Entraron a una casa mientras sus moradores dormían y se llevaron una notebook y celulares

El hecho se registró, según el testimonio de sus habitantes, el miércoles por la madrugada en un inmueble ubicado en cercanías del circuito turístico del Lago del Fuerte y fue descubierto por la propietaria alrededor de las 6.30. “Cuando me levanto, fui a la cocina y sentí un viento”, narró Paula Martínez.
En ese momento, pudo constatar que la puerta “estaba forcejeada” y que la ventana “estaba abierta de par en par”, situación que llamó su atención.
De allí, se dirigió hacia el ambiente contiguo “donde tengo el escritorio con mi computadora personal y vi que no estaba. Corrí la cortina y el ventanal estaba abierto de par en par”.
Una vez que revisaron la casa, pudieron determinar como faltantes “una notebook, dos celulares, cargadores, mi cartera con la billetera y todos los documentos”, enumeró la profesional.
En su relato, mencionó una situación que ocurrió en medio de la noche. “Me desperté a las 4.30 y hablé. Me parece que ahí se fueron porque vi un destornillador en el living y un montón de cosas más que se podrían haber llevado”.
“Fueron esas cosas, pero también nos queda la sensación espantosa de que alguien entró mientras nosotros dormíamos”, manifestó Paula Martínez.
Luego, la familia radicó la correspondiente denuncia en la comisaría Primera. De regreso en su vivienda, agregó: “Vimos que en el patio había una botella de gaseosa y recorriendo encontré mi cartera con todo tirado y mojado por la lluvia”.
La policía, en tanto, “me tomó declaración, los datos y me dijo que (los asaltantes) están con esta modalidad de robo rápido que tienen un objetivo, que son los elementos más fáciles de llevarse y vender”, dijo.
“Lo que no recupero más es la información que tenía en mi computadora”, lamentó.

“El tercer robo”
 
“Es el tercer robo que tuvimos desde que vinimos”, expresó Paula Martínez, quien junto a su esposo e hijas decidieron comenzar una nueva vida en Tandil lejos de la intranquilidad de la ciudad de Buenos Aires.
Y recordó que “el primer año, en 2008, estábamos en el Calvario con mis hijas y unas amigas. Me separo un segundo, y se acercó un muchacho con un cuchillo, se lo puso en el cuello a una de ellas y les robó la cámara y celulares. Un mal momento”.
A los dos años, “y como muchos en Tandil, dejamos el auto en la calle. Y un buen día nos fuimos a subir y no estaba el estéreo ni los papeles”.
“Empezamos a cuidarnos un poco más y ahora esto, que se metieron adentro de la casa”, expresó.
Frente a esa situación, la médica evaluó que esa tranquilidad “no está más” y que “vamos a tomar otras medidas porque así no se puede estar”.
Aclaró además que en la zona no suelen ocurrir delitos de este tipo. “Es muy tranquilo el barrio. Pero evidentemente hay que cuidarse en todos lados”.

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