El Hermano Adelsio Delfabro presentó su libro sobre el tradicional colegio religioso, el San José

El historiador Daniel Eduardo Pérez fue quien prologó la obra y estuvo en la presentación junto al autor y al presidente del centro de ex alumnos, Alcides Fortunato. En las primeras filas se vieron al Intendente y sus funcionarios, concejales, integrantes de las fuerzas armadas, docentes, alumnos y ex, familias con sus hijos que hoy concurren al colegio, y público en general que colmó el bello espacio de la planta alta del Municipio.

Transmitiendo vivencias

Para Fortunato, el centro de exalumnos no debía convertirse “en un mero club de la nostalgia, por lo tanto nuestra idea era servir, usar esa energía de juntarnos y de pertenencia para hacer algo y es así que hemos dado becas, entre otras cosas. Y lo más importante nos pareció lo del libro porque es un aporte cultural al colegio y a la comunidad de Tandil. Nos enteramos que Adelsio andaba en esto del rescate de un apunte histórico manuscrito y un día me alcanzó el borrador y cuando lo leí me sorprendió porque no es un mero libro de historia, sino que tanto el Hermano Andrés como Adelsio escriben en primera persona y transmiten vivencias que vieron o recibieron de primera agua y es interesantísimo. Hay anécdotas interesantísimas como que fue el primer edificio que se hizo con hormigón armado que venía en barriles de Inglaterra. Todo el frente de piedra cuando llueve o está húmedo se ven como numeritos en color en cada una de las piedras y la gente piensa que son grafitos, pero no, son numerados hace más de cien años por los picapedreros que lo armaron como un rompecabezas. Y todo está allí. Es de lo más interesante y estamos muy orgullosos como centro de exalumnos de haber acompañado en este proyecto al Hermano Adelsio”.

De cómo se contaron las vivencias

“Hoy es un día de fiesta para la comunidad de Tandil y en especial la del Colegio San José, muchos de cuyos alumnos y docentes nos acompañan y al que le debo la educación de nuestros hijos y la labor docente y directiva de mi esposa Haydée”, dijo a manera de introducción el historiador Daniel Eduardo Pérez y prosiguió refiriéndose a nuestra época que es testigo de un resurgir del interés por la tarea cultural de primera magnitud, la microhistoria: “Un pueblo sin la conciencia de sus raíces pierde identidad. Una persona que no tiene interés por conocer quiénes fueron sus antepasados, dónde vivían, qué tipo de vida llevaban, etc., pierde la memoria de su pasado y, con ello, un gran tesoro de valores y realidades humanas que trasmitir a sus sucesores. La microhistoria, no es historia crítica o monumental. Su cometido es mucho más humilde y sencillo, salvar del olvido aquella parte del pasado propio. Busca mantener al árbol ligado a sus raíces. Es la historia que nos cuenta el pasado de nuestra propia existencia, nuestra familia, nuestro colegio, nuestro terruño… Este es el caso de estas ´Florecillas del Colegio San José´ que escribiera el Hermano Andrés Ronda Rojo y que el Hermano Adelsio Delfabro corrigiera y adaptara salvaguardando así este precioso manuscrito, que constituye un aporte especial en la categoría de fuente primaria. Gracias a estas fuentes y disciplinas auxiliares, los historiadores han podido analizar los diferentes momentos de la historia, porque en muchos casos los textos o llegan en mal estado de conservación o directamente se pierden”, apuntó.

“El hecho que el Colegio San José constituya una de las instituciones educativas antiguas y prestigiosas y que en él se han educado numerosas generaciones, es ya de por sí un elemento valioso, pero si además sumamos que su creación y desenvolvimiento estuvo a cargo de la Congregación de los Hermanos de la Sagrada Familia, le da un valor agregado a este documento que nos permite adentrarnos en la vida íntima del desenvolvimiento del Colegio a través de las varias décadas que abarca. Es indudable que lo que más nos atrapa es la sencillez, la humildad y la austeridad de los Hermanos que trabajaron en aquellos tiempos forjadores de este presente…”

No nos extraña que fuera el Hno. Adelsio el encargado de salvaguardar y enriquecer esta fuente con esta publicación, que permitirá a ustedes y a las futuras generaciones, conocer de adentro las actividades y el espíritu de la institución que marcó un camino en la educación de los tandilenses.

Estas Florecillas, como Las Florecillas de San Francisco, descubren la humanidad, en este caso de los Hermanos, pero nos enseñan, sin embargo, que en ellos prevalece la santidad sobre el hombre. El Hermano Gabriel Taborin expuso a lo largo de su vida un rico contenido doctrinal sobre la sencillez, la bondad y la caridad. El gran San Agustín afirmaba: ´Para llegar al conocimiento de la verdad hay muchos caminos: el primero es la humildad, el segundo es la humildad y el tercero, la humildad.´, porque como nos dice nuestro papa Francisco: ´La sencillez y la vida ordinaria son camino seguro de santidad´. Todo esto queda expresado en las palabras escritas por el Hermano Andrés que nos pintan aquellos días taborinianos y la cotidianeidad de la vida de la ejemplar institución educativa que fue y es el Colegio San José, hoy rescatados del olvido por la magnífica labor del Hermano Adelsio. Nuestro agradecimiento entonces por su aporte invalorable”.

El autor desde el atril

Cuando le llegó el turno al Hermano Adelsio, se puso de pie para hablar, diciendo que no sabía si este gesto era una virtud o un defecto. Acto seguido se dirigió al atril y entre otros conceptos dijo: “El que conoce la historia del San José debe contarla y esto es lo que hemos hecho… mucha gente pasó por el Colegio, he traído programas de los eventos que se realizaban y entre ellos encontré que habían estado allí Víctor Laplace y Mario Clavell, que hubo épocas muy lindas y episodios muy tristes, como cuando en el patio del Colegio falleció un alumno, hijo de Toribio Lavayén y en el diario El Eco de Tandil cuyo director era el señor Amespil se escribió: Un niño chocó contra un árbol y falleció. Bueno, por más que el director del colegio aclaró que había sufrido un episodio cardíaco, así quedó. Pero había que documentarlo…”.

Prosiguió el religioso, luego de explicar el significado del título del libro: “Para nosotros este es un valioso documento, un ayuda memoria para los que quieran lanzarse a algo mucho mayor. Les agradezco en primer lugar a Daniel Pérez, historiador de mucha experiencia que me dijo ´hay que publicarlo´. Y pensé en la era de la globalización, lo pequeño tiene trascendencia universal y lo universal trasciende en lo pequeño´. Gracias a todos los que me motivaron y empujaron para hacer esta historia. No soy historiador. Dicen que las personas se dividen en tres clases: el turista que colecciona fotos, el peregrino que acumula experiencias religiosas, yo me considero un viajero que colecciona personas y Tandil para mí es una riqueza muy valiosa. Somos vecinos y seguimos siendo vecinos. Gracias a todos por venir en este día tan importante para mí”.

La mirada del exalumno

Para el Intendente, el anfitrión, el exalumno del Sanjo fue una vivencia muy especial la presentación del libro y así se lo dijo a este Diario: “Yo lo pasé muy bien en el Colegio, hice la primaria y la secundaria y realmente reviviría aquellos tiempos porque fueron muy felices. Tuve muy buenos compañeros, íbamos todos los miércoles a la quinta a jugar al fútbol. De vez en cuando volaba un borrador o una tiza desde la mano de un profesor fuerte, pero nadie salía herido y era porque uno estaba distraído, pero nunca me quedó ningún trauma. Cuando me he portado mal y me han dejado en penitencia una hora mi padre siempre aceptó nunca fue a defenderme sino que me pedía que me portara bien. El Colegio siempre reunió a las familias y lo sigue haciendo. En otros colegios esto se ha perdido, lamentablemente, habría que recuperarlo”.

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