El intercambio de lámparas de bajo consumo es un éxito de taquilla en el Teatro del Fuerte

No era la postal de la venta para la obra ?Lo que mata es el viejazo? ni para un recital de la banda de rock La Vela Puerca, que el domingo se presentó en el Centro Cultural Universitario.
Ayer por la mañana, la espiral humana comenzaba adentro de la sala del Teatro Municipal del Fuerte, salía por la antesala de ingreso, daba vueltas, y terminaba en la misma puerta del predio teatral.
Se insiste: el éxito taquillero no fue el de una compañía teatral ni el de una promesa del rock, sino que ésa fue la respuesta que ayer tuvo el intercambio de lámparas incandescentes por las de bajo consumo, en el marco del plan de ahorro energético que el Ministerio de Planificación desarrolla en nuestra ciudad a través de la Usina Popular y Municipal de Tandil.
La entidad llevó ayer unas 2000 lámparas de bajo consumo y al promediar la mañana ya habían pasado unos 800 clientes de la Usina, llevándose dos en cada uno de los casos, acreditando la titularidad del servicio con la presentación de la última factura del servicio.
Hoy y mañana, de 9.30 a 13, la Usina seguirá intercambiando lámparas, algo que en Tandil ha generado una respuesta paulatina pero en aumento, según remarcaba ayer el vicepresidente de la cooperativa energética Jorge Renis.
El intento de recambiar la mayor cantidad posible de focos para disminuir su impacto ambiental es algo que están haciendo países europeos, casi con el mismo sentido que se realiza desde el año pasado en Argentina.
En 2008, el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología  de Madrid en España (Muncyt) implementó una iniciativa ?simbólica, pero educativa?, ya que repartió un total de 3.000 bombillas de bajo consumo entre personas que se acercaron a su sede madrileña.
Lo hicieron bajo el lema ?Las bombillas antiguas… ¡al museo!?, para fomentar la concienciación de la necesidad de cambio en los hábitos de consumo de energía y difundir una iniciativa aprobada en el Congreso en la que se instaba al Gobierno español a sustituir en tres años los 350 millones de focos poco eficientes que hay en España.
También Japón quiere hacer algo contra el calentamiento global y al ahorro de energía, y eligió la medida de terminar con la fabricación y venta de las bombillas tradicionales, las incandescentes, y que se reemplacen por las lámparas de bajo consumo.
Ya en 2008 acordó un período de transición de hasta tres años. Y es que las estimaciones del Gobierno dicen que  si todos los hogares japoneses reemplazasen sus bombillas por otras energéticamente más eficientes, las emisiones de dióxido de carbono en el país se recortarían en dos millones de toneladas y en un 1,3% de todas las emisiones de gases contaminantes producidas en las viviendas.
China, país que produce el 70 % de focos, dejará de fabricar y consumir durante diez años. Esta medida tiene como objetivo reducir la contaminación a la vez que se ahorra energía.
Si bien China no es un país históricamente comprometido con el medio ambiente, sí tiene una fuerte apuesta a este ?cambio de luces? que significará un importante ahorro energético, cosa que China sin duda necesita, teniendo en cuenta que se enfrenta a grandes déficits energéticos que están producido apagones en zonas altamente industrializadas.

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