El taller de cine y teatro que se dicta en la Unidad Penitenciaria de Azul realizará una actividad en Bajosuelo

José Martín Delgado y Matías Madrid destacaron la importancia de mostrar el trabajo de los internos fuera de la cárcel.

El Eco

El sábado 24 de febrero a las 20.30 en el teatro Bajosuelo, se realizará “Soñadores”, una muestra fotográfica con poesías. La misma será acompañada por una charla debate y la proyección de material audiovisual realizado por los alumnos del taller de cine y teatro de la secretaría de extensión de la Unicen, que se dicta en la Unidad Penitenciaria de Azul.

Cabe recordar que el Programa Universidad en la Cárcel: Desde la Resistencia Cultural, conforma el marco institucional para las acciones, proyectos y programas de la Unicen en temas vinculados a la educación en contextos de privación de libertas, los derechos humanos y las vinculaciones/articulaciones con instituciones y actores sociales que participen de estos ámbitos.

Se asienta sobre dos líneas de acción: la formación académica en el campo de la educación en contextos de privación de la libertad y la generación y promoción de intervenciones y propuestas que, desarrolladas desde la Universidad, acerquen prácticas y consumos culturales a las personas detenidas.

En ese sentido, los coordinadores de dicho taller, José Martín Delgado y Matías Madrid, dialogaron con El Eco de Tandil sobre el trabajo que hacen a diario y lo que representa la concreción de esta muestra.

-¿De qué se trata el trabajo que están haciendo en la cárcel?
José Martín Delgado: -Pertenecemos al programa Cárcel que depende de la secretaría de extensión de la Unicen y que tiene como objetivo brindar talleres en diferentes unidades penitenciarias de Olavarría y Azul. Dentro del programa, hay distintas actividades tales como mosaiquismo, agro yoga, teatro, teatro y cine, periodismo, entre otros.
Matías Madrid: -Nosotros dictamos el taller de cine y teatro que fue mutando ya que en otros años dictamos dramaturgia o circo; en otra oportunidad filmamos una ficción dentro de la cárcel que en abril estará para mostrar.
JMD: -Este año estamos filmando películas dentro de la cárcel con alguna metodología de taller de producción de cine y teatro.
MM: -Lo rescatable es que nosotros no contamos desde la cárcel sino historias sobre cómo la gente vive, el anhelo de soñar, son historias de pueblo o del cotidiano.
JMD: -Lo que intentamos con el taller es llevar dos o tres horas de un momento en el que el interno pueda salir de la situación del encierro y que, en algún punto, sea su espacio de libertad para que sirva no sólo como formación de lo que dictamos sino como reflexión.
MM: -Además nos corremos un poco del lado del docente y nos detenemos en lo que ellos quieren contar y la forma en la que quieren hacerlo. De tal forma que el año pasado logramos que los chicos filmen, editen, vengan con muchas ganas al taller y logramos mucha escucha.

-¿Cuántos son?
MM: -Al momento somos cerca de 15. Lo que nos pasa es que en ciertas ocasiones, como cuando grabamos la ficción, tuvimos que matar protagonistas porque algunos se van en libertad o los cambian de penales; por lo tanto las historias también van mutando de acuerdo a esto. Además el que vea los trabajos, no se va a dar cuenta que es una cárcel porque nosotros no grabamos las rejas sino que filmamos libertad, sueños, horizontes, verde.
JMD: -La idea es centrarse en cuestiones que no tengan que ver con la cárcel para lograr que los chicos salgan de ese lugar. Muchas veces es difícil imaginarse estar las 24 horas del día encerrado; por lo que poder tener estos espacios, lo valorizan muchísimo ya que son privilegiados poder tener talleres de estas características y que se logren estos resultados.

-Y a partir del taller, llegan a una muestra de fotos…
MM: -Este será el quinto año que estamos trabajando y en años anteriores nos costaba mostrar porque creíamos que no estábamos capaces de hacerlo. En esta oportunidad, nos sentimos que tenemos que empezar no sólo a mostrar para que se vea lo que se hace sino también para que la gente tome conciencia lo que significa un taller en un contexto de encierro. Por otro lado, para ellos es muy importante que se muestre ya que sino el trabajo siempre queda encerrado y es una manera de hacerlo volar.
Uno de los proyectos que tenemos este año es el de llevar los talleres al resto de las cárceles del resto de la Provincia de Buenos Aires que son algo más de 40.
JMD: -También queremos derribar algunos estereotipos porque la mayor parte de producciones cinematográficas o audiovisuales que se conocen de la cárcel, están siempre llevadas a un lugar de violencia y se muestra a los internos más como un animal que como un ser humano. Así que la idea es mostrar que son seres humanos y que, en su mayoría, no tuvieron acceso a educación o que conocen un arma antes que un libro. De modo tal que llevar los talleres es mostrarles a ellos que se puede vivir de otra forma, con una vida sencilla y sin tantos peligros.
Por lo tanto, el sábado 24 de febrero en el Teatro Bajosuelo realizaremos “Soñadores”, una muestra fotográfica con poesías la cual cuenta con fotos mías y poesías de Matías. Además proyectaremos el trabajo audiovisual que llevamos a cabo el año pasado a través de 30 minutos de ficciones, filmadas dentro de la cárcel, filmada por los alumnos y coordinada por nosotros. Por último, habrá una charla debate sobre cómo es el taller y el programa. La entrada será un bono contribución de 100 pesos.
MM: -Lo importante es que el público sepa que van a estar presentes chicos que salieron en libertad y que formaron parte del taller. Para ellos también va a ser muy importante poder ver su trabajo plasmado y fuera del ámbito de encierro.

-¿Y cómo es, desde lo personal, para ustedes dictar talleres en la cárcel?
JMD: -Al principio me conmovía mucho, sobre todo cuando me iba del lugar; ya que tenía esa sensación que se van cerrando las rejas, vos estás afuera y el otro queda adentro. Con el paso del tiempo eso fue madurando y hoy lo veo desde otro ángulo. Creo que cuanto más ejercicio tenés de entrar y salir, podes controlar esa emoción sino es muy duro. Sin embargo, te da grandes satisfacciones esta cuestión de poder echar luz en un lugar que está opacado por la oscuridad.
MM: -Creo que ninguno de los dos elegimos la cárcel sino que la cárcel nos eligió a nosotros para estar ahí. Tanto para ellos como para nosotros fue un aprendizaje inmerso y, gracias a la escritura, pude canalizar. A ellos les faltan un montón de cosas que nosotros tenemos y que no valoramos; por lo tanto cuando salgo de ahí, el solo hecho que me caliente el sol la mejilla, ya está.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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