Independiente trabajó y aprovechó los errores

Independiente ganó un partido extraño, difícil de explicar. Tuvo en Gimnasia un rival duro por momentos, que en pasajes clave del desarrollo le otorgó demasiadas facilidades. El líder empezó complicado, lo dio vuelta y encaminó lo que parecía una victoria por goleada, y terminó defendiendo un 5-3 más entretenido e intenso que bien jugado.
Como se esperaba, Gimnasia apostó a la lucha y a la presión para no dejar que despegue el funcionamiento colectivo de Independiente, y lo logró con la ayuda extra de un gol tempranero. A los 2 minutos, cuando todavía estaban en los movimientos nerviosos e imprecisos característicos de los primeros instantes de un partido, Juan Orsinger demostró picardía e intuición y puso el 1-0 con un cabezazo.
Independiente, sin un jugador definido para la creación ?el más adelantado era Nicolás Trasante- tardó más de 15 minutos en tomar las riendas del partido y asumir la iniciativa propia del equipo que debe busca el gol. Gimnasia se sentía cómodo parado unos metros más atrás y entorpeciendo el tránsito en el mediocampo. Para colmo, el local entraba en el roce y en las protestas desmedidas contra el árbitro Marcelo Torres, y el empate ni siquiera se insinuaba, más allá de algunos intentos individuales de Maximiliano Villar y de Matías Pereda, muy aislados arriba.
Pero cerca de la media hora de juego apareció la primera desatención de José Cabrera, que definitivamente no estuvo en su tarde. El arquero cometió un error técnico al tomar la pelota con las manos cuando no le correspondía, y de allí vino el corner ejecutado por Maxi Villar, que se cerró en el primer palo y le permitió empujarla a Diego Lecuona.
Gimnasia sintió el golpe y el local se tranquilizó. Sobre todo porque tres minutos después, a los 30, Nicolás Gorosito se escapó por la izquierda, envió un centro preciso que Maxi Villar empujó de cabeza al gol. Claro que el delantero, que estaba amonestado por una plancha contra Sebastián Del Río, se cubrió la cabeza con la camiseta en el festejo, vio la segunda amarilla, y se fue con la sensación ambigua del gol y la expulsión.
Independiente siguió mejor parado. A los 35, desbordó De la Canal y Pereda anticipó en el primer palo para abrir su serie goleadora. A los 40, el 9 no pudo definir por encima de Cabrera, pero tres minutos más tarde sacó provecho de su capacidad aérea para anotar el 4-1, sin marcas, tras un corner de la derecha.
Por la imagen que dejaba cada uno, parecía partido definido. Sin embargo, antes del descanso, Matías Arrospide pescó una pelota perdida en la puerta del área, y descontó con un remate cruzado que se metió en el palo izquierdo de Triviño (Hugo Quintas, que iba a ser titular, se lesionó la mano con un gancho del travesaño en el entrenamiento del viernes).
Dos goles no eran una diferencia indescontable con 45 minutos por jugar, aunque a Gimnasia no le sobraban argumentos para torcer la historia. Pero otra vez pegó en frío, y se puso a tiro. En una de las primeras jugadas del segundo tiempo, Orsinger recuperó una pelota, habilitó a Juan Kwist por la izquierda, y el volante sacó un fuerte disparo entrando al área, que venció la resistencia de Triviño.
El equipo de Elizari intentó sacar provecho de ese golpe anímico y buscó llevarse por delante a Independiente, aunque con abuso de pelotazos frontales, que siempre encontraron bien parados a Argüeso y Lecuona.
En cambio, fue Independiente el que tuvo las chances más claras. Cabrera sacó con esfuerzo un tiro libre de De la Canal, y enseguida se entretuvo demasiado con la pelota en los pies, se la robaron y Gorosito no pudo definir.
Gimnasia jugaba cada vez más al límite, y Pereda merodeaba, esperando otro error. Una falla que llegó por partida doble, porque Del Río rechazó mal, la pelota hizo un raro efecto y le cayó a Cabrera, que en lugar de tomarla con las manos intentó despejar con el pie, y no hizo otra cosa que dejarle el gol servido a Pereda.
Allí se terminó el partido, Gimnasia fue por inercia, pero nunca inquietó a un Independiente que apeló a su mayor oficio para llegar a una victoria que lo mantiene en lo más alto y sin compañías.

LA FIGURA
Matías Pereda

Más allá de las tres conquistas, fundamentales para el triunfo del líder, el delantero exhibió su buena técnica y su capacidad aérea para preocupar en ataque y colaborar en defensa.

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