El pulso: Desafíos

Comenzó formalmente de lleno la campaña electoral y con ella se desnudan las estrategias de los competidores, con un diagnóstico acabado como las PASO, sobre lo que el electorado estará optando en las urnas.

Precisamente en aquella información radica el desafío de los candidatos: consolidar lo que dijeron las urnas en agosto o transformarlo, según el caso,  a partir de acciones concretas que inviten a repensar lo elegido y, en especial, persuadir al indeciso.

El escenario parece más o menos claro, independientemente de las contingencias que pudieran suceder del devenir de la coyuntura.

El oficialismo vernáculo apostando a la receta conocida: la exposición del fuerte liderazgo del Intendente y la cristalización de obras ejecutadas y por venir de la agenda que marca la gestión. Prendiendo velas también a todos los santos para que ningún hecho rutilante (principalmente de la mano de la inseguridad) modifique hasta aquí el humor social y la armonía del tránsito de la administración.

Hasta aquí no se ha generado debate alguno con los competidores más que el mero entretenimiento mediático. Si hasta se dan el lujo de que sea el presidente del partido y jefe de campaña Julio Elichiribehety, no los candidatos, quien se exponga en el lodo de la discusión.

El kirchnerismo, por su parte, manteniendo la apuesta fuerte en abrumadoras apariciones de la mano de anuncios y acciones que logren bajarse de las arcas nacionales como provinciales.

La oposición siempre corre en desventaja a la hora de mostrar hechos concretos ante el electorado, empero el kirchnerismo se las ha ingeniado para, al menos, instalarse como oferta electoral y, sobre todo, hacer conocido lo hasta ayer desconocido, sus propios candidatos.

A fuerza de una notable parafernalia propagandística pero también con una ingeniosa estrategia comunicacional, logró incluso equiparar el termómetro de la agenda pública, con un dato no menor: puertas adentro la tropa se muestra adiestrada. No parece haber, como en otros escenarios electorales, posibilidad de “traiciones” y luchas intestinas que alimenten la desconfianza del voto independiente.

A favor de aquella parafernalia, sin dudas la atención se centrará en la visita de la mismísima presidenta Cristina Fernández de Kirchner, antes del 11 de octubre, para formalmente inaugurar la biblioteca del Campus.

 

El resto

 

Desafíos también emprende el resto de las fuerzas políticas que aspira a ser una opción y ocupar una banca en el Concejo Deliberante.

La gran incógnita parece centrarse hasta dónde repercutirá el voto arrastre del candidato fetiche Sergio Massa en las pretensiones locales. La candidatura de Claudio Ersinger incomoda más al radicalismo que al justicialismo a la hora de la sumatoria de votos, y el productor lechero tiene el desafío de que el corte de boleta no sea tan abrupto como el lunghismo pretende.

Tal vez el mayor de los desafíos le toque en suerte a Mario Bracciale como candidato del dernarvaísmo.

Antes de confeccionarse las listas, precisamente el médico concejal que siempre se presentó como un vecino más, resultó el candidato de todos. Lo pretendieron varios y él resolvió en consecuencia.

Según los sondeos, ahora no contaría con un caudal de votos de “arriba” como se especulaba y la cosecha de sufragios dependerá casi en exclusividad de su persona y quienes lo acompañan en la lista. En definitiva, se conocerá verdaderamente el pretendido potencial de caudal propio que la casta política siempre impuso sobre su figura. 

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