José Ricardo Ciccimarra, y su pasión por las Cupecitas

Nadie puede negar el folklore y los sentimientos que despertaban aquellas legendarias Cupecitas del Turismo Carretera. Aquellos bólidos que hicieron historia en una época gloriosa y sublime de los deportes mecánicos. Autos que desafiaron la adversidad, y cualquier tipo de terrenos, desde rutas consolidadas y de asfalto, hasta  tramos desérticos, inhóspitos  y montañosos. Máquinas que abrieron caminos e inauguraron rutas. Quien puede olvidar una etapa dorada del automovilismo argentino. Hoy esas joyas son atesoradas por cultores y apasionados de una Era. Por caso, en Tandil hay entusiastas que le rinden un tributo muy particular a esas ?máquinas artesanales?, porque muchas de ellas han enhebrado epopeyas gloriosas, carreras inolvidables y hasta luciendo una notable supervivencia en los desafiantes Grandes Premios. Uno de esos bólidos, lo tuvo a Oscar ?Cacho? Cordonnier como virtuoso conductor,  representando a la ciudad de Ayacucho y a la Peña Hipólito Aguado de la ciudad de las rosas. Ese Chivo, modelo 39, con la clásica decoración azul y oro, con más de ochenta presentaciones, brilló en muchas lides de la categoría más popular del país, como la victoria concluyente en el Gran Premio de Cuyo, con un soberbio trabajo en la Mar y Sierras del año 65, o con la etapa final de las Dos Océanos.
Hoy, ese auto se encuentra en un coqueto taller de la calle Montevideo de Tandil, donde José Ricardo Ciccimarra, enamorado de los autos históricos, mantiene, ?mima? y le dedica algunas horas a ese Chevrolet que será recordado por distintas generaciones. ?Es una coupé a la que le tengo mucho afecto. La ubiqué en el campo La Laura, cuando la iban a convertir en chatarra, hace muchos años. En dos o tres oportunidades me desprendí del auto y lo volví a comprar. El último que lo tuvo fue ?Pepe? Romeo, que incursionó en la categoría de cupecitas del Turismo Carretera con buenos resultados. Le hicimos muchos arreglos para tener el vehículo en las mejores condiciones.? José Ricardo Ciccimarra, propietario de un auto histórico, le comentaba a Vértigo Motorsport las sensaciones de tener un auto con tantos recuerdos  para una comunidad.
 ?Cuando vamos a la ciudad de Ayacucho, la gente nos recibe con una disposición única y nos recuerda todas las proezas y grandes logros que ?Cacho? (Cordonnier) cosechó en su gran campaña.  Es muy lindo compartir con la gente que vivió esas épocas. Los que no vieron muchas hazañas, tienen un sentimiento muy particular, los más jóvenes incluso se informan para conocer lo que entregaban estos autos en las rutas de nuestro país?. Ciccimarra tiene otros objetivos. ?Ahora espero terminar la coupé que perteneciera a Jesús de Larrea, es otro de los desafíos que tenemos. Un auto con muchos recuerdos para la gente de Tandil. Luego del accidente del año ?63, se recuperaron algunos elementos y se debieron construir distintas partes del auto, para dejarlo en las mejores condiciones. Si bien hay que dedicarle muchas horas, la pasión y el amor por estas máquinas no tiene precio y lo hacemos con mucha felicidad?.   

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