La economía social busca avanzar en nuevas herramientas de comercialización

Marcos Pearson, coordinador del Programa de la Economía Social y Solidaria de la Secretaría de Extensión de la Unicén, realizó un positivo balance del trabajo que se realizó durante 2015 y compartió cuáles fueron los logros más significativos. Este año apuntó a buscar nuevas herramientas de comercialización para el desarrollo de la actividad, como así también lograr la aprobación del proyecto de ordenanza que fue presentado hace más de un año en el Concejo Deliberante.
En diálogo con El Eco de Tandil, expresó en principio su satisfacción porque el año pasado la Feria Navideña de la Economía Social y Solidaria cumplió cinco años, junto a las demás que vienen impulsando dentro del circuito, tanto desde la Universidad como de la Mesa de la Economía Social y Solidaria y las distintas instituciones que participan.
Manifestó entonces que el balance es positivo “por la continuidad de un trabajo en estos cinco años, por haber podido ir sosteniendo los distintos frentes de trabajo que se relacionan con el desarrollo de la economía social y solidaria, economía en manos de la gente, que pone en el centro a las personas y, sobre todo, a los trabajadores de la ciudad, antes que al afán de lucro como único motor de la economía”.
“Y frentes de trabajo -remarcó Pearson- que tienen que ver con el desarrollo de la comercialización para pequeños productores, emprendedores y cooperativas; otros que tienen que ver con lo comunicacional para poder contarle a la comunidad todo lo que hacemos y poner en valor otra forma de pensar el consumo. En todo ello se ha ido avanzando bastante también”.
Desde la Unicén, particularmente resaltó el trabajo llevado adelante en torno a las capacitaciones y formación. “Este año, por segundo año consecutivo, trabajamos en la cátedra de Cooperativismo y Economía Social y Solidaria, en la cual en el último año participaron más de 60 estudiantes de distintas facultades y que ahora estamos ya planificando para llevarla a las sedes de Olavarría y Azul y, cuando podamos, también a Quequén”, puntualizó.

Los proyectos
“pendientes”

En cuanto a los próximos desafíos, confesó que de cara a este nuevo año les queda pendiente -si bien han logrado avanzar- otros de los frentes de trabajo relacionado a los marcos normativos y la cuestión de la ordenanza, que advirtió “sigue estando en la comisión de Producción del Concejo Deliberante y por el momento no hemos tenido nuevas reuniones ni tampoco las hemos pedido. Sí hemos pedido hace unos días una reunión, desde la Mesa de la Economía Social, con el nuevo secretario de Desarrollo Económico Local para poder saludarlo, contarle quiénes somos y cuáles son nuestros sueños, proyectos y expectativas. Contarle de la ordenanza para que, tempranamente, podamos no sólo articular el proyecto de ordenanza sino también pensar acciones de trabajo conjuntas con esa secretaría”.
Admitió entonces que la aprobación de la ordenanza es “el saldo pendiente que tal vez nos queda, así que tempranamente también pondremos los esfuerzos este año para avanzar en ese sentido”.

La comercialización

También mencionó a la comercialización como uno de los principales desafíos para trabajar en los próximos meses, no sólo en Tandil sino a nivel nacional.
Y, explicó, que esto tiene que ver con un “único problema de fondo” que tiene dos variables: “El problema de fondo generalmente es la comercialización en el sentido de cómo nosotros construimos mercados en clave de economía social y solidaria, es decir, que las instancias que tenemos de producción, de trabajo autogestionado, de forma asociativa, sin explotar el trabajo de otras personas, y también respetando el medioambiente, tengan su correlato al momento de la comercialización”.
Porque remarcó que “de nada sirve producir en clave de economía social con todos esos valores si luego no los podemos poner en valor al momento de comercializar esos productos. Entonces, el desafío para resolver ese problema, tiene que ver con cómo nosotros construimos herramientas de mercado que permitan funcionar en clave de economía social y solidaria, sin intermediación, con precios justos, donde el consumidor pueda conocer de dónde vienen esos productos y qué historia hay detrás y demás. Las ferias son una herramienta, pero también pensar tal vez en los mercados fijos, estables, en donde se puedan comercializar los productos de todos los productores de la economía social y solidaria”.

Consumidores de
la economía social

En ese mismo orden, enfatizó también que “hay otro desafío”, en el cual los medios “nos ayudan mucho, que es el desafío comunicacional” porque indicó que “para la capacidad de bienes y servicios que ha generado la economía social y solidaria en todos estos años, necesitamos un consumidor que sea capaz de consumir poniendo en valor ello, que mire un producto y piense que es importante porque detrás tiene un trabajo asociativo, autogestionado, no explota el trabajo de otras personas y no contamina el medioambiente”.
“Ese es un desafío comunicacional, es cultural y educativo, y creo que ésos son los desafíos no sólo acá en Tandil sino en todo el país de la economía social y solidaria en general, de cómo ir construyendo un consumidor que deje de ponderar como única variable el precio, la comodidad de que esté la góndola y el packaging, y que pueda ver que es un producto que se hace en su ciudad y que genera trabajo local”, culminó Pearson. u

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Un relevamiento regional de los
actores, prácticas y experiencias

Por otro lado, también contó que “durante 2015, como Universidad, hemos estado instrumentando un proyecto de investigación aplicada en la materia de economía social, que involucró a docentes, extensionistas, estudiantes y a las organizaciones del territorio en todas las localidades que tiene influencia la Universidad, es decir, en Tandil, Azul, Quequén y Olavarría”.
En virtud de ello detalló que “estamos terminando un relevamiento regional de los actores, prácticas y experiencias de la economía social, algo que hasta el momento como Universidad e incluso desde el sector, no se tiene. Es decir, un relevamiento que tenga un diagnóstico más aproximado de cuáles son los actores de la economía social que hay en cada una de las localidades y qué prácticas sostienen, cuáles son sus principales problemas, y qué dificultades tienen en torno a la comercialización y lo normativo”.
Por lo tanto, Pearson subrayó que “tener ese instrumento para estos primeros días de 2016 será también una herramienta que nos permitirá consolidar y desarrollar propuestas cada vez más sólidas en los años subsiguientes. En buena hora que lo hemos podido hacer”.
Destacó así que todo eso fue posible porque “a nivel nacional hace un año y medio el Ministerio de Educación, a través de la Subsecretaría de Políticas Universitarias, lanzó un programa de educación en cooperativismo y, dentro del programa, una convocatoria a proyectos de investigación aplicada para las universidades públicas del país. Nuestra Universidad está trabajando tres proyectos, uno es éste que comenté y para nosotros es también parte del saldo favorable de estos años”. u

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El circuito de ferias y los
nuevos desafíos a futuro

Por otro lado, el coordinador del Programa de la Economía Social y Solidaria de la Secretaría de Extensión de la Unicén contó que en el circuito de ferias participan en Tandil unos 500 emprendedores. “Son muchos, no es que en cada feria participan 500 porque siempre hay una limitación que tiene que ver con la infraestructura, la organización y demás. En el Centro Cultural Universitario, en la última feria para Navidad, había unos 170 emprendimientos”, detalló.
Y remarcó que “muchas veces son emprendedores que están vinculados a la feria o a las propuestas de formación que hemos ido impulsando junto con la Mesa, con el Ministerio de Desarrollo Social, a través del Centro de Referencia, el Ministerio de Trabajo, el INTI, y otras organizaciones”.
Sin embargo, manifestó que “sabemos que hay muchísimos más emprendimientos de la economía social y solidaria, y tal vez no estamos llegando a toda la ciudad. El contacto primero que empezamos a tener con el esquema de la feria fue justamente porque en el año 2011 cuando empezábamos a trabajar, sobre todo con el Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, trabajando de manera participativa con los emprendedores, a través de talleres, íbamos identificando los principales problemas que sufrían día a día y el principal -que muchas veces sigue surgiendo- era el tema de la comercialización”.
“Gente que trabaja en Tandil, que produce de forma asociativa y autogestionada, y no encuentra tal vez los canales para comercializar, y en ese marco es que fuimos generando las ferias como una respuesta urgente, que más tarde fue encontrando un grado de organización importante que nos permitió organizarnos y que además tiene virtudes muy grandes, como lo es el vínculo directo entre el productor y el consumidor. El no haber intermediación nos permite trabajar con precios justos, así que creo que los desafíos a futuro es pensar de forma complementaria a las ferias, otras herramientas de construcción de mercado, comercialización, que posibiliten un mayor desarrollo para los emprendedores”, finalizó. u

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