Finalmente, a pedido de Lunghi, Maggiori renunció a la presidencia de la Usina

Uno de los soldados más controvertidos desde la asunción del lunghismo al poder comunal, finalmente debió dar un paso al costado. Más que por su propia voluntad fue por pedido expreso y concreto del mismísimo Intendente, quien supo respaldarlo en más de una controversia desde la Secretaría de Desarrollo Local al cargo que hasta ayer supo ostentar,  también con polémicas varias.

“O renunciás o te renuncio”, habrían sido las palabras de Lunghi al recibir las “livianas explicaciones” que “su amigo” eligió para aclarar sobre lo que desde la sección dominical el Oído Agudo se supo adelantar, acerca de la radicación en una localidad correntina a nombre de su hijo del auto que conducía el funcionario, en lo que Arba ventiló como un paraíso fiscal (con el propósito de pagar menor valor de la patente) donde se detectaron diez autos de tandilenses.

El auto en cuestión estaba a nombre de su hijo, actualmente radicado en España, pero era sabido que lo usaba el funcionario. De hecho, supo protagonizar un accidente automovilístico años atrás y le valió otro escabroso escándalo a partir de mantener una discusión con el otro protagonista del choque en la avenida Del Valle.

Sobre lo ventilado ahora, el ingeniero habría ensayado como respuesta, al pedido de explicación de Lunghi, algo que no conformó al pediatra: Admitió que su hijo había radicado el auto en dicha localidad, pero minimizó al asunto, diciendo que su hijo estaba por regresar al país y realizaría el cambio de domicilio. Lo que a su entender daría por terminada la polémica.

Lejos de conformarle la postura del amigo, el pediatra le soltó la mano. Según los más cercanos al jefe comunal, la decisión no resultó nada sencilla. Es sabido que le cuesta y mucho desprenderse de sus soldados por más controversias e incomodidades que generen sus acciones, incluso debilitando la propia gestión.  

Ni los enfrentamientos y polémicas cuando estaba al frente de la Secretaría de Desarrollo Local, prometiendo radicaciones industriales que nunca llegaron; su estoico enfrentamiento con un sector importante como el canteril,  hasta llegar a lo que finalmente se logró a través de una ley provincial pergeñada por el gobernador Daniel Scioli, pasando por la controvertida concesión del Hipódromo, que culminó en una causa judicial penal, sobre la que él quedó imputado por incumplimiento de los deberes de funcionario público, habrían sido motivos suficientes para que Lunghi le pidiera la renuncia.

Todo lo contrario. Políticamente fue “premiado” por aquel ruidoso paso en el Gabinete y lo designó al frente de la Usina, uno de los cargos preciados (sino el más) por la casta política. Más que por las acciones propias que se puedan generar,  por la “beca” que resulta y los abultados sueldos que los directores perciben.

Sin embargo, Maggiori desde ese “cómodo” espacio de poder también se valió de escándalos varios. Con una ríspida como pésima relación con el vicepresidente Jorge Renis y el sector privado cuyo capital mayoritario ostenta la Cámara Empresaria.

En dicho ámbito también surgió la presunta incompatibilidad que mereció el debate en el Concejo Deliberante, al conocerse que el lunghista estaba concursado por una vieja causa civil por una fábrica a su nombre, antes que cumpliera el rol de funcionario público.

Más allá de la fuerte presión de los accionistas privados como de la oposición legislativa, Lunghi lo volvió a respaldar. Siguió priorizando el culto de la amistad y lealtad para un correligionario con quien supo militar desde los primeros pasos en la política partidaria.

Tal como se detalló en la sección dominical pasada, finalmente el asunto que parecía ser el “más liviano” de todos los que tuvo que afrontar Maggiori -y por lógica consecuencia Lunghi-, fue el que lo sacó del cargo.

“Los demás asuntos son opinables. Forman parte del debate político, pero esto no. Es un funcionario que cometió una maniobra cuestionablemente torpe para un partido que busca ostentar la transparencia y los valores éticos y republicanos”, supo confiar una fuente lunghista que intentó argumentar las razones que ahora sí le alcanzaron al Intendente soltarle la mano a uno de sus compañeros de ruta.

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