El mini, pirámide del básquetbol argentino

Culminó con total éxito el XII Encuentro Nacional de minibásquetbol organizado por el club Independiente, con la participación de 1.200 niños que durante tres días compartieron una verdadera fiesta recreativa, participando, conviviendo y relacionándose a través del deporte de los cestos.
Vale la pena historiar al minibásquetbol para entender lo que significa su accionar en apoyo al deporte, en este caso el básquetbol. Fue creado en 1950, por Jay Archer y destinado a que los niños de ambos sexos jueguen y se diviertan sin demasiado esfuerzo.
En un terreno reducido, con los aros a 2,60 del suelo, línea de tiros libres de 3,60 del aro, pelota reducida en su diámetro, cuatro períodos de seis minutos, con seis faltas por jugador y equipos formados por diez jugadores, con la obligación de que jueguen todos.
En 1970, el minibásquetbol se incorporó al país a través de algunos clubes, que se juntaban para hacer encuentros, pero la pasión y la capacidad de trabajo de Miguel Agesta, Oscar Alvarez, José Muinos, Armando Hirsch, Eduardo Olmedo, Silvio Lebenas, Silvestre Lavedo, Teresa Moreno y Oscar Manrique, dirigentes de Capital Federal, creó la Federación de minibásquetbol, organizando en 1974 el primer Encuentro Argentino, con la participación de 20 mil niños y 54 clubes que desfilaron en la cancha de fútbol de River Plate.
Eduardo Olmedo y Pinocho fueron un dirigente y un club protagonistas de la historia del mini en este país. Cientos de niños en esa entidad jugaban y juegan en el mini básquetbol, en distintos eventos locales, regionales, provinciales e internacionales, pero lo más importante es que se encargaron de esparcir el minibásquetbol por todo el país. Tandil no estuvo ajena a esa acción. A través de gestiones de Olmedo, Independiente participó en cinco eventos nacionales, invitado por Hindú Club de Chaco, donde el profesor Romero, alma mater de esa entidad, organizaba torneos con la participación de equipos de Chile, Paraguay y Brasil, encuentros que quedaron grabados en la mente de muchos niños tandilenses.
Hace unos meses, Eduardo Olmedo nos dejó. Pero su prédica para esparcir el mini básquetbol en el país fue aumentar la pirámide con que el básquetbol se nutre para que hayan llegado Ginóbili, Scola, Prigioni, entre otros. Me imagino que donde haya un encuentro de minibásquetbol estará Olmedo agradeciendo esa prédica deportiva. Se me hace imposible olvidar dos nombres que lucharon denodadamente por el mini en esta ciudad: Angel Menna y Pío Díaz, dos dirigentes que formaron niños para el básquetbol, como jueces y dirigentes, contribuyendo con una etapa de esplendor para el deporte de los cestos.
Lo de hace unos días en Independiente fue una réplica de lo que hace el minibásquetbol a favor de los niños. Felicito a aquéllos que anónimamente ayudan a realizar un encuentro cargado de recreación, pero también yunque que forja hombres para el mañana, no sólo como deportistas sino como personajes de este mundo que todos pretendemos vivir y realizar con plenitud. (Por Eduardo Aldasoro)

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