El Jardín de Infantes 902 festejó sus 50 años de vida

“Feliz cumple 50”, anunciaba un cartel colgado frente al Jardín de Infantes 902 “Dr. Lisardo Cabana”, acompañado con globos y banderines coloridos que adornaron la tradicional fachada de calle Peyrel 1568. Es que la segunda institución más antigua de Tandil celebró ayer junto a la comunidad educativa, autoridades y vecinos de la zona de Villa Aguirre, un aniversario muy especial.

Pese al frío, se congregaron al pie del escenario emplazado en las puertas del jardín ex alumnos, docentes, miembros de la cooperadora, auxiliares, autoridades civiles y militares, funcionarios municipales, familias y vecinos, para compartir la alegría.

Participó del acto el intendente Miguel Lunghi junto al secretario de Planeamiento y Obras Públicas, Mario Civalleri. Estuvieron además la jefa distrital de Educación, Andrea Etulain; la inspectora jefa regional, Mónica Poumé; y la inspectora del nivel inicial, Graciela Vismara, la presidenta del Consejo Escolar, Susana González, y las autoridades de la Universidad Barrial.

Además participaron con orgullo familiares del doctor Cabana, destacando frente a ellos su gran labor y legado, como así también su bondad y afecto por el otro.

En principio, las autoridades descubrieron tres placas alusivas que fueron donadas por el Municipio, el Consejo Escolar de Tandil, y la asociación cooperadora. Luego, se dio la bienvenida a las banderas de ceremonia para entonar el Himno Nacional Argentino.

Acto seguido, la directora del Jardín de Infantes 902, Claudia Fuentes, brindó unas palabras alusivas y agradeció la presencia de toda la comunidad que se acercó para celebrar los primeros 50 años de vida de la institución. Emocionada, manifestó que “hoy es un día muy especial, de alegría y festejo”. Se remontó al 1 de abril de 1965, al inicio del camino cuando el jardín comenzó a funcionar en Sans Souci, iniciando así un proyecto que imprime a la institución “una entidad particular”.

Y de su historia resaltó que se destaca “la responsabilidad, el espíritu de servicio, la  entrega al trabajo, el compromiso de cada uno de los integrantes de la comunidad, de los de ayer, los de hoy, los de siempre, garantizando una educación con derecho y con la responsabilidad pública”.

La directora remarcó que “el nivel inicial es el primer espacio de construcción de lo público, espacio inclusivo, defensor del orden democrático que forma ciudadanos capaces de pensar e imaginar futuros de calidad, que debe garantizar a cada uno y todos los niños la adquisición de conocimientos socialmente significativos”.

Se mostró orgullosa y convencida de cada proyecto implementado en este camino. Mencionó entre ellos al proyecto de articulación con la Escuela 47 de Villa Aguirre, destacando la importancia de asegurar trayectorias escolares inclusivas; también el proyecto de juego; el proyecto de continuidad pedagógica, entre otros.

“El jardín de infantes es entonces una experiencia única e irrepetible de alto valor educativo, todo lo que ocurre en el jardín deja huellas, siendo su sentido transmitir conocimientos, de las herramientas, técnicas y de los valores. Valores considerados como esenciales para la formación personal y social de los niños”, destacó.

 

Dejar huellas

 

Seguidamente, Hilda Canela, ex docente y ex directora de la institución, expresó su orgullo por haber formado parte del jardín y confesó mirando “hacia atrás” que sin duda la tarea ha sido fructífera y se llega a este momento a través del esfuerzo de todas las personas que han intervenido. “Han quedado nuestras huellas y sentimos en cada rincón la presencia material y espiritual de todos y de cada uno de los que pasamos por aquí, aun cuando ya algunos no están físicamente con nosotros”, dijo, señalando que en el proceso educativo no sólo participan adultos sino también los niños más pequeños, a quienes se los intenta educar con amor y responsabilidad.

Por su parte, la profesora y jefa distrital Andrea Etulain se dijo feliz de acompañar a todos en un día tan conmemorativo que representan 50 años de vida y valoró “el trabajo que realiza la comunidad, docentes, directivos y todos los que acompañan en un trabajo en red permanente para fortalecer la institución”.

 

Una profunda

identidad

 

Por último, la jefa regional Mónica Poumé aseguró que “para nosotros celebrar un cumpleaños es una fiesta, festejar el primer cumpleaños de 50 años de este lado de la ruta es doblemente fiesta porque fue un reconocimiento, un primer jardín que se abrió en el centro y un segundo jardín que se abrió en el barrio con una profunda y gran identidad comunitaria”.

Seguidamente, resaltó que “el jardín es lo que es hoy porque hubo una comunidad que fuertemente decidió que creciera y tuviera identidad, a tal punto la tiene que cuando le pusieron el nombre eligieron el del doctor Cabana, quien representaba todos los valores que nosotros queremos inculcar en los niños, la bondad, el afecto por el otro, las prácticas democráticas, el colaborar, todo eso representaba el doctor que siempre estaba dispuesto y el jardín siempre está dispuesto a la comunidad”.

Y por último les habló a los alumnos del jardín, a quienes les transmitió que son los que “justifican cada día nuestro accionar y los que hicieron que este jardín crezca”.

Tras las palabras, además de la inspectora del nivel inicial, Graciela Vismara, el acto tuvo su gran cierre con una emotiva suelta de palomas.

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