La aparición de un cuarto hijo no reconocido, conspiraciones y la impopularidad acosan a Lugo

La aparición de una cuarta persona cuya paternidad se atribuye a Fernando Lugo suma nuevas tribulaciones al presidente de Paraguay, asediado por una popularidad en baja, conspiraciones y amenazas de juicio político.
Hasta que en abril último se desató el primer escándalo por el reclamo de paternidad presentado por una mujer de 25 años, el ex obispo de la Iglesia católica competía en imagen positiva con el presidente estadounidense, Barack Obama, según encuestas internacionales.
Pero pasaron tantos reclamos de paternidad bajo los puentes que ninguna estrategia de comunicación para detener la caída de su popularidad surtió efecto.
“La ciudadanía observa con aprehensión y miedo qué sorpresas nos puede deparar este hombre cuyo pasado desordenado tenía bien guardado bajo la sotana y nadie conoció hasta que fue ungido presidente”, dijo el analista político Bernardino Cano Radil a la AFP.
Cumplidos 15 meses de mandato, una encuesta de Gallup divulgada la pasada semana ubica a Lugo como uno de los jefes de Estado más impopulares del continente, junto a su par argentina, Cristina Kirchner.
La presencia de Lugo en una fastuosa boda el sábado 21 de noviembre no pasó desapercibida a los periodistas que cubren sus desplazamientos. En el vecindario declararon a la prensa que la novia, Fátima Rojas, de 19 años, era su hija.
Una sobrina del mandatario, Mirta Maidana Lugo, aseguró que el gobernante es el padre de Fátima Rojas. “Todos sabíamos en la familia que Fátima era la hija del tío Nono (Lugo). Que se haga el ADN. Si no es su hija yo me presento a cumplir una condena por difamación y calumnia, señaló el martes a la radio 9.70 AM.
Lugo no negó ser el padre de Fátima pero señaló que era víctima de ataques de mafiosos, retrógrados y golpistas que conspiran para derrocarlo.
En abril, desde el palacio de Gobierno y ante las cámaras de televisión, el gobernante reconoció a Guillermo Armindo, de dos años, como su hijo, concebido con Viviana Carrillo, de 25.
Desde entonces aparecieron otras dos mujeres que denunciaron que el mandatario era el padre de sus hijos.
La primera fue Benigna Leguizamón, de 27 años, la humilde limpiadora del obispado de San Pedro (el departamento más pobre del país), quien le exige vía judicial la prueba de ADN por el reconocimiento de Lucas Fernando, de seis años, cuyo caso está paralizado por una apelación.
La segunda es Damiana Hortensia Morán, de 39 años, quien le reclama el reconocimiento de su hijo Juan Pablo, de dos años, pero el mandatario pidió rechazar la demanda argumentando que Hortensia estaba casada.
En rueda de prensa, hace dos días, la mujer exhibió el pasaporte de su marido que comprueba, según dijo, que éste se encontraba trabajando en España cuando ella tuvo relaciones con el actual mandatario.
Dos feministas y ministras de su gobierno  -la ministra de la Mujer, Gloria Rubín, y la ministra de la Función Pública, Lilian Soto-, instaron al presidente a realizarse las pruebas de ADN para que se sepa la verdad. (NA)

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