La víctima del robo de una moto analizó las cuestiones sociales que emergen del caso

Sandra González es una docente que también trabaja en una peluquería, junto a su madre.
Cuando finalizaba su jornada laboral, el sábado -entre las 21 y las 21.30, en Caseros al 700- sufrió la sustracción de su moto, marca Motomel 110, color rojo, patente 338 DNL, con la particularidad de tener frenos a discos.
Más allá del delito sufrido, la docente señaló a El Eco de Tandil que ?lo que más me preocupa es todo lo que está unido a esto? y añadió que recibió llamados para decirle que estaban tirados los papeles, ?por lo que lo único que les interesaba era la tarjeta verde?.
Explicó que tras el hecho ?empecé a plantearme un montón de cosas que tienen que ver con cómo es eso de que sacás algo, desaparece, nadie lo encuentra. Me dicen que a las 23 de ese día ven a jóvenes cambiándose patentes y carcasas, de una roja a una negra, rápidamente y con linternas. Y encima muchos me dicen que en esa zona ?en la cantera de La Movediza- siempre sucede eso?.
Además, ?me voy relacionando con gente que también le ha pasado lo mismo. Un damnificado me dijo que le preguntó al sospechoso, quien reconoció que le robó la moto y le pidió 400 pesos para devolvérsela. Eso sería habitual y además lo pueden llegar a cobrar más barato, hasta 100 pesos. Sufrí el robo que de una moto que me cuesta cuatro mil pesos y que todavía estoy pagando, y aunque no fuera así, es mío?.
Dejó en claro que ?no es que sólo me interesa recuperar mi moto, porque obviamente quiero eso. El tema es qué está pasando atrás de los robos?.

El otro costado

?Me preocupa la edad de los chicos que están robando motos. Esto me abrió a la realidad de chicos que están robando, la usan, la descartan o venden los repuestos. Porque hay gente que compra los repuestos para venderlos y otros que directamente los usan. Somos parte todos?, analizó.
Puso en el tapete el caso de ?otra persona que compró su propia moto, pero pasó a pactar con su ladrón, por lo que está con el enemigo y ahora es parte?.
?No voy a pagar nada por mi moto, ni diez centavos. Si tengo que pagarle algo a alguien no lo voy a hacer, no voy a pagar por lo mío y menos a mi enemigo?, afirmó.
En el terreno de las hipótesis adelantó que ?si me encuentro con el que me roba y es un chico de 15 años, ¿qué hago? La sociedad dice que le pega o que hace tal cosa, pero yo no hago nada de eso. Estaría preocupada por él, porque seguramente está creído que es un perdedor en la vida. Le hicieron creer que su único destino es ése y que su vida es prestada y es una mentira. Que las zapatillas que tiene son de marca, pero no son de él, sino una mentira; la ropa que robó la tiene puesta y es una mentira; su cara tiene que ser cubierta porque no tiene dignidad y es una mentira?.
En el análisis de Sandra González no escapa que ?hay gente que tiene la autoestima sumamente baja y no sirve para nada, ya que su entorno piensa lo mismo?.

Hay otro camino

La docente comentó que ?la sociedad muchas veces dice que esos chicos no tienen solución. Soy maestra y jamás voy a pensar así. La maestra apuesta al futuro, aunque nunca más le ves la cara a tu alumno. No me resigno a que estos chicos no tengan solución?, exclamó.
Cuestionó a la sociedad ?que ha abandonado a estos chicos y a la adolescencia en general, que parece tierra de nadie?.
Consideró que ?para revertirlo debemos entender que somos parte de lo mismo y que no estamos afuera. Quién no se va a enojar cuando le sacan las cosas, y agradezco que no los vi y no me agredieron. Pero estos chicos tienen que entender que tienen una alternativa, y que no es verdad que van a nacer y morir así?.
Dijo que les comentaba a sus alumnos que ?están en el lugar correcto y con el uniforme correcto: en la escuela. Pero otros están planificando cómo van a hacer para robar hoy, y tenemos que marcar la diferencia y tener claro de qué lado estamos?.

Romper la cadena

La damnificada por el robo enfatizó que ?cualquier persona que compra un repuesto robado está de un lado definido, aunque ni siquiera se haga cargo de que está alimentando el delito?.
Llamó a ?no comprar repuestos robados o dudosos, como a los chicos les digo que no acepten regalos raros ni que les vendan, aunque sea muy seductor un MP4 ahora a diez pesos. Si comprás, sos parte de eso?.
Sandra González dijo que ?aparezca o no aparezca mi moto, voy a seguir las formas correctas.  Es mi oportunidad de elegir de qué lado estoy e hice lo que corresponde. Pero no dejo de estar preocupada por el otro lado: el que se llevó la moto, que le erró pero mal?, aclaró.
Sabiendo que no es la única que está atravesando la sustracción de su moto, pidió no bajar los brazos, ?ni que jueguen al detective. Algunos se meten en territorio enemigo. Una de las chicas lo hizo y le devolvieron un caño: le tomaron el pelo?, relató.
Cuestionó que muchos de quienes roban ?trabajan para un adulto y están a la deriva, creen que no son nadie. La sociedad les tiene que hacer entender lo contrario mediante la educación. Quiero que esos chicos estén en el colegio. Por ahí tiene que ser la presión: te cambio el perdón por un delantal. Pero que alguien custodie ese trayecto?, culminó.*

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