La ciudad reclama y el Diario se hace eco

Camiones
En la Ruta Nacional 226, a la altura de Las Pircas, hay una empresa de transporte que deja seis o siete acoplados y dos o tres camiones en la banquina. No hay vía de escape y en cualquier momento va a haber un accidente.

Calles
Soy Carlos Subiza.
Vivo en la calle Sinka, entre Cagnoli y Magnasco, a cuatro cuadras del club Uncas.
Mi reclamo es por la reparación de la calle Cagnoli, dado que desde López de Osornio hasta Sinka hace más de dos meses que se encuentra intransitable.
El problema no es sólo para quienes vivimos en esta zona sino que lo es también para los padres de los 60 niños que concurren al jardín Nuestra Tierra.
En mi calidad de presidente del Consorcio del barrio Las Retamas le solicito al señor Mario Civalleri y de los padres que llevan a sus hijos al jardín que por favor arregle la calla Cagnoli, lo que no le resultará difícil teniendo en cuenta que la máquina de la Municipalidad pasa casi semanalmente, y siempre después de cada lluvia, para arreglar las calles laterales del club Uncas.
Sólo tiene que ordenar que se distraigan unos metros arreglando Cagnoli. Cabe aclarar que hace tiempo hemos elevado una nota pero no tenemos respuestas.

Obra pública
Soy Héctor Alfredo, un sufrido automovilista que quiere proponerle al Intendente y a su equipo de colaboradores una obra pública cuyo costo es casi nulo.
Beneficiaría a quienes transitamos a diario la ciudad y a los visitantes, aunque ?admito- que generaría un perjuicio en el rubro mecánico, ya que implicaría menos roturas costosas.
Pero el interés general debe privar, por lo que creo necesario y posible implementar en forma inmediata la reparación del granitullo en el centro y en zonas en las que transitan vehículos del peso del transporte urbano.
Los amortiguadores y los trenes delanteros, agradecidos, se acordarán de mejor forma de los funcionarios y de sus grupos familiares.

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