Familias de barrios periféricos le hacen frente al crudo y costoso invierno

En una semana en la que el frío azotó fuertemente la ciudad, se hizo muy visible una problemática compleja que existe y que se agrava día a día: los elevados costos que afrontan las familias de los barrios periféricos para calefaccionarse. Es que muchas de ellas no cuentan con el servicio de gas natural en la zona en la que residen, mientras que otras, aun teniendo el servicio en la puerta de sus viviendas, no tienen los medios para pagar la instalación domiciliaria a los altos valores que se manejan hoy en día.

Si bien algunas familias tienen algún tipo de asistencia de Bienestar Social o bien obtienen subsidios para comprar algunas garrafas a través del Programa Hogar, ese tipo de ayuda está muy lejos de cubrir los requerimientos reales.

Por un lado, el Programa Hogar sólo asiste a aquellas viviendas en las cuales los ingresos sean inferiores a dos veces el salario mínimo, vital, inmóvil, es decir, 9.432 pesos. Eso significa en principio que un importante universo de trabajadores queda afuera de este beneficio.

Una familia tipo con dos o tres hijos, que debe cubrir todas las necesidades básicas con un ingreso mensual de 4.750 pesos en adelante cada uno, no obtendrá el subsidio, y además deberá afrontar los cien pesos que cuesta cada garrafa.

Si optan por calefaccionarse sólo a través del gas envasado, utilizarán como mínimo dos garrafas por semana, sin tener en cuenta que puedan utilizarlas también para un termotanque y una cocina. Eso hace muy difícil la situación de muchas familias.

Los que obtienen el beneficio de Anses, en tanto, recibirán un monto de 154 pesos por mes por hogar, es decir que podrán comprar tan sólo una garrafa y media.

Esto empeora si optan por calefaccionarse a través de una salamandra. En ese caso, deberán disponer de más de 2.500 pesos por mes para no pasar frío.

En definitiva, los perjudicados son muchos y por más ayudas sociales del Municipio y del Gobierno nacional que haya, la dificultad para hacer frente a los altos precios no es algo fácil de afrontar.

 

Altos precios

 

Juan Blanco, dueño de una barraca ubicada en la zona de La Movediza, explicó que la leña siempre se vende pero que a muchas familias les es sumamente difícil hacer frente a los precios que hoy en día se manejan.

“En muchos lugares pasó el gas por la puerta de las casas pero para hacer la instalación domiciliaria hay que hablar de cifras de 15 ó 20 mil pesos. Una familia tipo en la que trabajan los dos ganará alrededor de 8 mil pesos. No pueden hacerlo”.

Pero aseguró que “no hay duda que es duro afrontar el costo de la leña. Yo no tengo los números registrados, pero por mes hay que hablar de 2 mil o 3 mil kilos de leña para calefaccionarse una familia”.

En ese sentido, hay que tener en cuenta que para mantener un hogar cálido durante el día se requiere un mínimo de 50 kilos de leña. Los valores rondan los 250 pesos los 100 kilos de quebracho y 170 pesos de eucaliptus.

A su vez, Blanco explicó que de acuerdo a la calidad de la salamandra el consumo será mayor o menor.

“Si es precaria, consume muchísima leña y toda la gente que no tiene el poder adquisitivo para comprarse una salamandra de marca, debe afrontar esos costos porque esas salamandras hechas en fábrica tienen un sistema que no consume mucha leña, pero salen 10 mil pesos”, sostuvo.

En tanto, las más baratas se pueden conseguir en un remate  por valores entre 500 y mil pesos, lo cual hace una diferencia significativa a la hora de adquirir este artefacto y por eso es la opción más común en las viviendas que no tienen acceso al gas de red.

“Acá los barrios periféricos las cosas no son fáciles, a veces yo le doy leña a la gente, no porque soy Cáritas, sino porque soy un obrero y soy jubilado y entiendo lo que sucede. Mucha gente no tiene para comprar. Yo veo lo que pasa. Desde el Gobierno se llenan la boca hablando, pero acá hay mucha miseria. Yo los invitaría a que recorran las calles”, lanzó.

Y aseguró que si bien hay personas que reciben ayuda de Bienestar Social, en muchas oportunidades “la leña que les daban estaba verde”.

“Por semana hay que hablar de un gasto de cerca de 600 pesos mínimo, es mucha plata”, sostuvo.

 

Menos demanda

 

Por su lado, Sergio Palencia, de la barraca Palencia, explicó que en los últimos días se empezó a mover un poco más la venta de garrafas y leña pero “las ventas no son las mismas que años atrás”.

“Ha bajado muchísimo la venta de leña porque el precio está muy elevado y el ingreso que tiene una persona hoy ha quedado muy bajo con respecto a la inflación que hay en el país. El que no tiene gas natural no le queda más remedio que calefaccionarse con garrafa o leña”, manifestó.

Y aseguró que “se nota mucho que bajó el consumo de garrafas desde que se le sacó el subsidio. La gente las cuida mucho más, las horas del día en las que en la casa no hay gente no se usa. Antes, cuando estaba subsidiaba, por ahí dejaban algo prendido para mantener templado el hogar, y hoy no”.

“La baja en la venta de garrafas y leña es muy grande, viene notándose hace bastante, hace por lo menos 4 ó 5 años que viene bajando cada vez más y estos dos últimos años con la inflación que hay en el país se nota muchísimo, el consumo ha bajado a un 50 por ciento, o menos”, indicó.

Por su parte, Gastón González, de la barraca Don Cándido, señaló que “la garrafa no se vende tanto porque el precio es muy elevado. No hay tanto consumo debido al precio”.

En cuanto a la leña, sostuvo que “se ha incrementado el valor de la leña, porque tiene mucho gasto, se mueve mucho a nafta, gas oil, pero sube todo, no es sólo la leña. Es cierto que no es accesible el precio, y no dura mucho para calefacción, así que es muy costoso”.

“Para calefaccionar sólo con leña una casa grande necesitás 500 kilos por semana y una casa mediana chica, 300 kilos, eso en plata es como mil pesos por semana. Hay gente que complementa garrafa con leña para calefaccionarse”, informó.

“En esta época hay que estar  muy atento”, afirmó Teruggi

 

El secretario de Desarrollo Social del Municipio, Oscar Teruggi, explicó que a partir de la implementación del Programa Hogar ha dejado de asistir a las familias “en forma masiva” pero sí existe “asistencia hacia ciertos vecinos que no han sido alcanzados por el Programa Hogar”.

En cuanto a las garrafas, indicó que “hemos establecido un convenio a un precio con la distribuidora, y estamos cubriendo algunas necesidades de domicilios particulares más allá de lo que mantenemos respecto a las organizaciones, como comedores que ya asistíamos con gas envasado”.

“Esta semana estamos asistiendo los primeros fríos fuertes, en donde se incrementa la demanda. Lo que sí estamos entregando como todos los años es leña seca, que hacemos un envío de 300 ó 400 kilos por familia, eso se está trabajando a través de los centros comunitarios, y las trabajadoras sociales toman la demanda, la pasan a la secretaría y estamos repartiendo leña desde los últimos días de mayo”, indicó.

De acuerdo a la situación, a veces “se les hace más de un envío en el mes de leña, lo vamos viendo con las trabajadoras sociales, y cubriendo todos los barrios, se hacen entre 20 y 25 viajes diarios”.

“La demanda se trabaja a través del centro comunitario, generalmente son las familias que se asisten desde la secretaría. Todos los años desde mediados de mayo hasta finales de agosto siempre tenemos esta asistencia en lo que es leña, y estamos también muy atentos. Hemos reforzado los alertas con otras organizaciones con las cuales trabajamos, como Red y Mesa Solidaria, las iglesias, en esta época hay que estar muy atento, cosa de que ningún vecino esté en una situación muy complicada, y podamos llegar con una mano a aquellos que necesitan”, remarcó.

Y expuso que “garantizamos que desde mediados de mayo hasta finales de agosto, que son tres meses y medio, por lo menos llegar dos veces a cada familia, intentamos que sea un poco más, pero por lo menos llegar dos veces. Sabemos que con lo que nosotros entregamos de leña no va a ser suficiente, pero son paliativos. Por supuesto que hay familias que están pasando una situación más complicada, hay situaciones de salud que hacen que uno deba estar más atento a unos domicilios que a otros, más allá de que la necesidad los cruza a todos”.

“Nosotros repartíamos por mes (antes del Programa Hogar) alrededor de 1200 garrafas y de leña se van algo de 70 u 80 viajes mensuales, así que estamos asistiendo otras cien o 120 familias”, indicó.

En tanto, puntualizó que “hay familias que se las asiste una vez y otras que tienen un bebé, alguna situación que recién han salido del hospital y hay que estar un poco más atentos. Ahora estamos entre organizaciones y gente particular rondamos las 150 garrafas, el 10 por ciento de lo que entregábamos antes. De leña estaremos en algo de 60, 70 toneladas por mes”.

 

Trabajo en red

 

“Se trabaja un poco en red con otras organizaciones, más que nada en el monitoreo de las situaciones, porque a uno a veces no le llega la información o alguna familia no se dirige al centro comunitario. Es importante la relación del Estado con las organizaciones y con los directores de las escuelas, siempre gente que está muy atenta y muy inserta en el territorio para establecer contactos en estos meses de mayor carencia. Es importante para poder llegar con la solución”, enfatizó.

 

Los alimentos más demandados en esta época son los más difíciles de conseguir

 

Mario Bañiles, del Banco de Alimentos, sostuvo que “los requerimientos se basan mucho en lo que nosotros tenemos, de acuerdo a lo que tenemos de stock las instituciones piden”, pero afirmó que en esta época hay más pedidos de  arroz, fideos, polenta que “no siempre tenemos pero siempre preguntan. Es lo que menos tenemos, lo que más hay son cosas de merienda, chocolate, lácteos. De ese tipo de productos nos está costando conseguir”.

“Hay donaciones de esos alimentos pero no el volumen que estamos necesitando”, admitió.

“Después cada institución busca por sus propios medios a través de gente que siempre colabora, el Banco no abastece al ciento por ciento lo que las instituciones necesitan, eso nunca pasó. Cada uno tiene su propia red de colaboradores, de vecinos que ayudan, y si no es con alimentos, algunos tienen socios que pagan alguna cuota mensual que les ayuda a comprar alimentos en algún lado”, afirmó.

 

Entre tres y cinco familias reciben ayuda diaria desde Red Solidaria

 

Silvia Nosei, de Red Solidaria, explicó que “nosotros asistimos a muchas familias, algunas antes de esta ola de frío y otras que en estos días están necesitando. Se están visitando entre 3, 4 y 5 familias por día”.

“Algunas van directamente al banco de materiales, si necesitan una ventana, un colchón por ejemplo. Por otro lado, nosotros como voluntarios de acuerdo a los pedidos que nos llegan vamos recorriendo en la medida en que hagamos a tiempo”, sintetizó.

Pero confió que “nos superan los pedidos, por no damos abasto con los voluntarios, con los vehículos y con el tiempo”.

Además de los materiales, ayudan con mantas y alimentos en la medida que les es posible y disponen de los mismos.

“No sé si hay más demanda, lo que sí sé es que la red solidaria está más visibilizada, entonces todos los días recibimos muchos pedidos”, indicó.

La mayor demanda en cuanto a materiales apunta a colchones, camas y chapas para arreglar techos rotos y sobre todo elementos para calefaccionar, ya que la mayor parte de los hogares que asisten no dispone de gas natural, entonces piden estufas y salamandras, lo cual les es muy difícil de conseguir.

 

El viernes fue el día más frío del año con 6,8 grados bajo cero

 

La semana pasada, las bajas temperaturas se hicieron sentir fuertemente en la ciudad, a tal punto que el viernes fue el día más frío en lo que va del año, con una temperatura mínima de 6,8 bajo cero.

El meteorólogo Gustavo Czop informó que la segunda más fría fue el jueves con 3,3 bajo cero y que esto es producto de una “irrupción de una masa de aire frío que ingresó sobre la zona central y eso produjo este descenso de temperatura y el sostenimiento a lo largo de los días”.

Y adelantó que “esto va a seguir por una perturbación que está pasando por el sur de la provincia de Buenos Aires y que genera un descenso de presión. Habrán más días fríos, recién para mediados de la semana empezará a cambiar un poco pero a su vez entrará una perturbación sobre nosotros que haría que tengamos condiciones de mal tiempo a partir del jueves con lluvias, incluyendo el fin de semana”.

“Todas estas masas de aire frío se generan en la Antártida y si ingresa con una trayectoria más corta va a ser más intensa que si lo hace con el desplazamiento mayor por el Pacífico y después entra al continente Sudamericano”, sostuvo.

En tanto, afirmó que hubo un día de la semana pasada en el cual Tandil fue una de las dos ciudades más frías del país, junto con Bahía Blanca, tomando como referencia la sensación térmica. “Era una mañana muy ventosa y por lo tanto la sensación térmica era muy baja”, indicó.

Pero consideró que es muy baja la probabilidad de nevadas, aunque sí habrá importantes heladas a partir del martes o miércoles.

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