India: ofensiva militar contra islamistas que tomaron hoteles

La situación era confusa en torno a los dos hoteles de la capital financiera india donde los islamistas habían retenido a los rehenes extranjeros. El primer ministro de India, Manmohan Singh, atribuyó los ataques a un grupo basado en el extranjero. “Vamos a indicarles formalmente a nuestros vecinos que no toleraremos que se use su territorio para atacarnos”, advirtió.
Las fuerzas de seguridad, que intentaban retomar el control de los hoteles, y los islamistas se enfrentaron en tiroteos mientras se oían fuertes explosiones en el sector, según comprobaron periodistas de la AFP en el lugar. La policía y los comandos militares lograron entrar en el Hotel Taj Mahal, donde avanzaban “habitación por habitación”, afirmó el jefe de la policía local, A.N. Roy, precisando que ya no había allí una “situación de toma de rehenes”.
El policía agregó que se encontraron cadáveres en el interior del hotel y que todavía había clientes en las habitaciones, sin poder dar cifras. Sin embargo, “existe la posiblidad de que algunas personas sigan como rehenes” en el hotel Oberoi y en Nariman House, un complejo residencial y de negocios que incluye un centro judío, precisó.
El presidente del grupo propietario del Hotel Oberoi afirmó que 200 personas podían seguir retenidas en su interior. Y según el presidente de la Federación Judía India, Jonathan Solomon, hombres armados retenían a una familia judía y un rabino en Nariman House.
Según testigos, los asaltantes habían capturado principalmente a rehenes de nacionalidad estadounidense y británica. Un cliente británico, Rakesj Patel, relató a la tevisión india que había sido retenido junto a otra decena de personas por hombres armados que los condujeron a las plantas superiores del Hotel Taj Mahal.
“Eran muy jóvenes, de hecho como niños (…) Dijeron que querían a todos los que tuviesen pasaportes británicos y estadounidenses”, afirmó, explicando que había logrado escapar junto a otro rehén. Bombay fue escenario en la tarde del miércoles de una serie de atentados coordinados perpetrados por hombres fuertemente armados que atacaron estos dos hoteles y otros ocho puntos de la ciudad, entre ellos la estación central de trenes y un hospital.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, una de las principales figuras de la derecha española, se encontraba en uno de los hoteles en el momento de los ataques.
Aguirre no resultó herida y regresó a Madrid el jueves por la mañana. Un grupo de parlamentarios europeos que visitaba Bombay, entre ellos el español Jaume Duch, también se encontraba en el lugar de los atentados pero salieron ilesos.
Según fuentes oficiales, al menos cinco extranjeros habrían muerto -un alemán, un italiano, un británico, un japonés y australiano- y hay dos españoles entre los heridos, que según los medios de comunicación locales serían unos 300. El cónsul español en Bombay, César Alba, que acogió en el consulado a unos 20 españoles, aseguró que se había localizado a todos los españoles que se encontraban en la ciudad y que el gobierno español y la Unión Europea estudiaban la posibilidad de enviar un avión para sacarlos de India.
Los atentados fueron reivindicados por un grupo islamita hasta ahora desconocido que se presentó como “Muyaidines de Deccan” (por el nombre de una meseta situada en el centro de India). Uno de los asaltantes, escondido en el hotel Oberoi, dijo por teléfono al canal India TV que su grupo lucha para lograr que el Islam deje de ser perseguido en India y exigió la liberación de todos los militantes islamistas detenidos en el país. Los atentados suscitaron una ola de indignación internacional, especialmente de la parte de Washington, Londres y la Unión Europea.
El presidente electo estadounidense Barack Obama afirmó que Estados Unidos debe trabajar para estrechar sus vínculos con India y otras naciones para “eliminar de raíz y destruir a las redes terroristas”.
El portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, calificó los ataques de “trágicos y aterradores”. Los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait, países del Golfo que cuentan con importantes comunidades indias, condenaron firmemente el jueves los atentados.

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