El pastor García fue confirmado al frente del Centro de las Adicciones

El pastor José García, responsable del Centro Cristiano La Roca, fue propuesto por el intendente Miguel Lunghi para ocupar la dirección del Centro Provincial de las Adicciones (CPA), que si bien pertenece a la administración bonaerense, su coordinación quedó en la órbita de la comuna.

Sorprendido por el ofrecimiento, ya que su perfil está vinculado a la medicina -es ginecólogo-, la explicación que recibió se basó en la cercanía a la gente y el trabajo social desarrollado desde la iglesia y su actividad pastoral.

Ese rol lo llevó a conocer de cerca la problemática de las adicciones por casos que se presentaron en la institución, de familias que acudieron en busca de ayuda ante un caso con algún familiar.

Luego de evaluar la proposición, decidió aceptarla y a partir de allí quedó a disposición y a la espera de novedades sobre su eventual asunción en el cargo.

En ese tren, días atrás mantuvo una conversación con la subsecretaria de Determinantes Sociales de la Salud y Enfermedad Física, Mental y de las Adicciones, Patricia Segovia, que quedó en llevar adelante la planificación burocrática para confirmar el cargo. “Todavía no estoy en funciones, solo hubo un ofrecimiento y una aceptación”, ratificó el pastor.

“La central, después de hablar con los profesionales del CPA, es agregarles valor a lo que ellos hacen ampliando esa red de contención que creo que se puede lograr. Trabajaré hasta donde sepa hacerlo y hasta donde podamos llegar y si alguien puede construir por encima de nosotros, mejor”, definió.

 

Un trabajo interdisciplinario

 

Sin certezas sobre su puesta en funciones, García repasó detalles sobre la decisión, que tomó en función de una realidad que observan desde el pastorado, con familias destruidas por las adicciones, su impronta y perfil para dirigir la oficina local en una entrevista con El Eco de Tandil.

“Aunque uno está en una posición espiritual en este asunto, nuestro trabajo siempre ha sido interdisciplinario”, explicó sobre el abordaje que realizan en la iglesia frente a casos de esta naturaleza.

Así, cuando se presenta una persona que padece una patología de este tipo “trabajamos con psicólogos, operadores sociales, que nos ayudan y nosotros completamos la parte espiritual”.

En esa misma línea planteó que “tenemos más trabajo con las familias que con los adictos”, y desde esa perspectiva sostuvo que “entendemos que hay toda una cuestión generadora de las adicciones”.

“Mi pensamiento y nuestra técnica de trabajo es ir a los problemas que generaron que la persona comience a caer en una adicción”, admitió y agregó que no se trata únicamente de adicciones a la droga o al alcohol sino también al trabajo, al juego “y algunas otras menores que la gente también utiliza para escaparse”.

También reconoció que no depende únicamente de la ayuda externa al indicar que hay un “altísimo porcentaje de actitud y confiabilidad de la persona, que si no quiere no sale”. Ahora, “aquellos que se animan, que son motivados por alguna situación, ponemos todo lo que tenemos”.

“Hemos tenido grandes fracasos y muchísimos éxitos, pero pasa por ellos”, insistió en relación a su experiencia en la iglesia.

 

Conocer el trabajo

 

Estimó que esa experiencia puede haber jugado un importante rol a la hora de proponerlo como candidato al CPA.

De todas maneras aclaró que hasta el momento no mantuvo contacto con el equipo que desarrolla tareas en las oficinas de Roca 192, aunque destacó su capacidad y tareas y que “trabajan muy silenciosamente”.

Ratificó que el abordaje técnico continuará a cargo de los profesionales que cumplen funciones en el lugar y remarcó que su rol será “alinear ciertos programas que lleguen de Provincia y coordinar con los demás centros de salud de la ciudad y con organizaciones”.

Y adelantó, a modo de anticipo, que su trabajo se centrará en colaborar en la relación entre los distintos grupos. “Me nutriré de estadísticas y del trabajo que realizan, de los recursos humanos y económicos, y a partir de allí proponer qué cosas no hacer más y qué cosas apoyar”, especuló sobre lo que será el primer paso de su gestión.

 

El abordaje

 

En un desarrollo de su mirada sobre el tema García sostuvo que “estamos en un momento complicado” y analizó que “se ha roto una estructura social donde las personas han perdido cierto freno moral y algunos valores se han resquebrajado”.

Y frente a ese contexto opinó que “se compra la idea de las adicciones como una situación salvadora en algunos casos, y en otros, como la única salida de sus vidas para por lo menos tener un momento de paz o de no hacerse cargo de su realidad”.

De allí su insistencia en la necesidad de “trabajar mucho en la raíz de los problemas de las personas, sino creo que con el tiempo las adicciones van a parecer una normalidad”.

“Nadie le dice nada a alguien por estar fumando porque lo hemos aceptado socialmente. Nadie le dice adicto al trabajo a alguien que consume diez o doce horas de trabajo, al contrario, lo señalan como un gran trabajador y a lo mejor lo que no quiere es volver a su casa”, ejemplificó. Por el contrario, encontrar a una persona bajo los efectos de la droga o el alcohol “produce un rechazo social”.

Y en ese sentido admitió que su temor es que “se tome como una normalidad que la gente sea adicta”.

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