Grasso rechazó el planteo de los psiquiatras y dijo que hay un ?trasfondo? por la nueva ley

“En un primer momento las noticias causaron sorpresa, luego de lo cual se puede ir entendiendo el trasfondo que esta situación posee”, trazó el director de Salud Mental, Luciano Grasso.
En primer lugar sostuvo que la “sorpresa” fue por el anuncio de las tres renuncias en simultáneo, pero también por las declaraciones del ex director del área y actual presidente de la entidad, Jorge Garaguso, “por todo lo que se ha hecho en estos años por la salud mental y en particular por la psiquiatría”.
En un extenso descargo, repasó los puntos expuestos y los refutó dando sus argumentos, y para finalizar invitó a profundizar los canales de diálogo, pero les reclamó que “reflexionen y piensen en la salud de la población”.
 
El espacio para 
la psiquiatría 
 
Respecto a la solicitada, Grasso mostró coincidencia con el título con la cual se presentó, “no hay salud mental sin psiquiatría”, aunque amplió el planteo al señalar que “tampoco la hay sin psicología, trabajo social, enfermería, y otras disciplinas”.
Y graficó la “importancia” que para la gestión representa esa rama de la medicina que “se están ofreciendo dos cargos de full time”.
Por otro lado, rechazó las declaraciones respecto a que “supuestamente las profesionales no fueron escuchadas y que existen 'roces'”. Y fundamentó que “desde un principio se respaldó a la jefa de psiquiatría”, que fue “siempre convocada para la toma de decisiones en conjunto (existen al menos dos reuniones semanales de jefaturas con la Dirección de Salud Mental)”. 
Marcó que las trabajadoras que presentaron su renuncia “solicitaron supervisión para psiquiatría”, y en respuesta, según Grasso: “Lo primero que hizo esta dirección fue convocar al presidente de la asociación, Jorge Garaguso, para invitarlo al armado de un dispositivo de supervisión el cual se hizo durante todo el año, una vez por mes, con la presencia de varios psiquiatras prestigiosos invitados, como las doctoras Lucía Lago, Gabriela Funaro, Adriana Castorino, entre otros”.
A su vez, ratificó que “siempre se ha mantenido con la dirección un vínculo armonioso y cordial hasta la fecha” e incluso “se mantuvieron reuniones con las psiquiatras renunciantes planteándoles la necesidad de que revean su decisión”.
El funcionario a cargo del área expresó asombro por las declaraciones de Garaguso, quien fue director de Salud Mental, “y que sabe lo que se hizo en estos años”.
“No desconoce que cuando dejó el cargo había tres psiquiatras y hasta hoy hay seis, y habiendo ofrecido otro cargo más”, puntualizó.
Grasso precisó que “se lo convocó a formar parte del comité científico de la organización de la Jornada Regional de Salud Mental, de la que participó, y está presente una vez por mes en salud mental en las supervisiones y nunca manifestó nada de todo lo que ahora está planteando mediáticamente”.
 
Un trasfondo
 
Sin embargo, para el director del área parece que existe un trasfondo frente al planteo que salió a la luz y señaló que “hay un sector de la psiquiatría, no todos, que está en contra de la Ley Nacional de Salud Mental”.
Según repasó, la normativa implica “el respeto a los derechos de los pacientes; que se prioricen las atenciones ambulatorias que menos restrinjan las libertades y los derechos de los pacientes, es decir, que se intenten evitar las internaciones y que sean lo más breves posibles”.
Además, establece que la salud mental y la patología mental son “multicausales y multidimensionales”, es decir que “los sujetos deben ser abordados comprendiendo e interrelacionando los aspectos biológicos, psicológicos, psicosociales y culturales”. 
En ese sentido, el tratamiento debe ser “entre muchos: cada profesión tiene su incumbencia, su rol y su importancia. Ninguna puede ni debe avasallar a otra. Se debe trabajar desde la horizontalidad. La medicación es muy importante, y por supuesto que está claro que sólo pueden medicar los médicos. Pero no es lo más importante, sino una herramienta más en el marco de una estrategia en conjunto”.
 
Argumentos
 
Luego Grasso se centró en cada uno de los planteos presentados por la entidad en defensa de sus asociadas y los refutó. Así sostuvo que a las trabajadoras “se las ha escuchado todos los días y así seguirá sucediendo”, además que “ha sido prioridad en estos últimos años la búsqueda para la incorporación de más psiquiatras, pero de todos modos nos comprometemos a seguir buscando juntos más postulantes”.
Aseguró que “siempre” se respetó su rol dentro del servicio debido a que son “un actor muy importante en los equipos. Se los ha dejado siempre trabajar libremente”.
No obstante, reafirmó que “seguiremos trabajando por un modelo de salud mental en el que el psiquiatra forme parte del equipo interdisciplinario, trabajando entre todos horizontalmente”, donde “los psicofármacos sean parte del tratamiento, como otras estrategias, que todas las profesiones, como trabajadores municipales de la salud, tengan igualdad de condiciones”.
Y por último, pidió que se “respete y cumpla” la Ley Nacional de Salud Mental. 
 
“Un sistema de salud
mental de lujo” 
 
Para finalizar con su descargo, el profesional remarcó que Tandil “tiene un sistema de salud mental de lujo, desde lo edilicio, desde la gestión de políticas de salud mental”, y en materia de recursos humanos resaltó que “se han incorporado muchos profesionales”.
Por ello “les pedimos a las psiquiatras renunciantes y al presidente de la entidad que “reflexionen y piensen en la salud de la población y en particular de los sectores más desfavorecidos, y que podamos continuar profundizando canales de diálogo y entendimiento mutuo para el bien de la comunidad. La salud mental la hacemos entre todos”, concluyó. u
 

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