La fiesta realizada en Uncas originó un reclamo de los vecinos por ruidos molestos

Jorge Riganti convocó a El Eco de Tandil para expresar su malestar y el de varios vecinos de la zona del club Uncas por la fiesta llevada a cabo en la medianoche del pasado 31 de diciembre, con motivo del festejo de la llegada de un nuevo año.
Riganti expresó que “el 31 hubo fiesta en la cancha de rugby del club Uncas. Quiero aclarar que ningún vecino se opone a que la juventud se divierta. Había como 4 mil personas, me parece genial, pero cuidado cuando con la música atropellan a cada casa de quienes vivimos acá”.
Siguió narrando que “la música llegó a un radio de nueve cuadras por lo que pudimos averiguar, es impresionante los decibeles que emitían y lo más lindo es que no hay quién se haga cargo de la situación”.
El indignado ciudadano dijo que “llamé a la Municipalidad y no me atendió nadie. A las 6.15 me comuniqué con la policía y me dijeron que no podían hacer nada porque era una fiesta autorizada por la Municipalidad. Le dije que para los ciudadanos la policía es el único y último recurso que tenemos para que nos defiendan y lamentablemente, se niegan. Con este atropello nos están obligando a que nos pongamos de acuerdo entre los vecinos y vayamos con unos palos y le reventemos el equipo de música”.
Agregó que “ellos como representantes de la ley no colaboran ni nos defienden y no sabemos a quién recurrir. Le pregunté si podíamos ir a romper el equipo nosotros, y me dijo que no me convenía, que eso estaba fuera de la ley”.
Riganti también manifestó que “la fiesta culminó alrededor de las 6.45, ahí hubo otro tiempo más de ruidos, bocinas, gritos. Había autos por todos lados y obviamente hasta que se marcharon tuvimos que soportar un poco más de alboroto para luego sí, ya de día, intentar descansar”.

“No nos atropellen”

El vecino aseveró que “estoy a favor de que la gente se divierta, pero lo que pido es que no nos atropellen. El año pasado ocurrió lo mismo frente a mi domicilio, donde había un montón de gente con disfraces de época. Me gustó además como guía de turismo, cambiamos opiniones y hasta les dije la antigüedad que tienen las sierras. Resulta que llega la noche, ellos cantan una música muy linda y después apareció una banda de rock que no paraba de gritar además de estar lleno de gente. Me temblaban los vidrios, así que también llamé a la policía, vinieron pero no le hicieron caso. Cuando empezaron de nuevo salí y les empecé a gritar, en ese instante un hombre acompañado con sus dos hijas me quiso pelear”.
Y expresó que “me preguntó si nunca me había divertido. Le dije que sí, pero sin invadir ni molestar a los demás”.

Varios vecinos

No sólo Riganti alzó la voz sobre lo acontecido en la fiesta realizada en Uncas, son varios los vecinos que esperan al menos una disculpa del club y una promesa de que en próximas oportunidades la música estará más baja.
Este reclamo lo acompañan Julio Pagola, que es el presidente de seguridad del barrio Uncas, Sergio Agostini, familia Miguez, familia Greco, familia Masson y Alfredo Fairbairn, que vive en la calle Larrea y tampoco pudo dormir.
Por último, aseveró que “pedimos que haya un tope horario y que la música no tenga tanta potencia. Lamentablemente, quienes están en la cuadra cercana al ingreso al predio, van a seguir escuchando la música. Hubo gente que llamó al 103 y cuando aparecían los móviles. El ruido mermaba; luego cuando se iban, volvía con todo”, concluyó. u

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