Emiliano Capella, el mejor del aurinegro

El desglose de las producciones personales del elenco que dirige Duilio Botella es el siguiente: 
Daniel Bertoya: la inoperancia de Rivadavia hizo que no trabaje demasiado. Cuando fue exigido respondió de manera muy acertada. Se lució a poco de iniciado el partido, en un disparo a quemarropa de López Quinteros. Seguro en el juego aéreo.
Cristian Vega: Con algunos altibajos en la marca, pasó al ataque con continuidad en la etapa inicial, aunque sin llegar a ser profundo.
Federico Azcárate: Mostró alguna duda en el comienzo, en su búsqueda de salir a cortar juego en los avances frontales de Rivadavia. Se fue asentando y cumplió.
Emiliano Capella: La figura de la cancha (ver síntesis en página 26).
Cristian Pérez: Aplicado tácticamente para impedir que la defensa quede desbalanceada. No pasó demasiado al ataque, aunque en el primer tiempo estuvo muy cerca del gol, fallando desde inmejorable posición.
Juan Bautista Gáspari: Aportó sobre todo en lo ofensivo. Abrió el marcador aprovechando un rebote. Lo mejor suyo se vio en la etapa inicial, cuando fue parte del circuito de ataque aurinegro.
Miguel Monay: Uno de los mejores. Sobresalió con su presencia en la zona media, con aptitud para la marca y criterio para la distribución. Estandarte en el más acentuado dominio de Santamarina. No pudo completar el partido por una lesión.
Emmanuel Giménez: Respaldado por Monay, se animó a soltarse y aportó mucho en ataque. Pisó con frecuencia el área del rival. Jugó los 94 minutos con una molestia en uno de sus gemelos. 
Diego Bucci: Otro punto alto del equipo tandilense. Protagonista en innumerables ataques, generando un recurrente desnivel sobre el carril izquierdo. Mantuvo su nivel en todo el partido. 
Diego Galeano: Sobresalió con su decisión y facilidad para desairar rivales. Al igual que su equipo, fue de mayor a menor. Cansado, fue reemplazado en el complemento.
Martín Michel: Muy activo y desequilibrante en el comienzo. Tuvo injerencia al retrasarse para generar ataques, trabajando como una especie de enganche. Determinante en la apertura del marcador con un disparo que no pudo retener Cruset.
Angel Prudencio: Pese a no jugar demasiado, los espacios brindados por Rivadavia le permitieron cobrar cierto protagonismo. Desperdició una chance de manera increíble y aprovechó la otra para poner el 2-0.
Román Strada: Aprovechó al máximo los 20’ que estuvo en cancha. Coqueteó con el gol en un mano a mano y asistió a Prudencio en el segundo tanto. Ingresó al partido con gran convicción.

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