?El mejor monumento son las sierras?

La dirigente preservacionista critica la implementación del Cristo en Don Bosco, arroja dardos contra un hotel, dice no importarle como quedara ella en la historia local y sostiene que no hay peor fundamentalismo que el de los negocios

-Las canteras más cercanas a la ciudad se fueron, pero ahora son las construcciones particulares las que están dejando sin sierras a Tandil, o sea, la lucha por la preservación se sigue perdiendo.

-Yo creo que lo que hicieron y hacen las canteras es absolutamente irreversible y no van a poder devolverle a Tandil nunca, jamás, lo que le quitaron, pero desde el principio nosotros (la Asamblea por las Sierras y la Multisectorial) lo dijimos: ni canteras ni construcciones. Hasta pedimos una consulta popular.

-¿Por qué cree que está pasando esto?

-¿Por qué en lugar de plantearme esto a mí no se lo plantea a las autoridades? Si el plan de ordenamiento dice que no hay que avanzar sobre el cordón serrano…

-Pero cuando usted lo ve: ¿qué le dice el Intendente?

-Que personas importantes, muy influyentes que donaron cosas muy importantes para la ciudad al mismo tiempo se sientan a pedirle que les permita hacer un country en lugares que son claramente rurales.

-El ejercicio del poder se parece a veces al de esos árbitros de fútbol que cobran un penal para un equipo y al ratito nomás favorecen al rival, para compensar, dejar a todos conformes y evitar críticas.

-El Ejecutivo no está para decidir quién cumple la ley y quién no: tiene la obligación de hacerla cumplir. Y le contesto futbolísticamente: mi abuelo, Vicente Equiza, fue técnico de varios equipos y él siempre defendía un criterio, “lo que importa es jugar bien, no el resultado”. Creo que es una buena metáfora, ¿no?

-Sí, sobre todo porque al fin habla sobre usted. Nunca lo hace.

-¿Sabe por qué? Porque dentro de 20 años nadie va a saber quién es usted o quién soy yo, pero sí van a mirar las sierras y van a ver si están llenas de agujeros o no, si están llenas de casas o no.  No hay que darle tanta importancia a las cuestiones individuales. A mí no me importa mi imagen.

-¿Ni las críticas? Los canteristas fueron muy duros en su momento. Casi la trataron de loca.

-No me importa, sinceramente. Pero sí me importa mi conciencia y me importa que quiero profundamente esta ciudad. Nací acá, vivo acá y lo de las sierras es una responsabilidad ciudadana.

-¿Le gusta el Cristo nuevo?

-No. Las autoridades demostraron que tienen dificultades para reconocer el valor de una sierra en sí misma.

-¿Cómo es eso?

-El mejor monumento natural son las sierras. Por lo tanto todo lo que contribuya a depredarlas y a transformarlas atenta contra la identidad de Tandil, además de todas las demás razones, como la preservación de las cuencas hídricas y del hábitat de numerosas especies.

-¿Tanto puede alterar un monumento?

-Sí, por la infraestructura que se hace para acompañarlo y el impulso que se le da a lo que está alrededor, pero además el mensaje que están mandando las autoridades a la sociedad. Lo que se está diciendo, y se dijo, así, claramente, es: “Estamos creando un nuevo hito turístico”….

-¿Y cuál es el problema?

-Si creás un nuevo hito turístico, promovés las visitas sobre las sierras  y es obvio que vas a tener muchos más intereses inmobiliarios tratando de aprovecharlo y construir más ahí, sobre las sierras.

-Algunos  opinan que usted es una extremista de la preservación, ¿qué responde?

-Nada. Se hará cargo el que piense eso. Yo creo que no se puede ser extremista en los negocios. A mí me enseñaron otra cosa, que la vida son valores. Y los valores más importantes no pasan por el mercado y aún cuando creas que no tenés valores, si creés que el negocio está por encima de todo, entonces ése es tu valor.

-No le gusta hablar de usted, pero en el fondo debe estar orgullosa de algunas conquistas como haber creado conciencia en varias generaciones, ¿no?

-Orgullo no es una palabra que me guste usar, en ningún caso. Pero cuando uno se propone algo se puede sentir más o menos conforme. Me siento conforme de haberle puesto mucho y de seguir así haciéndolo.

-¿Qué autocrítica se haría?

-¿Autocrítica? Hemos sido consecuentes. Nadie puede pretender ser mucho más capaz de lo que es. Pero quedarse callado también es una opción y nosotros con nuestras limitaciones ponemos el cuerpo a una lucha que, creemos, vale la pena. Me parece que hay muchas preguntas que me ha hecho que debería hacérselas a las autoridades, que son los que definen sobre las sierras de Tandil.

-La última entonces: ¿cómo cree que la juzgará la historia?

-No me importa. Conozco mucha gente que ha dado todo a una causa y nadie se acuerda el nombre y eso no quiere decir que no tenían razón, ni que no haya valido la pena. u

 

Sin anestesia

-Si fuera intendente, ¿podría arreglar el problema de las canteras y las construcciones en las sierras?

-Cualquier intendente con voluntad de preservar las sierras tiene todas las herramientas para hacerlo.

-Si le regalan un terreno en las sierras, ¿qué haría?

-¡Nada! Absolutamente nada. Caminar.

-Su casa debe estar construida con material extraído de las sierras. ¿Con qué lo reemplazaría?

-Cuando los canteristas y los corralones hicieron un boicot y no vendían piedra, se pudo traer piedra molida de otros lugares donde se rompe un relieve, un recurso que tiene una importancia ambiental menor y donde la población de ese lugar está de acuerdo. Allí también se construye y no se usa piedra de Tandil, ni son las sierras más antiguas del planeta…

¿Está segura de que si se hace una consulta popular la sociedad votaría contra las canteras y contra las construcciones en las sierras?

-Estoy segura de que no se trata de especular quién va a ganar. Es una cuestión de principios, no de cálculos. Estamos hablando de un patrimonio natural valiosísimo, de algo que es la identidad de Tandil y es la sociedad la que se tiene que hacer cargo de decidir sobre eso.

-Algunos se quejan de que usted siempre dice lo mismo.

-¡Y sí, si todavía no se hizo lo que hay que hacer! Vamos a seguir diciendo que hay que preservar las sierras porque hay mucha gente que las está destruyendo. Si paran de destruir, nos van a hacer un favor.  Y además vamos a tener más tiempo para dedicarnos a otras cosas. 

 

¿El plan del paisaje desprotegido?

El gran reclamo de la doctora Ana Fernández (directora del Centro de Investigaciones Geográficas de la Universidad) es muy concreto: que se aplique el plan de ordenamiento territorial, el cual, insiste, fija el objetivo de  impedir el avance de las construcciones sobre las sierras y además precisa una clara pauta al especificar que no se puede habilitar ninguna construcción en un lugar que no cuente con infraestructura (agua y otros servicios). En modo explícito el texto indica que en Tandil “debe promoverse” esa infraestructura en las zonas norte noreste. 

Pero la realidad refleja otra cosa. “En Villa del Lago -ejemplifica Fernández- están construyendo seis casas que tienen dos piletas de lona armadas con agua y varios tanques, lo cual es una prueba de que no hay agua. ¿Cómo es que las están haciendo si la ley dice que no se puede donde no hay infraestructura?”.

Además de otras inquietudes que no tienen respuesta oficial, la dirigente trae al recuerdo que en 2005 quedó establecido que la comuna tenía 522 días para culminar el Plan de Manejo Especial de la Zona Sierras Protegidas, que, asegura, “nunca se terminó” y por lo tanto “rige la arbitrariedad”.

Así las cosas, se dan situaciones increíbles como por ejemplo “un hotel que hace propaganda diciendo que vende paisaje, pero en realidad lo que está vendiendo es el paisaje que conservan los demás, porque ellos ya lo destruyeron, porque el que se puso encima del paisaje ya lo destruyó y esa situación es de una profunda injusticia que, además, dispara a que el resto de los vecinos plantee ante el Municipio: “Si se lo permitiste a él, ¿por qué no me lo permitís a mí?”. 

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