La pulpería del Museo Tradicionalista, todo un mundo a descubrir en una jornada especial

Dice Bonifacio Staneck que la presencia de ?La pulpería se ubica en el tiempo cuando la sociedad avanzó hacia el desierto y empezó a comerciar. A esta zona llegaban todos los indios con sus productos y traficaba con plumas, cuero, lana y ponchos.
En ese tiempo iban carretas de ida y vuelta de las pulperías y llevaban la yerba, el vino, el azúcar, cigarros, perfume, alcohol. Esa primera pulpería se fue transformando en almacén de ramos generales. Era un lugar donde comprar de todo.
La pulpería llegó al museo casi en su fundación y se la mandó a buscar a Las Numancias. Cuenta Staneck que en una oportunidad ?estaban charlando y un paisano dice: ?esta no es esa pulpería? y mi papá le contesta ?¿Cómo puede ser?? y el gaucho le dijo ?una vez se pelearon y habían quedado dos hachazos y acá no están… eso era la prueba de la autenticidad. Buscando, buscando, se dieron cuenta que estaba puesta al revés, que era la real?, relató Bonifacio Staneck.
Cabe mencionar que la palabra pulpería proviene de ?pulque?, una bebida alcohólica muy rústica que hacían en México y servían en lo que se llamaba pulquería, de donde derivó la palabra pulpería.
-Hay objetos completamente desconocidos…
Bonifacio Staneck:-Si, por ejemplo hay un rascador de yerba que se usaba porque la yerba venía muy compactada en los paquetes ?imaginate lo que costaba el traslado de cada producto, tenía que ser muy compacto, se trataba de llevar más producto en menos espacio?.
-Los vasos originales tienen un truco…
José Cincuegrani:-Si, tienen dos historias. Una de las razones de tener tanta base es que venían en los barcos y necesitaban más estabilidad, pero después aprovechaban: cuando el parroquiano tenía mucha sed y estaba pasado de copas, le empezaban a servir en copas que tenían cada vez más base, hasta servir prácticamente nada. Algunas son puro vidrio.

 

Las impresiones
-¿Qué dice la gente cuando la invitan a una copa?
José Cincuegrani:-A la gente le llama la atención que cuando visitan la pulpería le ofrezcamos una copa de anís, de caña. Una vez vino un porteño y le dije si gustaba un traguito y le serví. Se reía, pensando que era chiste y se la tomó toda de una vez, creyendo que era agua. ¡Es un enganche!
-El atrapamoscas es una de las últimas adquisiciones…
Bonifacio Staneck-:Sí, y eso nos demuestra que no hay objetos ni más ni menos importantes. Es como la aguja de deschalar, que consiste en un clavo, un objeto con punta al que se le hacía como una funda de cuero para que no se te lastimaran las manos cuando deschalaras. Esto lo donó una señora y viene de su abuelo, de cuando llegó a Argentina y fue el primer medio que tuvieron para ganarse el pan. Hoy por hoy sus hijos son profesionales y trajeron su primer elemento de trabajo como donación al museo en agradecimiento al país que le dio trabajo.
-Tienen los moldes para las velas…
José Cincuegrani:-Si, las velas se hacían en esos moldes con grasa de vaca. Los lugares se ahumaban muy fácilmente porque las velas no eran lo que son ahora y además, la gente vivía siguiendo el sol. Se acostaban y se levantaban temprano. Era muy caro comprar velas.
-¿Qué opina el público de la pulpería?
José Cincuegrani:-A todos les gusta, a los chicos les encanta. Nosotros dejamos que miren y que pregunten sobre lo que les interesa. Mirta, la guía, es muy especial. Nosotros queremos que haya gente que interactúe, teatralizando, y que la gente se compenetre con la historia del lugar.

 

Puertas abiertas
Para todos los interesados en concurrir, este fin de semana el Museo permanecerá abierto 14 a 20 con entrada libre y gratuita. En ese horario se mostrará a la comunidad el contenido y el estado actual de las instalaciones y con el fin de realizar una conscripción de socios como forma de permitir la continuidad del funcionamiento de la Institución.

 

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