El Museo del Fuerte, el Santísimo Sacramento y la Unicén se unieron para preservar documentos

El archivo La documentación reúne información sobre los acontecimientos que comúnmente se denominan “las matanzas del Tandil” o se sintetizan con el alias de Jerónimo Solané, “Tata Dios”. Se trata de la muerte de 36 extranjeros en manos de medio centenar de criollos, en apenas cuatro horas de aquella madrugada del 1 de enero de 1872. El impacto local y regional de este crimen fue estremecedor; su connotación nacional, inocultable, y sus repercusiones internacionales, destacadas. web_tata 2 La documentación del sumario digitalizado es variopinta. Cartas entre jueces y comisarios con pinceladas precisas sobre la época y sus pensamientos, decenas de páginas cuasi calcadas merced a un interrogatorio que se repite ante cada detenido luego del raid de asesinatos, son solo algunas perlas. Sin embargo, pese a respuestas parcas y firmes que caracterizan a la gente de esa época -por ejemplo, cuando se les pregunta si conocían a Jacinto Pérez o a Jerónimo Solané (Tata Dios)-, algunas merecen ser leídas con detenimiento en busca de esa frase, ese indicio de algo particular que direccione hipótesis sobre lo sucedido aquel fatídico día, que no puede explicarse sin ampliar la mirada a fenómenos y coyunturas que presionaban sobre la región. Respecto al sumario, de inestimable valor patrimonial para la historia argentina, se presenta como una puerta entreabierta a un momento visagra del país y la región: la inserción en la economía mundial y sus consecuencias. La ocupación de la frontera y las milicias, el cambio de demandas de los países industrializados a la periferia, el reacomodamiento socioeconómico de las viejas estancias vacunas extensivas al lanar, un Estado que comienza a extender sus brazos por la pampa húmeda, la llegada creciente de inmigrantes que impactan fuertemente en un marco demográfico, económico y social son solo algunos de los fenómenos que se desenvolvieron en aquel momento. Junto a destellos de claridad sobre las matanzas, algo más ténue respecto a las causas, la información refleja aquella coyuntura, los procesos que se desencadenaron desde 1850 y principalmente desde la presidencia de Mitre en 1862, el final de la Guerra con Paraguay y los prolegómenos de la campaña de Roca en 1879. Los sucesos del Tandil se amarran con claridad y firmeza a la historia argentina, incluyendo su literatura. La información escapada del sumario recientemente digitalizado debió rondar el escritorio de José Hernández, zapateando sobre sus borradores del Martín Fierro, editado a fines de 1872 y principios del año siguiente. Los hombres detenidos aquel día y que legaron sus respuestas frente al juez, a partir del 17 de enero, debieron escaparse de aquellas páginas de nuestra historia local o acaso penetraron en ellas para resguardarse sentimentalmente en el ideario hernandiano, luego retomado por Eduardo Gutiérrez en su famoso Juan Moreira. Generan gran interés Mientras las charlas informales y luego reuniones avanzaban hacia la digitalización de información tan valiosa y cara al pasado local, la ciudad contó con la reedición del clásico libro de Hugo Nario sobre el episodio, además de una novela histórica sobre el aún inexplicable suceso y la puesta en escena de dos obras de teatro sobre Tata Dios. En pocos días, el documentalista Beto Gauna, vecino que reside en Barcelona hace más de tres décadas, presentará un trabajo que ha elaborado a lo largo de varios años denominado “Malón Blanco”, que gira también en torno a los sucesos de aquel 1 de enero. Las matanzas del Tandil de 1872 siguen despertando un interés especial a investigadores y público en general. El acceso a la lectura del sumario se anunciará pronto, por parte de las tres instituciones implicadas en su resguardo digital. En principio, los historiadores dieron la bienvenida y festejaron este esfuerzo de conservación de patrimonio por parte de tres entidades locales. u ]]>

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