Insisten con el retiro voluntario ante el inminente desalojo en Villa Cordobita

La resolución de la Cámara de Apelaciones de Azul abrió un nuevo capítulo en la ocupación de tierras en Villa Cordobita al ordenar el desalojo de la totalidad de los lotes y que la situación vuelva al modo en que se encontraba el 10 de septiembre, un día antes a la toma del lugar.

A la espera de una medida que resulta de inminente ejecución el secretario de Protección Ciudadana, Atilio Della Maggiora, resaltó que el Municipio no tendrá injerencia en la cuestión y confirmó que “iremos siguiendo desde el área las distintas alternativas que surjan”.

En esa línea reiteró que “siempre hemos bregado por el retiro voluntario y pacífico del lugar, que el propio Intendente ha invitado a que esto sea así y ha ofrecido todas las instancias de diálogo posibles pero siempre condicionados a un retiro y al cumplimiento de la ley”.

En cuanto a la medida indicó que en la primera resolución la jueza Stella Maris Aracil dispuso los lineamientos básicos del procedimiento de desalojo, delegando en el fiscal la dirección de la implementación de la acción, con algunas pautas generales, por lo que la definición de los plazos corre por cuenta del Poder Judicial.

En ese marco se prevé la colaboración otros organismos, como el Servicio Local y Zonal de Promoción y Protección de los Derechos de Niños y Adolescentes ante la presencia de menores en el lugar y de las secretarías de Desarrollo Social y de Salud a través del Hospital en caso que exista la necesidad de atender situaciones de emergencia durante el procedimiento. Adelantó que, en definitiva, “distintas dependencias del ámbito municipal generalmente son convocadas, por lo que habrá que esperar el pedido formal de la Justicia o de las fuerzas de seguridad, que son los que establecen quiénes deben colaborar, en qué medida y cuándo”.

 

Situación de ilegalidad

 

En diálogo con El Eco de Tandil el funcionario ratificó la postura al señalar que “el procedimiento de toma de tierras tal como ha sido impulsado es ilegal” y recordó el rechazo unánime de todo el arco político el día posterior de concretarse la acción por parte de la agrupación 1 de Octubre.

Enfatizó que el tribunal de alzada hizo lugar a los conceptos vertidos oportunamente por el fiscal e interpretó que el grupo de vecinos hacía ocupación efectiva de lotes que no habían sido reclamados en primera instancia, por lo que ordenó retrotraer la situación al 10 de septiembre.

También Della Maggiora respondió al planteo formulado por Griselda Altamirano, una de las líderes de la toma, que ratificó que resistirán al desalojo de los terrenos por considerar que “no hubo delito de ocupación”.

En ese sentido se respaldó en los acercamientos que se registraron durante el período de ocupación al repasar que el día de la toma, acompañado por el jefe de Gabinete, Marcos Nicolini, se acercó hasta el lugar para pedir que se retiraran pacíficamente del predio, y las acciones públicas y legales que continuaron.

No obstante apuntó que cuando llegue el desalojo definitivo “seguramente se vuelva a hacer una invitación para que la gente cumpla voluntaria y pacíficamente con la orden”. De lo contrario “a la Justicia no le queda otra posibilidad más que ejercer la fuerza pública a través de la fuerza policial y llevar a cabo la medida de desalojo”.

En cuanto a la apelación el abogado consideró que no es posible dado que se trata de una resolución dictada para definir una medida cautelar y las decisiones que se toman en ese sentido “no admiten otros recursos”.

 

Tensa calma en el predio

 

El lunes por la noche, en uno de los sectores donde se encuentra instalada una familia, un grupo de personas liderado por Griselda Altamirano se reunió en asamblea para definir las próximas acciones ante las notificaciones de la reciente resolución de la Cámara de Apelaciones de Azul, cuyos magistrados coincidieron con los argumentos del fiscal Luis Piotti y ordenaron el desalojo total de los predios en litigio ubicados en Villa Cordobita.

En ese marco los integrantes de la toma, que totalizan unas 120 personas, ratificaron la decisión de “resistir” ante un eventual desalojo compulsivo y masivo y aguardan novedades.

Ayer, donde parece reinar una tensa calma, algunos de los sectores tomados lucieron cercados por gran cantidad de neumáticos que, dispuestos en fila, bordean los terrenos donde se levantan precarias construcciones -algunas con cierto grado de complejidad-.

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