Escualo festeja sus 30 años de historia

Ya pasaron 30 años de aquella primera idea que parecía una locura de tener una pileta cubierta en Tandil. Con un objetivo que parecía impensado, un grupo de profesores de educación física decidió aprovechar el crudo invierno de la ciudad serrana para armar una pileta de natación primero techada y luego climatizada. Hoy, Escualo recibe a niños y adultos de todas las edades para desarrollarse en distintas actividades.


Diego Bustos y Josefina Rifé junto a sus hijos Mariana, Milagros y Diego Bustos Rifé, quienes llevan adelante esta empresa familiar denominada Escualo y que año tras año evoluciona y crece a pasos agigantados, dialogaron con El Eco de Tandil para celebrar el aniversario.


Comenzando con una gran apuesta ante la posibilidad de pensar que la natación era una actividad que se podría hacer los 12 meses del año y no era exclusiva del verano, al inicio era un lugar de aprendizaje de natación y hoy en día hay una multiplicidad de actividades que no solamente va dirigida al nado recreativo. Otro de los puntos fundamentales es que se aprecia el camino de la vida dentro del agua ya que llegan bebés desde los tres meses de edad hasta personas de 80 años que quieren aprender a nadar, tienen alguna problemática o lo necesitan. 


Tal como se mencionaba anteriormente, Diego Bustos y Josefina Rifé son quienes están desde siempre en la empresa; aunque sus tres hijos ahora proponen las ideas nuevas y se encargan de lleno de Escualo. “Funcionamos los cinco tomando todas las decisiones macro como empresa y luego cada uno tiene su área específica”, detallaron.

La primera del clan es Mariana, profesora de educación física y kinesióloga, quien coordina fundamentalmente la parte de natación terapéutica. Luego llegó Milagros, diseñadora gráfica y encargada de la imagen; y por último Diego, licenciado en educación física, guardavida y entrenador de natación, quien se encarga de natación en general y es el coordinador del equipo de competición.


Por lo tanto, ésta es una empresa realmente familiar que nació cuando los chicos tenían 8, 6 y 3 años; por lo que su vida pasó dentro de Escualo. Gracias a esto es que hoy, más allá de las diferencias que pueden llegar a tener, siempre el objetivo de la pileta está bien claro y estas diferencias quedan puertas para afuera y es lo que los hace funcionar bien. 


Sin embargo, además de este gran grupo familiar que se mueve como bloque y dinamiza la empresa día tras días, hoy son cerca de 35 las personas que trabajan en Escualo, con el equipo de secretarias, de mantenimiento, los del vestuario, el plantel de profesores, entre otros.



La necesidad de evolucionar



El nombre original de la empresa era Natatorio Escualo, aunque luego fue mutando hasta llegar a Escualo Esparcimiento. La propuesta continuó fluyendo y luego sacaron la palabra esparcimiento ya que se encontraron brindando muchas actividades que tienen que ver con la salud más que con una cuestión sólo recreativa. 


Es real que lo recreativo forma parte de la actividad porque se va aprendiendo desde el juego y muchas personas también llegan buscando esa parte lúdica, pero el esparcimiento en sí mismo se corrió por otras actividades. Así es que cuando comenzaron contaban con horarios de pileta libre recreativa ya que era una

base importante, aunque actualmente ya no hay y esto fue parte de la evolución de Escualo.


Además se sumaron actividades en seco, cuando antes las protagonistas principales eran las piletas grande y chica. Luego se realizó un gimnasio de máquinas, otro de usos múltiples donde se da pilates, reformer, zumba y entrenamiento funcional, por lo que es todo más integral y “se terminó la idea de ir a Escualo solamente a nadar”.

Otro de los puntos fundamentales que ayudó a la evolución fue la forma en que llegan las personas a Escualo ya que muchas veces sucede que se acercan por una recomendación o porque viene el amigo y luego comienzan a probar otras actividades; o personas que vienen a rehabilitación porque se los recomendó el médico y una vez que se recuperaron y se les da el alta terapéutica, quieren continuar en el lugar para ayudar a mantenerse inclusive con algún núcleo de amigos o gente conocida.



Competición 


En lo que respecta a la parte de competencia de Escualo, se da en el área de natación. Para esto hay un grupo de chicos que viene entrenando desde pequeños y que según el entrenador se decide si tiene condiciones, se forma para el preequipo, luego pasa al equipo y dependiendo del nivel o del logro de marcas que tiene, accede al nivel deportivo competitivo. 


Así es que la semana pasada un grupo de nadadores federados llegó al Nacional de Natación, que es el nivel más alto esperado en Argentina y salió campeona una de las chicas que irá a competir al Sudamericano.


Por otro lado, con respecto a las carreras de duatlón o triatlón, muchas personas entrenan en Escualo, se nuclean con uno de los profesores que es Mariano y se plantean el diagrama de carreras en el año para ir compitiendo. Generalmente son los que hace bastante tiempo que lo hacen así como también alguno que viene hacer otra actividad y le gustó esa parte de competición. Sin embargo, esas actividades son más individuales ya que se crea el grupo de pertenencia más como grupo o con el profe, pero no es que compiten para Escualo. “Nos representan pero por una elección de ellos, y no por la conformación de la institución y ésta es la diferencia del equipo de natación”, marcaron.



Identidad propia


Todas estas actividades que se fueron manifestando durante treinta años son las que conformaron la identidad propia de Escualo. Es así que una vez que se instalaron las propuestas, “nosotros también le fuimos encontrando la identidad a la institución”. Ahora la máxima es que haya actividades fijas todo el año y que siempre sean dirigidas. 


Uno de los puntos que resaltó la familia Bustos Rifé es que siempre los identificaron con que las personas aprendan a nadar y por ejemplo en verano que hay muchas colonias, Escualo se concentra justamente en esto. Además, al encontrar ellos mismos la identidad, fueron eligiendo las actividades y muchas de estas cuestiones se lograron gracias al feedback con los clientes.


Tal como ellos mismos lo describen, fueron 30 años de mucho dinamismo, crecimiento y fueron viendo qué funciona o qué necesidades había. Es por eso que el eslogan desde hace muchos años es “Todo para mejorar tu calidad de vida”. La idea es que cada persona pueda encontrar la actividad que le hace bien y brindar desde dónde se puede y les gusta, esto de mejorar la calidad de vida.


“La verdad que no tuve dimensión de que Escualo podía llegar a ser lo que es hoy. Realmente fue un mito para Tandil que, inclusive, los primeros años fueron duros sobre todo financieramente”, rescató Diego Bustos. 

La historia de la institución



El camino de Escualo comenzó con tres profesores de educación física que tenían escuela de natación en distintos clubes por el verano, que alquilaban espacios para desarrollar sus proyectos. De este modo surgió la necesidad de tener un espacio propio ante la gran cantidad de demanda, y vieron que podían crecer. Así fue que, casi de un momento al otro, encontraron el terreno ubicado en Belgrano 1652 y lo compraron cuando la cuadra aún no estaba totalmente consolidada. 


El 15 de enero de 1985 empezó la vida de Escualo, cuando se inauguraron dos piletas descubiertas, la grande que tiene 25 por 10 metros y la chica de 10 por 5 metros. Con dos piscinas abiertas comenzaba la primera etapa, aunque el sueño de cubrirlas y climatizarlas era el mayor desafío. Además, se construyeron dos vestuarios chicos porque no se sabía el alcance que iba a tener, pero la ilusión de instalar en Tandil una pileta cubierta donde desarrollar todas las prácticas posibles estaba en marcha.


En 1986 se cubrió la primera pileta, la chiquita, la del fondo. Para acceder a ella había que transitar un largo pasillo calefaccionado y cubierto con lona. Los que se animaban, mandaban temprano a sus hijos, el atardecer era para los adultos que buscaban relajarse.


En 1987 el gran desafío de cubrir la pileta grande se hacía realidad. Ingenieros, loneros y herreros trabajaron duro para concretar el proyecto; por lo que las ideas y los cálculos llegaban de Buenos Aires y en Tandil se realizó la sólida estructura de hierro que sostendría la carpa de gigantescas dimensiones. Estructura y lona de 17 metros de ancho por 34 metros de largo y 8,5 metros de altura, fueron las utilizadas para cubrir los 25 metros de largo por 10 de ancho de la pileta grande. 


A fines de agosto de 1987 se concretó el sueño de la primera pileta cubierta semiolímpica de Tandil, acompañada de la pileta chica, ahora sólo para niños, y un hermoso parque descubierto y verde. Escualo tomaba forma de complejo, aunque eran épocas en las que era una pileta cubierta que cerraba dos meses en invierno porque no se podía pagar el gas. 


Años más tarde se disolvió la sociedad y Diego Bustos, junto a su mujer Josefina Rifé, se hicieron cargo de la empresa.


Así es que en 1994 otra etapa comenzaba, con la construcción de un gimnasio con maquinas aeróbicas y de musculación, se ampliaron los vestuarios y las piletas estrenaron la segunda carpa. La idea de ofrecer mejor confort y servicio, sumado a los vientos de enero del 97, traían la gran decisión: el imponente y moderno techo fijo, con ventanales corredizos de aluminio y policarbonato, se inauguraba en abril de dicho año.


Ya en el 2006 la pileta de los niños estrenó también su techo fijo, y a la par se incorporó en la planta alta del complejo un salón gimnasio para brindar nuevas actividades. Aunque la apuesta no concluía ahí sino que una vez más ampliaron la infraestructura y en septiembre del 2009 inauguraron nuevos vestuarios y guardarropa.

Con los años las actividades se fueron ampliando y surgió la necesidad de construir una tercera pileta con características especiales destinada fundamentalmente a natación terapéutica. La pileta media se construyó durante el invierno del 2010 y, como aquellos primeros pasos, se inauguró a cielo abierto en diciembre del mismo año. Para el comienzo de la temporada otoño-invierno de 2011 los 16 metros de largo por 4 de ancho de la pileta media ya contaban con un moderno techo fijo, ventanales vidriados y todos los materiales necesarios para brindar la mejor atención y servicio.


Y hoy, tres décadas después, Escualo continúa incorporando nuevas actividades que ayuden a las personas a mejorar su calidad de vida. 



Multiplicidad de actividades



En lo que respecta a la pileta, Escuelo cuenta con natación para bebés que se define como una actividad de juego, placer, estímulo, experiencia y afectividad. Comprende las edades entre 3 y 36 meses. Natación para niños de 3 a 13 años, para adultos y un nivel avanzado, que son grupos destinados a quienes saben nadar y buscan un aumento de la capacidad funcional, el perfeccionamiento de la técnica de nado, un

sistema de entrenamiento y una individualización deportiva.


Por otro lado, cuenta con natación terapéutica, que comprende a personas con alteraciones respiratorias como espasmos bronquiales, asmáticos, expansión de la caja toráxica o aumento de la capacidad respiratoria. Además, problemas posturales como desviación de la columna vertebral, ejercicios para la movilidad y fortalecimiento en general. 


Ofrece otras propuestas como acuaerobics, hidropilates, water cycling, las bicicletas especiales para pedalear dentro del agua, y Pafec (Programa de Actividad Física para la Prevención Primaria de las Enfermedades Cardiovasculares).


Por otra parte, cuenta con dos gimnasios, el primero está equipado con máquinas aeróbicas y de musculación así como planes especiales de recuperación. Allí se pueden hacer test y control, salidas controladas a correr o el plan de entrenamiento personalizado para triatlón. Mientras que el segundo, es un salón de usos múltiples con diferentes propuestas y actividades según la preferencia de cada uno, donde se realiza Pilates Mat, Zumba y Pilates Reformer. 



Gran festejo



Para celebrar estos primeros 30 años, el sábado 24 de enero, Escualo realizará una fiesta en Uma para convocar a todos los que alguna vez fueron parte de la institución o lo sienten parte de sus vidas. Por lo tanto, la idea es que se sumen a este festejo ya que no es sólo para los que están haciendo alguna actividad, sino para todo el que quiera estar, que haya trabajado o haya aprendido a nadar. 


Con la idea de organizar una fiesta abierta, las tarjetas se pueden adquirir en el propio Escualo y la familia Bustos Rifé está encantada de que todos la acompañen. Como siempre, están preparando sorpresas, juegos y distintas cosas para pasar una noche bien divertida y festejar como se debe estos 30 años.

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