En Las Tunitas le robaron la recaudación a un repartidor de panificados

Un robo a un trabajador ocurrió ayer a media mañana en el barrio Las Tunitas. Como es habitual, Oscar Carnero se encontraba realizando el reparto de pan y otros productos que desde hora bien temprana elabora en su panadería ubicada en la zona de La Movediza.
Tras entregar la mercadería correspondiente a un comercio situado en la calle Bolivia 423, al lado del club Defensores del Cerro, al salir del lugar fue sorprendido por dos delincuentes, uno con un arma de fuego, quienes le exigieron que les entregara el dinero que llevaba, para luego darse a la fuga a bordo de una motocicleta.
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“Me apoyaron
un arma”

Carnero le contó a El Eco de Tandil que “al salir de un comercio en el barrio Las Tunitas vinieron dos guachos en una moto, me apoyaron en la panza un arma, sería un calibre 32 ó 38, y me pidieron la cartera que llevaba”.
Siguió narrando que “le había llevado la mercadería del día a la señora Torres y me quedaba un cliente más por repartir. Luego de asaltarme escaparon por calle De los Granaderos para arriba, en una moto sin cachas y de color oscuro”.
Carnero manifestó que “fue a plena luz del día y había gente en la esquina de De los Granaderos que estaba mirando. No les importa nada a estos delincuentes”.
Sobre la cantidad de dinero que le fue sustraído señaló que “no lo puedo precisar hasta que no haga el arqueo final del día. Pero serían entre 800 y 1000 pesos, más o menos”.
Recordó que “fui hasta el Destacamento de Las Tunitas, pero hay un policía solo que llamó por teléfono a la comisaría Primera y me dijo que vaya a realizar la correspondiente denuncia”.
En cuanto al momento del robo, dijo que “no me pegaron ni me hicieron nada, sólo me apuntaron con un arma de fuego. Te da impotencia, pero no puedo poner en riesgo mi vida por la plata”.
Agregó que “estaban con los rostros cubiertos por bufandas. Me preguntaba la policía si los podía reconocer y la verdad es imposible si sólo se le veían los ojos”.
Aseveró que “estoy amargado, uno empieza a trabajar 20.30 para preparar todo. Me acuesto a las doce hasta la 1.30 y ahí me levanto a hacer el pan. Hoy ni descansé, calcule que duermo tres horas y media por día. Todo el esfuerzo para poder mantener esto que hace diez años empecé a hacerlo. Que te roben lo que te costó hacer, a mí me amarga”.

Segundo robo

Hace años que trabajaba, junto a su hija, en la elaboración de panificados, en su panadería ubicada en la calle Misiones. Reconoció que la calle ya no es lo que era en otros tiempos y que el delito ha crecido, con la modalidad que suelen tener los delincuentes de hacerse de efectivo de la manera más rápida posible.
Para Carnero ésta fue la segunda vez que le tocó sufrir un atraco. “La primera me pasó acá cerca, por la calle Azucena al fondo, cerca de la escuela. Me asaltaron entre Sosa y uno que le decían el Porteño. Después que me asaltaron, hicieron otro robo en una rotisería donde le pegaron un tiro a una persona y después los agarraron”.
Acotó que “en ese primer robo la pasé mal porque me pegaron y me estropearon todo. En esta segunda vez sólo fue ver el arma cerca”. u

Reclamo de una damnificada
tras un asalto en un comercio

Este jueves por la noche, una casa de comidas ubicada en 14 de Julio al 900 fue blanco del accionar de un solitario delincuente que en una rápida maniobra ingresó al local y se llevó la recaudación de la jornada. El hecho motivó el reclamo de la comerciante, que pidió respuestas a las autoridades ante la falta de iluminación en la cuadra y de presencia policial.
El atraco se registró entre las 21 y las 21.30, cuando en forma repentina e instantes después de la salida de una clienta, ingresó una persona joven y sorprendió a la titular de Lo de Rosa & Pastas.
Vistiendo una campera con capucha y sin mediar palabra, se acercó hasta detrás del mostrador y extrajo el dinero de la caja registradora para darse a la fuga. “Y eso fue todo, duró dos segundos”, dijo, y describió que el intruso “no tendría más de 20 años, era alto y delgado”.
Como primera medida “salí a la vereda y grité que me habían robado y enseguida avisaron al 101”, narró.
En cuanto al monto sustraído, calculó que rondaría los mil pesos y lamentó que “para un pequeño negocio, que vive el día, es una complicación”.
“Es una calle oscura de noche, me gustaría que quien está en el tema asigne más patrullaje o que la Policía Local camine esta cuadra o al menos esté parada en la esquina”, reclamó, y recordó una acción impulsada en conjunto con otros vecinos para mantenerse alertas frente a episodios de inseguridad. u

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