Hartos de los robos, vecinos de La Movediza pidieron a las autoridades mayor seguridad

En la tarde de ayer se llevó a cabo la reunión entre un grupo de vecinos en representación del barrio La Movediza y funcionarios municipales, estando presente el secretario de Protección Ciudadana, Atilio Della Maggiora, el coordinador de Políticas de Prevención Comunitaria, Rubén Diéguez, el director de Asistencia a las Víctimas, Pablo Esquivel, además de Martín Romano, el capacitador territorial, Gastón Canale y Sebastián Vergara, quien desempeña tareas en la zona.

Los vecinos plantearon los enormes problemas de inseguridad que se han incrementado en el último tiempo, con distintos robos a las propiedades, amenazas como incendiarle la casa a aquellos que denuncien los actos delictivos, el cobro de “peaje” a plena luz para permitir que los habitantes de una determinada calle puedan realizar sus compras sin problemas, la venta de alcohol mucho más allá de lo que permite el horario establecido desde la Provincia, entre otras cosas.

En el encuentro que duró casi dos horas, el pedido concreto fue contar con mayor presencia policial ya que como expresaron “somos muchos los trabajadores y un grupo minúsculo que tiene en vilo a todo el barrio con su accionar”.
Fue Della Maggiora quien tras escuchar las peticiones señaló que “no surgirán soluciones de esta reunión como piden, hacemos esfuerzos pero los incidentes se suceden”.

Indicó que “se está trabajando mucho” pero aclaró que “nosotros coordinamos acciones con la policía, no somos jefes de la Policía Local ni de la provincial, pero sí participamos en las decisiones”.

Zona de riesgo

Uno de los presentes sostuvo que “no puede ser que un colectivo ingrese con dos motos policías y un patrullero” para luego indicar que “las calles Suárez García, Iraola hasta Misiones, Paseo de los Niños y La Pastora es la zona de riesgo que tiene La Movediza”. Comentaron que “la luz artificial es casi nula y que eso se debe a que los propios vándalos son quienes rompen las luminarias”.

Casi como si fuera una catarsis general, el reclamo estuvo centrado en la necesidad de respuestas que desencadenó en la colaboración de los vecinos a cambio de soluciones en el menor tiempo posible.

Se sabe que afrontar este tipo de cuestiones requiere de todo un trabajo que puede consumir mucho tiempo, porque son varias las áreas que se tienen que enlazar para juntos trabajar de fondo la cuestión social y provocar un cambio en alguien que está formado de otra manera.

El secretario de Protección Ciudadana también señaló que “se reanudarán los controles tanto de Tránsito como de Inspección General”. Mencionó que “se inspeccionará los comercios que vendan alcohol fuera del horario permitido, a los que les puede caber sanciones y hasta clausuras”.

Policías

En cuanto a la presencia policial dijo que “en la línea de prevenir situaciones se está poniendo en marcha un fortalecimiento de presencia policial en el barrio que comprende personal del Grupo de Apoyo Departamental (GAD), comisaría Segunda, Policía Local, Jefatura Distrital, y el Ministerio de Seguridad a petición de los jefes policiales locales y del Intendente, autorizó el uso de Caballería e Infantería, con una orden de servicio abierta que significa que hasta que se cambie tienen que permanecer ahí”.

Sobre los horarios aseguró que “Infantería y Caballería estarán de 19 a 7 y el resto de las fuerzas si lo harán durante todo el día”. u

“Peaje” para ir al mercado

Lo contó una persona y sorprendió a Della Maggiora, quien tomó nota de lo que acontece en la calle Iraola y Los Jazmines. “Está muy complicado, no podemos salir ni al mercado porque nos cobran peaje”. El funcionario municipal indagó un poco más y escuchó lo que pasa: “Hay un grupo conformado de menores que los maneja una persona más grande. Cuando vas al mercado te piden que le des algo de plata. Suelen exigir 20 o 50 pesos, según como se encuentren. Si te agarran cuando regresás a tu casa y llegás a no darles nada, directamente te quitan lo que fuiste a comprar”.
Una situación similar fue narrada por otro de los presentes, pero con un enfermero que acudió a aplicarle una inyección a una paciente. Detalló que “hizo su tarea y cuando salió alrededor del auto tenía ocho personas. Le pidieron plata y les tuvo que dar porque no lo dejaban salir”.

El barrio vive con miedo y esperan que la mayor presencia policial y el trabajo social que se está llevando a cabo den sus frutos y logren que los hechos de inseguridad disminuyan considerablemente. u

Los chicos tienen una manera de
pensar y una postura incorrecta

Una interpretación de lo que sucede con los jóvenes de La Movediza la aportó Gastón Canale, quien pidió la palabra y mostró un dibujo para explicarles a los presentes que el conflicto se divide en cuatro responsabilidades. Manifestó que “una es la seguridad que todos reclamamos; lo segundo es la legalidad y nos pasó que nos dijeron ‘ya están libres los que agarraron’, cuando la policía arriesgó su vida y enseguida salieron. Cuando no hay algo que justifique la detención, automáticamente al criminal le agrandás el ego y sigue intimidando más, y se multiplica. El tercer punto es la parte del trabajo social y el cuarto es la responsabilidad social”.

Agregó que “no vemos que los chicos que roban salgan a vender las cosas afuera, sino que lo hacen en el mismo barrio. Si son diez los que roban, por lo menos tienen que ser la misma cantidad los que compran y eso es una cuestión de responsabilidad social”.

Conflicto

Sobre el conflicto en sí sostuvo que “la acción social y la responsabilidad casi siempre demanda seguridad. Los trabajadores sociales tenemos que entender y tratamos de generar una conexión porque los chicos tienen una manera de pensar y una postura incorrecta y tienen demasiados conflictos”.

Continuó narrando que “generan miedo desde la violencia; una paranoia total entre los vecinos porque el vandalismo usa eso de ser violento para generar miedo y repetirlo para lograr la paranoia. Entonces quienes habitan el barrio tienen que tomar una medicación para poder dormir. Esa situación logra paralizar la acción social, que es la parte con que se puede solucionar este tema”.

Señaló que “pasó un robo en el Envión, entonces nos juntamos, pintamos, recuperamos el lugar y nos involucramos con ellos demostrándoles que miedo no tenemos. No puedo tener miedo porque sino mi hija no sale a la calle. Desde la coordinación territorial estamos capacitando para perder esos miedos, sé que es difícil pero lo hacemos”.

Dijo que “hay que entender que los grandes pleitos los tienen entre ellos, sacando la delincuencia. Pero no es que están ensañados contra el barrio, sino que tienen problemas con el sector donde viven personas oriundas de Paraguay. En Las Tunitas era mucho más complicado porque había un solo bloque delictivo que pudimos romper involucrando a la familia. Los chicos necesitan una conexión y saber que no estamos molestándolos sino que los estamos comprendiendo, que no soportamos lo que hacen, pero que sí los queremos ayudar. Eso relaja las tensiones, además la indiferencia de la gente genera en la persona cosas negativas”.

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