Hicieron un boquete y robaron una vez más en Navimetal

Para acceder al comercio, los delincuentes levantaron un par de chapas y realizaron un agujero en el techo.
La titular del comercio, Alicia Jacob, presume que el episodio ocurrió alrededor de las 4 de ayer “porque no había mucha agua dentro de la oficina”.
“Levantaron dos chapas -ya nos habían entrado por el mismo lugar-, hicieron un boquete y entraron”, señaló.
Jacob explicó que los desconocidos “bloquearon un sensor de seguridad y luego ingresaron por el agujero que hicieron”.
Los delincuentes revolvieron toda la oficina en busca de dinero, documentos u objetos de valor. “Se llevaron el escaso dinero que había. Es la cuarta vez que nos roban y por eso dejamos solamente el cambio”, contó la propietaria. “Ya no sabés qué medida tomar para no tener plata acá”, agregó.
Una vez en el comercio, los malvivientes se mantuvieron sólo en la oficina y no fueron en busca de elementos a otros espacios.
Comercial de la Seccional Primera de Policía, con el comisario Jorge Gómez a la cabeza, realizó ayer a la mañana los trabajos pertinentes en el lugar, en pos de iniciar las investigaciones del caso.

El antecedente
 
Jacob recordó el episodio de marzo pasado, cuando, a plena luz del día, dos delincuentes armados irrumpieron en el local, y previamente a fugarse con dinero en efectivo, le dispararon a un empleado.
La bala hirió en un brazo y una pierna a Pablo Javier Grondona, de 37 años, quien se desempeña como encargado de la firma.
Por el caso hay un detenido, que fue reconocido por las víctimas. “Aquella vez a mí me gatillaron en la cabeza”, señaló la mujer.
Consultada por si va iniciar algún tipo de reclamo por mayor seguridad en la zona, Jacob manifestó que “hay un patrullero que hace la ronda, pero tampoco pueden poner un patrullero en cada lugar que roban, porque los hechos son innumerables”.
“La policía no puede hacer mucho. No tiene medios. Me parece que se agrava el asunto con una política permisiva por parte de la Justicia”, consideró.
Sobre el episodio de ayer, Jacob indicó que, por el accionar “evidentemente conocían el lugar” y se lamentó porque “uno empieza a sospechar de todo el mundo. A todo aquel que entra en la oficina uno ya lo mira para ver si observa demasiado. Es terrible. Miro a todo el mundo con desconfianza. Se me acerca alguien y lo miro mal”.
“No hay derecho a que uno viva así”, concluyó Jacob.

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