Juguetes guardados

No hay dudas de que los juegos y juguetes han ido variando a lo largo de los años. En algunos aspectos para bien, y en otros no tanto. A pesar de que hoy suene inconcebible, hace algún tiempo, era normal que los padres prohibieran a sus hijos jugar con determinados juguetes.
 ?Cuando les regalaban algo muy caro o importante ?cuenta Ilda- era común que no se los dejaran tocar o les limitaran el juego. Hemos escuchado historias muy dolorosas en tal sentido. Gente grande que aún recuerda con tristeza aquellas malas experiencias?.
 Silvina trata de contextualizar esas circunstancias: ?Hoy todo se repone, todo se descarta. Pero en ese momento el autito que era caro venía con las recomendaciones paternas, `cuidalo, no lo saques, tené cuidado con romperlo`?.
 Ilda relata una historia que los impactó mucho. ?Un día vino una señora mayor y nos contó que a ella no la dejaban usar los juguetes. Estaban bien guardados. Hasta que un tío le trajo de regalo una muñeca de yeso y le dio a la orden a la madre de que la dejara jugar con ella. Aquella nena jugó todo el día con su muñeca. Pero cuando llegó la noche, no tuvo mejor idea que llevarla a bañar con ella. La cuestión es que, como era de yeso, se le disolvió en el agua. Es una historia tristísima, sin embargo esa mujer rescata aquel día con felicidad, porque había podido disfrutar de su muñeca?.

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