El Municipio se hará cargo de la reparación del cielorraso del salón de la biblioteca Rivadavia

Ayer, el intendente Miguel Lunghi se acercó hasta la biblioteca popular Bernardino Rivadavia para ofrecer ayuda, frente a la compleja situación que atraviesa. Fue tras la campaña impulsada desde la institución con el objetivo de juntar fondos para el mantenimiento del edificio. En la oportunidad el jefe comunal les transmitió que el Municipio costeará los gastos de la reparación del cielorraso del salón principal.

La campaña iniciada por el personal de la entidad con un tablón dispuesto sobre la vereda, que ofrecía colaborar con un bono de 50 pesos y, a cambio, elegir y llevarse un libro usado, abandonó así su lugar en la calle San Martín.

Tras la confirmación del Municipio, el bibliotecario Jorge Fortunato dialogó con El Eco de Tandil y valoró la ayuda ofrecida. Ratificó que el jefe comunal aseguró que se hará cargo de la refacción del techo, así como también del reacondicionamiento de la pintura de las paredes.

“Es una muy buena noticia y esperemos que se acerquen más seguido”, expresó.

Para avanzar en ese sentido, detalló que el Intendente recibirá hoy a la presidenta de la entidad, María Amelia García, quien le acercará el presupuesto de las tareas a realizar.

La falta de
recursos

Por otro lado, el trabajador advirtió que la falta de recursos para realizar cualquier tipo de mantenimiento del inmueble o comprar libros se debe al atraso del pago de los subsidios provinciales, que no llegan desde junio pasado, así como también a la disminución de la cantidad de socios.

“Las autoridades provinciales nos dijeron que llegarán este mes tres meses juntos, así que esperemos que cumplan con su palabra”, deseó. Consideró, en el marco del complejo escenario, que están reorganizando la situación general de las bibliotecas dentro de la provincia de Buenos Aires.

“Somos 2 mil y quieren que queden menos. Lo que pasa es que quieren que caigan por decantación, pero si siguen así, van a caer todas”, lamentó Fortunato.

En el caso de la biblioteca popular Bernardino Rivadavia, remarcó que ya cumplió 108 años y sería “una lástima” que cerrara sus puertas.

“Lo que pasa es que se tiene que acondicionar a las nuevas épocas. Entre internet y las nuevas tecnologías nos sacó mucho público y tiene que transformarse tal vez en un centro cultural o en algo que atraiga a la gente”, admitió.

La baja de
los socios

En tal sentido, Fortunato recordó que en 2011 contaban con 1700, pero la llegada de internet y el acceso a la literatura y material educativo a través de la web, sumado a la crisis económica, llevó indefectiblemente a la disminución de interesados en la bibliografía disponible en la biblioteca.

Es por ello que hoy cuentan con 900 de los cuales solo 600 abonan la cuota mensual de 60 pesos, aunque admitió que necesitarían contar con al menos 1200 para tener un funcionamiento normal.

Por su parte, invitó a quienes quieran sumarse como socios, a acercarse al edificio e inscribirse. “La primera vez paga un mes por adelantado”, precisó.

Lo cierto es que el contexto tecnológico propició que ahora cuenten con un público adulto y adulto mayor, por lo que temen que con los años -de no implementar una modificación conceptual que incluya los intereses de los más jóvenes-, la actividad en el lugar sea insostenible.

La continuidad
de la campaña

Por último, en cuanto a la campaña iniciada días atrás, indicó que ahora queda “en stand by” hasta que la comisión directiva decida si continuarla o no.

“Además del aporte del Municipio, es un beneficio para la biblioteca. Necesitamos otra ayuda más hasta que lleguen los subsidios provinciales, aunque más allá de su llegada, siempre estamos justos”, finalizó.

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