La explosión de un caño maestro de gas generó pánico en el barrio Golf

Una tarea de apertura de zanjas que se estaba realizando en el barrio Golf, cerca del sector conocido como “Curva de la muerte”, generó la rotura de un caño maestro de gas y una posterior explosión, provocando momentos de incertidumbre entre los vecinos del lugar.
La enorme lengua de fuego se mantuvo por mucho tiempo, provocando el intenso trabajo por parte del Cuartel Central de Bomberos y de Camuzzi Gas Pampeana, que buscaba desesperadamente saber en qué lugar estaban las válvulas que alimentaban ese caño para poder cerrarlas.
Lo acontecido originó que unas seis manzanas quedaran sin luz ni teléfono, debido a que los cables fueron derretidos por el fuego.

 

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La rotura

El hecho se originó a las 21, cuando personal de Obras Sanitaria estaba realizando un cateo para encontrar una válvula de agua y apareció la interferencia.
Según lo que este Diario pudo observar al llegar al lugar, en la intersección de las calles Linstow y Juan C. Aristegui, el caño maestro se encontraba lanzando gas al cielo.
Bomberos perimetraron la zona, mientras personal de Camuzzi intentaba ubicar la válvula que impidiera que el caño siguiera arrojando gas. Parecía de rápida solución la situación, pero lamentablemente la válvula no se encontró rápido y el caño explotó abajo, lo que provocó un incendio que preocupó a todos.
De inmediato se solicitaron más dotaciones de Bomberos, y la policía cerró el paso vehicular desde el country, por Linstow, desde del paraje Los Laureles y por el ingreso que da a la Ruta 226.
El agua sirvió para controlar el enorme foco ígneo que se había generado, principalmente para que no se propagara a las casas vecinas, aunque afectó el cableado.

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El informe
Ramón García, jefe del Cuartel Central de Bomberos, estuvo presente en el lugar y supervisó todo el operativo desarrollado debido al incendio ocasionado por la combustión de un caño de gas.
En diálogo con El Eco de Tandil, señaló que “acudimos por una pérdida de gas y al llegar estaba trabajando personal de Camuzzi en esta esquina”.
Agregó que en momentos en que se trataba de armar el dispositivo de prevención, “toma combustión y se produce la explosión. No sabemos las causas de donde nace la fuente ígnea”.
La lengua de fuego era muy grande, y superaba ampliamente la altura de los cables. Al respecto, señaló que “creímos que lo más lógico era dejarla encendida para no generar una nube aún más grande de gas, que pudiera correr el riesgo de ingresar a las viviendas y provocar otras situaciones que pudieran complicar la situación”.
Consultado sobre si el fuego estaba controlado, indicó que “está identificado, está circunscripto. Sólo falta que personal de Camuzzi corte las válvulas que alimentan de gas a ese caño. Es lo que más tiempo está demandando”.
García aseguró que “por suerte no tenemos al momento ningún personal afectado a esta tarea con heridas o quemaduras”.
Sobre los trabajos a realizar, deslizó que “una vez que baja la presión del gas lo combatimos. Con agua enfriamos el sector y con polvo químico combatimos las llamas para bajar la intensidad del fuego. Estamos a la espera del trabajo de Camuzzi, no sabemos cuánto puede demandar la tarea, por lo tanto al estar controlado lo más conveniente es dejarlo encendido”.
Al cierre de esta edición la situación se mantenía estable. Camuzzi Gas Pampeana seguía sin poder encontrar la válvula que alimenta al caño, el intenso fuego agrandó el pozo, por lo que el diámetro era mucho mayor, y la altura de las llamas superaba el cableado existente en el lugar.
Bomberos tenía controlado el foco ígneo y una proporción muy amplia de esa zona de Tandil quedó sin luz.
Otro dato fue que dos camiones de riego de la Municipalidad fueron depositados en su totalidad en el pozo, lo que ocasionó que el ruido que el gas hacía al salir disminuyera.

Los vecinos

Vecinos del lugar comenzaron a molestarse con lo que estaban viviendo. Enrique expresó que “es una vergüenza que no se sepan donde están las válvulas de gas. Si es en otro sector, estaría medio barrio incendiado”.
Por su parte, Julio le dijo a este Diario que “no entiendo, uno imagina que en los planos de la ciudad debe figurar dónde está cada cosa, como sucede en una casa. Se inició a las 21, son las 00 y la lengua de fuego no para y los de Camuzzi siguen buscando la válvula. Parecen topos, hicieron pozos por todos lados”.
Otro de los testimonios recogidos en el lugar señaló que “pasó en la esquina, nos dicen que está controlado. Si pasaba veinte metros más acá se prendían fuego varias casas a la vez. De terror lo que no toca vivir y aún no localizan dónde puede llegar a estar lo que alimenta de gas a ese caño que no para de escupir fuego”. u

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