La Unicén despide con dolor a Francisco “Paco” Serrano

El rectorado de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires comparte con la comunidad la semblanza del profesor Francisco “Paco” Serrano, quien falleció el último domingo, a los 85 años.

“El domingo primero fue un día muy triste para muchos tandilenses y, especialmente, para la comunidad universitaria. Ese día partió de nuestro mundo el querido profesor Francisco Paco Serrano.

Un hombre que fue sinónimo de honradez, bondad, humildad, profesionalismo, siendo, además, poseedor de una vasta cultura general.

Fue siempre una persona comprometida con todas las causas que necesitaban vocación de servicio y apoyo al prójimo.
Sumamente solidario y altruista, nunca buscó el reconocimiento personal, y cuando le tocó, se volcó de lleno en las cruzadas que decidió librar.

Fue uno de los precursores principales de nuestra Universidad, acompañando y secundando los sueños de otro gran hombre, nuestro fundador, el doctor Osvaldo Zarini, con quien integró la Junta Promotora de los Estudios Universitarios en Tandil que se constituyó el 27 de diciembre de 1963, luego transformada en Fundación Universidad de Tandil.

Cuando finalmente comenzó a funcionar el 1 de junio de 1964 la Facultad de las Ciencias del Hombre, fue profesor adjunto en distintas cátedras de la misma y como varios profesores de esa etapa incluso trabajó ad honórem cuando las circunstancias lo requerían, cuando el dinero recaudado a través de las cuotas voluntarias de los socios de la comunidad no alcanzaba.

Simultáneamente se dedicó a la enseñanza secundaria en la Escuela Nacional Normal en las cátedras de Literatura, por las que desfilaron infinidad de estudiantes que, el día de hoy, lo recuerdan con un gran cariño.

Su espíritu inquieto también lo llevó a participar activamente en uno de los clubes rotarios de nuestra ciudad, desempeñando roles de gran responsabilidad debido a su capacidad y compromiso.

La política tampoco le fue ajena, siendo un militante honesto y emprendedor, dispuesto a colaborar desde la función que le fuera asignada.

Formó una hermosa familia junto a su esposa, tuvieron tres hijos que fueron su verdadero orgullo y a quienes supo transmitir sus valores morales y la importancia de la educación, su vocación y destino, por sobre todas las cosas.
En la Universidad desempeñó diferentes roles luego de alejarse de la docencia y sus últimos 30 años de trayectoria lo encontraron enriqueciendo con su presencia y cultura la biblioteca central de la Universidad.

Lector incansable, fue para él un espacio en el que conservó el trato con los estudiantes, ya que le gustaba participar en el mostrador del público, al que atendía con solvencia y dedicación y siendo además jefe de la hemeroteca y canje de las publicaciones periódicas.

Ha dejado en todos los que lo conocimos y trabajamos junto a él enseñanzas y vivencias de gran valor. Supo granjearse el afecto y el cariño que hoy manifestamos, fue un ejemplo digno de imitar.

Su espíritu nos seguirá acompañando por siempre y permanecerá en nuestro recuerdo.

En nombre de la comunidad universitaria: gracias, muchas gracias, querido Paco”.

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