José Larroudé festejó el tricampeonato en su casa

El periplo 2009 de APAC es historia. Fiesta que merecía otro epílogo. Un certamen que concluía con un final para el recuerdo e impensado algún tiempo atrás. Seis gladiadores a rendir cuentas de su trabajo, y a entregarse en un duelo sin concesiones, sin margen para el error y sin lugar a especulaciones. Mucha adrenalina, suspenso y trámite nervioso en los aperitivos y capítulos previos, de la última contienda del año. Si bien el plantel de los mayores tenía menos vehículos, a la hora de las conclusiones surgieron los mismos inconvenientes que en la otra divisional, incluso con menos visión porque se venía la noche. El ?Gigante? Vivarelli,  tenía el objetivo de llevarse la gloria para su terruño, y puso proa al desafío. Jamás se vio peligrar el triunfo del hombre de Chillar, solo Diego Castañino, que ?viajaba? cerca, pudo incomodarlo en la primera porción, el resto ?vivía? en otra sintonía y con diferentes urgencias. Larroudé con las ?neuronas? puestas en el campeonato, Orsi,  batallando por el podio, y los otros dos ?retadores?, Pedersen y Zumárraga, poniendo la última gota de sangre, y el valor agregado. El líder, hacía todo al pie de la letra, apurando cuando era preciso y dosificando el ritmo cuando las circunstancias lo indicaban. Se acortaba el trámite, cuando cambiaba la pista, y el sprint de Pedersen se hacía notar. El tandilense tomaba la lanza y se iba en busca del objetivo, pero no había más tiempo, aunque había limado buena diferencia con su rival en las estadísticas. Atractivo despliegue y concluyente tributo de Vivarelli, y en orden de méritos para remarcar, la entrega laboriosa de Diego Castañino que aguantó a capa y espada al tricampeón, que subía al tercer escalón del podio y festejaba el ?tri? con su pueblo. Pedersen, con temple y sangre caliente accedía al cuarto lugar, muy cerca del desafío, quedando detrás Tamagno, Vallo, Finocchio, Zumárraga, Domínguez y Novillo. Párrafo especial para el tricampeón José Alejandro Larroudé, el hombre que volvió a destilar oficio, temple y aplomo. Su paso por el TC no fue en vano. Por algo se ha subido al escalón más alto, en los casi veinte años de APAC, y se ha convertido en uno de los pilares, de la divisional más convocante de la Frad. Mar y Sierras.

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