La reforma política, el esquema que podría cuadrar el lioso PJ local

De los 28 puntos sobre los cuales Daniel Scioli comenzó a trabajar en la reforma electoral para las internas en la provincia de Buenos Aires, varios podrían al menos acomodar en parte el -casi siempre- lioso panorama que presenta el PJ tandilense.
El primero de ellos estima que las elecciones primarias, abiertas, obligatorias y simultáneas para la selección de candidatos a cargos públicos electivos deberán realizarse en un único acto electoral, resultando obligatorias para todos los partidos políticos, agrupaciones municipales, federaciones y alianzas transitorias electorales.
El punto octavo determina que quien se presentare como precandidato en las elecciones internas sólo podrá hacerlo por un partido político, agrupación municipal, federación o alianza transitoria electoral y para un solo cargo efectivo y en una sola categoría.
Pero además en el vigésimo segundo plantea sobre los ?precandidatos? que quienes se presenten en las elecciones internas y no resulten electos no podrán ser candidatos en la elección general.
El peronismo, por caso, comienza a obligar con los cambios a quienes se dicen adeptos al movimiento pero juegan afuera. ?Se termina la excusa de que no hay internas?, señalan desde el partido orgánico.
En el PJ disidente ven otra realidad y un problema serio a resolver en breve: jugar adentro puede suponer la derrota, pero hacerlo afuera significará tener un partido con una cantidad importante de afiliados. En un momento de descreimiento generalizado hacia la política, conseguir afiliaciones es poco menos que una utopía.
Muchos en el peronismo tandilense aún recuerdan cuando Jorge San Miguel venció en internas al novel afiliado Julio José Zanatelli, intendente de la ciudad, terminó perdiendo pocos meses después en las elecciones generales cuando el jefe comunal fue a jugar finalmente por afuera.
Sin internas en 2005, Roberto Mouillerón, Jorge San Miguel y Néstor Auza confluyeron en el primigenio Frente para la Victoria, mientras Raúl Escudero ?vencedor de la última interna partidaria- quedaba con Rubén Sentís bajo el sello partidario.
Dos años después, en 2007, el concejal Javier Leviga pidió dirimir la candidatura a intendente con ese mecanismo pero el resto se abroqueló en el todavía rentable FPV, que puso como mascarón de proa a Marcelo Cifuentes, y terminó jugando por afuera con Adolfo Rodríguez Saá.
Y este año, además de las diferencias entre el principal candidato, Néstor Auza, y el presidente de esa fuerza, Raúl Escudero, que de buena gana habría ido a internas, Mouillerón se despachó nuevamente por la galería ?ahora antikirchnerista- para sumar más dispersión frente a un alineamiento con fe ciega del radicalismo detrás de Miguel Lunghi.
Por eso, dirimir las candidaturas en internas obligatorias y que quienes queden atrás acompañen puede ser un paso, pero apenas uno de los muchos que el peronismo deberá dar para superar su casi siempre lioso mensaje.

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