La biblioteca Paula Albarracín de Sarmiento cumplió 10 años de vida en el barrio San Juan

La sociedad de fomento del barrio San Juan fue la encargada de pensar, hace ya diez años, en la creación de esta biblioteca, que se efectivizó el 18 de julio de 1998.
En ese momento habían recibido la donación de unos 500 libros y con ellos comenzaron a funcionar en un espacio muy pequeño, de seis por cuatro metros, siempre con la convicción de seguir creciendo.
Sonia Noguera, la bibliotecaria, llegó el día fijado para el inicio a desarrollar tareas en el lugar y el primer tiempo fue toda una novedad, ya que los chicos que iban a clase empezaron a acercarse luego del horario escolar, sobre todo, porque allí encontraban el espacio propicio para realizar algunas actividades. Así, y con muy pocos volúmenes, dieron marcha al proyecto de apoyo escolar.
En este reducido ambiente, ubicaron las estanterías y con el tiempo lograron realizar una división con machimbre para que los chicos pudieran hacer sus consultas y deberes de una manera más cómoda.

Ayuda local

Posteriormente solicitaron ayuda a la Municipalidad que les ofreció cursos de telar mapuche y de porcelana en frío. Más adelante fueron incrementando la cantidad de volúmenes, de usuarios y se sumaron socios. También les llegó la posibilidad de ser reconocidos por distintas instituciones, como la comuna, la Provincia y Conabip. Gracias a los subsidios pudieron actualizarse con el material, con el fin de solventar todas las demandas de los usuarios.
Transcurrieron los años y como la biblioteca continuó ampliando sus servicios, demandó tener un espacio físico que contuviera las necesidades del barrio.
De esa manera, la sociedad de fomento, junto a la comisión directiva, se abocó a la tarea de pensar de qué modo podría ampliar o hacer un edificio propio.

Algunas anécdotas

La comisión directiva fue la primera en reunirse para ver de qué manera podía comenzar la obra y desde la Municipalidad recibió la mano de obra, que llegó a través de planes sociales. ?Fue algo gracioso, porque teníamos la aprobación y no empezaban los trabajos, pero cuando llegamos a las oficinas en La Plata del Plan Trabajar, todavía no teníamos un ladrillo y gracias a la radio, la televisión y la prensa que pidieron por nosotros, conseguimos los materiales. Era la mañana y los muchachos decían: ?Señora, falta portland?; y hasta poníamos plata entre nosotros? Gran parte de lo que hemos logrado se lo debemos a Tandil?, dice Mary Sánchez.
?Después nos llegó el asunto del techo y había gente que donaba una media chapa, otros la otra mitad y así nos fueron alcanzando todo lo que necesitábamos. Cada uno ponía un poquito, y así fuimos saliendo. Fueron años de sacrificio, pero gracias a Dios, la comunidad completa respondió?, agregó Sánchez.
?Siempre nos faltaba algo y quizá no alcanzábamos a comprender qué era hasta que en 2003 nos presentamos a la Universidad y nos puso al tanto del programa Barriadas y fue como un respiro más importante?, dice Mary.
Sobre el edificio, Sonia Noguera indicó que ?crear la institución nos tomó tres años, lo que es muy poco tiempo para haberlo hecho casi sin recursos y eso da la pauta de las ganas de trabajar de la comisión y de darle un lugar a la comunidad. Es importante destacar que las instituciones van quedando, pero que nosotros estamos de paso y esto se hizo con cariño, vemos a los chicos que hoy disfrutan el espacio y seguro que sus hijos y sus nietos también lo harán?.

Proyectos y realidades

Actualmente, el proyecto para los integrantes de la comisión directiva es terminar con la ampliación de la biblioteca. Ello implica un salón de usos múltiples, los sanitarios, la secretaría y el archivo ?todo muy chiquitito, pero necesario?.
Cabe destacar que la ampliación responde a que en este momento la biblioteca cuenta con más de nueve mil volúmenes, 360 socios y atienden diariamente entre 30 y 50 personas.
?Para nosotros, que estamos desde el primer día, parece increíble que hayan pasado tantos años, no nos dimos cuenta y la verdad que llegar a diez años de vida es una alegría, muy gratificante?, expresó Sonia.
?Seguimos adelante a pesar de las impotencias, que los presupuestos no alcanzan, pero siempre con el apoyo de la comunidad y de los medios de difusión. A veces salís a la calle mal, pero la gente te incentiva, te habla y ya te dan ganas de seguir haciendo cosas, pero cuesta, y a pesar de que tenemos un subsidio de la Conabip con el que hemos contribuido, es poco para mantener la estructura, que es muy grande y cada vez tiene más demandas?, advierte Mary.
Sólo resta destacar que todos los cursos que se imparten son gratuitos y si deben ser arancelados, se tiende a que el costo sea lo menor posible. ?Siempre estamos tratando de poner alguna actividad que se demande, nueva, queremos progresar y seguir dando un servicio a la comunidad?, remató.*

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