Estrenan ?De vez en cuando… ¿no es pecado??

La dirección es de Matilde Tisnés y actúan Claudia Casanova, Paola Otegui, Bernardo Leguizamón, Esteban Calvo y Andrés Marconato.
-¿A quién le pertenece la obra?
Matilde Tisnés: -A Vittorello, es un autor argentino, santafesino. Como buena persona del interior, la obra refleja las cuestiones de pueblo.
-¿Transcurre en una comisaría?
M.T.: -Sí, pero no es una obra que refleje nuestra sociedad de ahora, sino que hay otros temas, distintos. No se habla de inseguridad, por ejemplo, la corrupción tal como hoy lo entendemos. Las denuncias que se hacen son por mujeres, por la manutención de los chicos, por enredos amorosos. En esas denuncias el policía actúa de determinada forma y ahí se ve la corrupción.
Paola Otegui: -Es una obra del grotesco, que se inclina a lo cómico. Todo pasa en la comisaría del pueblo, donde todos los personajes van a apareciendo con diferentes reclamos.
M.T.: -Los temas quizá de alguna manera son actuales, pero están tomados con humor. Y además está ambientada en los años `60, en pleno auge del tren.
P.O.: -Esta obra hace una gran crítica a cuestiones que tienen que ver con la prostitución, la manutención, la coima. Lo plantea desde el grotesco, pero el trasfondo es de crítica social. Ya el título “De vez en cuando… ¿no es pecado?” te dice algo sobre como se manejan.

Buenos actores
 
-Son cinco actores en escena.
M.T.: -Sí, son cinco actores, tres de ellos hacen tres personajes y los otros dos, un personaje cada uno. Esta vez yo me quedé sólo a cargo de la dirección, no actúo.
Bernardo Leguizamón hace de comisario, y ya venía trabajando con nosotros desde la obra anterior. Claudia Casanova también está desde el primer año que trabajamos. Andrés Marconato hace un solo personaje, el escribiente, que está fijo toda la obra.
P.O.: -Yo hago tres personajes diferentes en la obra. Para mí es un desafío, porque es la primera experiencia que paso así, de en una misma obra, desdoblarme en tres personajes.
La obra se divide en tres actos. En el primero hago de una estudiante universitaria, en el segundo de una prostituta que está borracha y en el tercero, de una adolescente de 17 años, campesina.
Esteban Calvo: -Mi primer personaje es un viejito que trabajaba en el ferrocarril como guarda y, con el tiempo, fue teniendo sus historias. En cada estación tenía diferentes mujeres o amores. La mujer es como que está tratando de divorciarse de él. El segundo personaje es el proxeneta del pueblo. Es un pueblo muy chico, donde todos se conocen y nadie se quiere hacer cargo. Es tan chico, que se van al cabaret del otro pueblo. Este proxeneta tiene una sola mujer que le trabaja y va a hacer el reclamo que no da más, que quiere descansar. Ella no quiere más esa vida. El tercer personaje es una especie de galán del pueblo, que trabaja en el ferrocarril. Es un maquinista que “cayó” al pueblo. Primero se quedó con la madre de la familia, después se enganchó con la hija y terminó yéndose con la otra hija. A una la embarazó, pero igual se hace cargo de la manutención de toda la familia. Además está casado en Córdoba…un personaje interesante.
-Hay mucha exigencia actoral.
P.O.: -Sí, porque terminás la escena y te vas a cambiar enseguida porque las caracterizaciones de todos son muy diferentes.
M.T.: -Hemos trabajado mucho y los actores han estado muy comprometidos.
 
La invitación
 
-¿A qué público está destinada la obra?
P.O.: -Es una obra para adultos. Es divertida, tiene situaciones desopilantes. Ahora nos queda la intriga de cómo va a responder el público. A mí me gusta el texto, es muy rico, tiene muchas imágenes.
M.T.: -Es una propuesta con mucho color, una dinámica distinta. Tiene escenas muy divertidas.
E.C.: -Pasa todo rápido, no se queda transitando situaciones obvias.
-¿Se pusieron en contacto con el director?
M.T.: -Sí, y esta obra es estreno nacional. No creemos que pueda venir, pero nos escribió que está muy contento de que la obra se estrena.
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