Kultura Xerrana: zapping en vivo

Por Simón Ventos Taborga | Especial para EL ECO

Está noche se presenta el Kuelge en Tandil y junto a ellos estará “Kultura Xerrana”, una formación tandilense que incursiona en las bases hechas en computadoras y la falta de una formación fija. El resultado de estas particularidades es una propuesta multigénero, en la que el rap se encuentra con música boliviana y el indie ve la cara de la cumbia.

Jacinto “Chapu” Mastropierro y Juan Manuel “el kuli” Díaz desayunan/almuerzan mate y bizcochitos en la cocina de su casa. Paula Bidegain pregunta por la noche del viernes y Lautaro Soto toca la guitarra. Este sábado pre-electoral, tiene a los cuatro distendidos en la mesa de Buzón al 600, el laboratorio en el que “Kultura Xerrana”, inventa y trabaja en sus canciones.

“La Kultura es un proyecto que arrancó en el 2008”, comenta Jacinto. La banda nació de la mano del movimiento hiphopero tandilense. Ese año en la casa del Kuli, a la que llamaban “La dimensión centrífuga” y quedaba a algunas cuadras del centro antes de que la demolieran, se realizaron las primeras competencias de free-style de la ciudad. En medio de las rimas libres y las bases, imaginaron una formación en la que “pudiésemos volcar nuestras inquietudes inmediatas”, agrega Chapu.

Totalmente comprometido con el género que ve triunfar a “Kanye West”, “Pharrel Williams” e “Illia Kuriaky”, el Kuli decidió probar suerte en el mundo de los loops y samples: “Era la alternativa a lo que estábamos haciendo, todo lo hacíamos con la máquina y para mí y los chicos era algo nuevo”. Esta era la primera experiencia con sonidos digitales para todos ellos, que provenían de bandas como “Túmbala Compadre”, “La Natural Swing” o de los torneos de free-style.

Logan acaba de entrar a la casa y la charla se corta, el referente actual del rap en Tandil y el kuli están trabajando en una canción. Salen al patio y atraviesan el pasillo lleno de mini-macetas con cactus, entran al cuarto de Juan y empiezan a trabajar. Mientras fuma un cigarrillo, el Chapu comenta que “estamos mucho tiempo programando y componiendo canciones”. El último producto que salió de este laboratorio se llama “Original Flow”, muchísimas rimas en una súper base con tintes de Gorilaz.

“Estuvimos acaramelados con el electroswing, o el indie, pero entraron Paula y Camacho y grabamos el video de “Te regalo mi amor”, algo más fiestero, más pachangoso”, comenta el Chapu e intenta encasillar a la banda en algún genero. Aunque Kultura Xerrana arrancó como una típica banda de sound-system, en la que se rapeaba arriba de bases hechas en computadora, se fue transformando con el pasar de los integrantes. El principal motivo por el que la formación no es fija, fueron los recitales: se presentaron en la Plaza del Centro, varios bares de la ciudad y en distintas partes del país, pero de los que habían tocado en la última función, solo estaban ellos dos. “No somos una banda de rock, de esto o de lo otro, hacemos temas con la máquina con muchas influencias de hip-hop, en la que cada persona que se suma, imprime su parte”, comenta el kuli, que abandonó a Logan y se tiró a tomar sol.

El Chapu está apurado: tiene que preparar todo para La Maser, las fiestas vespertinas que realiza casi todos los domingos junto a Lautaro. El Kuli tiene que volver a su cuarto/estudio para seguir editando con Logan y, además, subir el último trabajo que realizó junto a Prospero Raúl, que se llama “Hace rato”. Esta noche van a talonear a El Kuelge y prometen tocar cumbia, hip-hop y hasta una sasha boliviana. El chapu, que ya se paro para salir de la casa, finaliza: “Ir a ver a Kultura xerrana es como estar conectado a muchas redes sociales, como hacer zapping”.

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