El recuerdo de “Quique” Villanueva

Tenaz, laborioso, apasionado de los autos y motores, así era “Quique” Villanueva, que partió de este mundo a mostrar sus experiencias y convicciones a muchos “tuercas” en el cielo.

“Villa” estuvo desde joven al lado de los fierros, y la pasión por el automovilismo fue un sentimiento insoslayable. Uno de sus últimos sueños y desafíos fue armar un Torino, comenzando la historia hace casi cuatro años, cuando adquirió un casco de los hermanos Cortez, de Olavarría, para construir paso a paso el auto de APAC.

En su bunker de la Ruta 226 y 30, fue conformando el equipo, su gente, elaborando y dándole forma al proyecto hasta concluirlo, luego armando el impulsor ovalado en el “Templo de la Velocidad”, cerca de la Base Aérea.

En los precoces movimientos, hizo rodar al “toro” en el grupo mayor de APAC, más tarde lo insertó en la clase “B”, teniendo la compañía del balcarceño Ricardo Méndez y la familia Castañino, su compinche “Cacho”, sus amigos Diego y Juan Pablo, estos últimos los “choferes” del producto.

Así era “Quique”, perseverante, incansable, seguro de sí mismo. Los resultados de su creación fueron apareciendo, cerrando un 2016 con gran protagonismo. Había depositado sueños e ilusiones para este año, pero el destino le impidió disfrutar de su joya naranja.

“Quique” se fue de este mundo, dejó muchos afectos y una gran familia que amaba sobremanera. Ellos eran su contención y la compañía en cada desafío. A su entorno y amigos, hoy les cuesta asimilar la partida del querido “Villa”, siempre dispuesto a dar una mano a quien la necesitaba.

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