Julio César Vásquez: “Me tendría que haber retirado antes, a lo último daba asco”

El ex campeón del mundo de los superwelter, Julio César Vásquez, visitó Tandil respondiendo a la invitación formulada por Alfredo Cicopiedi para enaltecer la celebración por los diez años de la revista Puños Bonaerenses.

El “Zurdo”, nacido en Santa Fe hace 48 años y actualmente radicado en Capital Federal, dejó una huella indeleble en el boxeo argentino, siendo considerado por muchos como uno de los mejores exponentes en la historia del pugilismo nacional.

Durante su estadía en la ciudad, Vázquez, protagonista de más de una decena de peleas mundialistas, dialogó con El Eco de Tandil. En la extensa charla, abarcó distintos temas, como su actualidad y las últimas peleas de su exitosa carrera, en las que según él “di asco”. Además, dispensó elogios para ‘La Cobrita’ Rueda y disparó duramente contra Osvaldo Rivero, otrora su promotor:

-¿Cómo se gestó su visita a Tandil?

-Por intermedio de Alfredo Cicopiedi, él tiene una amistad con mi esposa, que trabajaba en un hotel en Capital, donde él solía hospedarse. No soy de salir mucho, prefiero quedarme en mi casa, ni siquiera salgo a ver boxeo. Pero Alfredo es buena gente y quise estar en esta celebración. No conocía la ciudad, sé que de acá es Saporiti, a quien vi pelear un par de veces, me pareció un buen boxeador, aguerrido.

-¿Se arrepiente de haber dilatado tanto su carrera?

-Sí. En mis últimas peleas, una victoria era simplemente eso, mientras que para mis rivales era ganarle al “Zurdo” Vásquez. Un día mi esposa me dijo que deje de ser un trampolín para los demás. Perdí ante rivales como Bruer, Acosta y Véliz, pensé que después de ganarme a mí serían campeones del mundo y nada que ver. En mi última pelea, en súper mediano, di ventajas de edad (42), peso y preparación. A esa altura, daba asco.

-¿La del retiro fue una decisión difícil?

-Sí, me costó mucho dejar.

-¿Al principio extrañó el boxeo?

-Claro, y también hoy. Apenas dejé fue muy difícil porque no sabía cómo llenar mi tiempo. Por eso, le estoy muy agradecido a Osvaldo Principi, él vino un día a hacerme una nota para saber qué era de mi vida y le conté. A través suyo, conseguí mi trabajo en la imprenta del Congreso. El me derivó en su amigo Roberto Occhipinti y en Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados. Gracias a Dios hoy tengo un trabajo, de 6 a 13, con unos compañeros que son una maravilla.

-¿Y el resto del día?

-Suelo ir a lo de un amigo que tiene un taller mecánico. Y cuando termina su jornada, saca los autos e instalamos elementos de boxeo, le pegamos a la bolsa y demás, le enseño un poco. También sigo saliendo a correr, hasta me pongo el chaleco de goma, mi señora me pregunta para qué si ya no peleo, pero hago todo como antes.

-¿Qué es lo que más extraña del boxeo?

-Dormir cansado. A veces son las 3 de la mañana y estoy despierto, porque dejé esa rutina de entrenar tres veces por día, con la que terminaba el día fusilado. El día y la semana se me iban volando. Ahora, llega la madrugada y estoy tomando mate porque no tengo sueño. Actualmente, me sobra el tiempo, podría ir en colectivo a mi trabajo, pero voy y vuelvo caminando, me queda a unas 14 cuadras.

-¿Ha barajado la idea de ser entrenador?

-Propuestas me han llegado muchas, pero siempre quedan en palabras. Para poner algo por mi cuenta es complicado porque en Buenos Aires sale muy caro alquilar un lugar. Osvaldo Bisbal, el presidente de la Federación Argentina, con quien tengo muy buena onda, me dijo que una vez que me consiga un lugar él me lo armará. Pero no me quiero meter en una cosa que me traiga complicaciones.

-¿Nunca incurrió en los excesos en los que suele caer el boxeador?

-No, puedo tomar un poco de vino el fin de semana, pero nada más. Y salir no me gusta demasiado y cuando lo hago es al bingo con mi mujer. Cuando estaba en actividad era muy responsable, me tocó perder el título del mundo ante un muy buen boxeador como Pernell Whitaker, pero no por no estar bien preparado. Yo entrenaba de lunes a lunes, no tenía un domingo libre. Si vos estás ajustado con el peso, dejás de moverte un día y estás listo. Cuando me tuve que cuidar, me cuidé. No tomaba ni gaseosa para no hincharme, a las 12 de la noche estaba durmiendo y a las 6 de la mañana salía a correr. En el final de mi carrera, no estuve tan bien preparado.

-¿Por qué eligió el boxeo?

-Siempre me gustó. Cada 24 de diciembre mi viejo nos compraba guantes, y con mis dos hermanos nos pegábamos. Mi primera pelea fue a los 16 años, gané por nocaut. Terminé invicto mi carrera como amateur, con 33 triunfos. Mi papá y uno de mis hermanos fueron “boxindangas”, hicieron una pelea cada uno en el amateurismo.

-¿Usted de entrada anduvo bien?

-Sí, después de mi quinta o sexta pelea, me ponían como rival de boxeadores que tenían 50 ó 60 combates. Cuando tenía 18 ó 19 años y me colocaban en el combate de fondo de los festivales, me di cuenta de que podía llegar lejos.

-¿Y el debut profesional?

-Le gané a Marcelo Chancalay, el hermano de Fabián, en el Luna Park (N. de R.: el 7 de junio de 1986). Empecé a ganar y ganar, hasta que estuve varios meses sin pelear, porque nadie me quería enfrentar.

-Hasta llegar al título mundial.

-Claro, en Buenos Aires, en el estadio de Ferro, el 21 de diciembre de 1992. Le gané por nocaut en el primer round a Hitoshi Kamiyama. En ese momento de mi carrera, me sentía imbatible, la tarde de ese día ya me creía campeón del mundo, me tenía una confianza enorme. Solamente había perdido con Verno Phillips, en una pelea con polémica, que primero se la dieron ganada a él, luego dijeron que quedaba sin decisión y finalmente me decretaron perdedor.

-Y al poco tiempo, la primera defensa.

-En febrero del año siguiente, en Mar del Plata. Tras ganar el título me fui a pasar las Fiestas a Santa Fe, y en menos de dos meses estaba peleando de nuevo. Era joven y estaba muy bien entrenado, noqueé en el primer round a Aquilino Asprilla.

-¿Se considera uno de los mejores boxeadores argentinos de todos los tiempos? Alguna vez Julio Ernesto Vila lo ubicó entre los cinco.

-Fui dos veces campeón del mundo e hice catorce peleas por título, no es poco. Ha habido boxeadores que me gustaban mucho, como Galíndez y “Uby” Sacco, Monzón fue un gran campeón. Me pongo quinto.

-¿Y de la actualidad quién le gusta?

-Miro poco. Me gusta el MMA, las luchas en la jaula. Boxeo miro cuando es alguna pelea muy buena. Entre los argentinos me gusta Lucas Matthysse.

-¿Le ve características similares a las suyas?

-A nadie veo parecido a mí, pero muchos me han dicho que mi boxeo era similar al de Galíndez. Yo agradezco, porque lo considero un gran boxeador. En mi caso, entrenando era una cosa y en la pelea otra. Cuando guanteaba, me movía, esquivaba, te hacía pasar de largo, pero después en la pelea enseguida quería definir, iba al frente de una.

-Santa Fe también fue cuna de otro gran campeón como Monzón.

-Sí, no llegué a ver demasiado de él, recuerdo la pelea con Benvenuti. No tuvimos, solamente lo crucé algunas veces en “El Quincho de Chiquito”, un restaurante de Santa Fe en el que servían pescado. El en su mesa, yo en la mía.

 

“La Cobrita”

 

 

-¿Qué le parece Matías Rueda?

-Es un buen boxeador, todo dependerá de la dedicación que le ponga. Me parece que tiene condiciones para ser campeón del mundo, si se cuida, claro. Tiene mucha pegada.

-¿Qué debe corregir?

-La defensa, saber moverse. Pero su potencia es fundamental, podés no boxear bien y solucionar todo con una mano.

 

 

Enemigo de los flashes

 

-Su bajo perfil es algo que lo ha caracterizado.

-Sí, el año pasado me llamó Tinelli para bailar en su programa y no quise saber nada, ni siquiera hubiera ido si estuviera en actividad. No me gustó cuando se armó ese lío entre “Roña” Castro y la “Hiena” Barrios, disfruto más haciendo esta nota con vos que con esas cosas. Una vez, después de ganarle a Ronald Wright, me invitó a su programa Mirtha Legrand y no quise quedarme a comer, me hizo la nota en el living y me fui, a mí más vale dame un guiso en Santa Fe.

-¿Qué es lo que más disfrutaba de ser campeón del mundo?

-A mí me gustan las cosas simples, cuando le gané a Ronald Wright me invitaron a quedarme en la Costa Azul y preferí volverme a Santa Fe.

-¿En qué invirtió su primer dinero considerable?

-Compré una casa en Santa Fe para mi hijo, que hoy tiene 24 años. El ahora vive conmigo en Buenos Aires. He hecho malas inversiones con los autos, cuando sos joven querés tener uno nuevo siempre, esa bol…la hice, usaba un auto un año y ya lo quería cambiar.

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