desgracia, se magnificó cuando el fuego se topó con el trigal seco, dentro del establecimiento conocido como Los Bosques de Figueroa -que perteneció a la familia Esquerdo-Puchuri y es propiedad de Gregorio Pérez Companc.
El sembrado seco fue un factor clave -junto con las ráfagas de viento- para que las llamas de casi tres metros de altura avanzaran a pasos agigantados. 
Rápidamente, los bomberos y la policía se hicieron presentes, trabajando a destajo para prevenir que la situación se agravara aún más. 
 
Gran impacto
en la comunidad
 
Mientras tanto, gran cantidad de vecinos desde distintos puntos de la ciudad advertía a través de las redes sociales y de los medios sobre la presencia de la imponente nube de humo.
Cerca del lugar, lo que sucedía logró captar rápidamente la atención de la barriada y de todo vecino que circulaba por allí. Familias enteras, trabajadores agrarios con sus boinas y bombachas de campo detuvieron su rutina diaria, apostándose arriba y sobre sus vehículos, sin creer lo que sus retinas estaban captando en vivo y en directo.
Pese al peligro de la cercanía con el fuego, su curiosidad pudo aún más y mientras las llamas se apoderaban del trigal, sacaban fotos, comentaban la impresionante escena y hacían llamados telefónicos, tal vez a familiares, compañeros de trabajo o quizás a sus amigos.
Todo parecía perderse en segundos, el fuego se apoderaba de cualquier cosa que se topara a su paso y poco se podía hacer. Los bomberos, distribuidos en distintos sectores, no daban abasto. Viviendas cercanas al siniestro acrecentaron la preocupación por la posible pérdida material de quienes habitan la zona o saben de alguien que viva por allí. 
Mientras tanto, el agua no alcanzaba, y las autobombas iban y venían en busca de más, mientras el humo no dejaba ver nada y las personas se preguntaban entre sí cómo harían para detenerlo. 
 
Lo que el fuego
se llevó
 
Los estigmas del brutal incendio salieron a la luz a los pocos minutos. El trigal se convirtió en un predio negro, con pequeños focos ígneos aún por sofocar. Mientras destrozó por esa zona alrededor de 300 hectáreas de trigo, alrededor de las 14 una vivienda ubicada frente a la Escuela 25 de Cerro Leones se prendía fuego. u

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